Siestas y presión arterial alta (hipertensión)

Descripción general

Dormir siestas podría aumentar el riesgo de desarrollar hipertensión (presión arterial alta). Varios estudios han visto una relación entre siestas frecuentes e hipertensión. Por ejemplo, en un estudio, las personas mayores de 60 años que solían dormir siesta tuvieron una probabilidad 10% mayor de desarrollar hipertensión que quienes nunca dormían siesta. Otro estudio indicó que las siestas frecuentes podrían ser un posible factor de riesgo de hipertensión esencial (presión alta sin causa clara).

No se entienden del todo las causas de esta relación. Hay varias ideas. Una es que dormir de día puede activar el sistema nervioso simpático (parte del sistema nervioso que regula la respuesta al estrés). Al despertar de una siesta larga, esta activación puede causar subidas rápidas de la presión arterial. Además, dormir la siesta al mediodía puede aumentar por la tarde los niveles de cortisol (hormona del estrés), lo que también puede subir la presión.

Las siestas largas (más de 90 minutos) se han asociado con un riesgo 48% mayor de síndrome metabólico, en comparación con siestas cortas (menos de 30 minutos). El síndrome metabólico es un conjunto de problemas: presión alta, azúcar alta en sangre, grasa extra en la cintura y colesterol anormal.

Tomar una siesta de vez en cuando no suele ser un problema. Sin embargo, siestas frecuentes o muy largas pueden ser señal de mal sueño nocturno, lo cual puede afectar su salud.

Para reducir el riesgo de hipertensión relacionado con las siestas:

  • Mantenga sus siestas cortas. Haga descansos breves de unos 20 a 30 minutos para no afectar su sueño de la noche.
  • Evite las siestas al final de la tarde. Dormir siesta cerca de la hora de acostarse puede dificultar dormir en la noche. Es mejor evitar siestas en la tarde o noche.
  • Mantenga un estilo de vida saludable. Coma una dieta balanceada con muchas frutas y verduras, y haga actividad física con regularidad. Trate de hacer al menos 30 minutos de ejercicio al día y priorice una alimentación basada en plantas (principalmente de origen vegetal).

Aunque estos consejos pueden ayudar a reducir el posible riesgo por siestas diurnas excesivas, siempre consulte con su médico para recibir orientación personal según sus necesidades de salud.