Acerca de la hipertensión secundaria

Descripción general

La hipertensión (presión arterial alta) secundaria es un tipo de hipertensión con una causa clara y que se puede corregir. Representa alrededor de 10 de cada 100 casos de hipertensión. A diferencia de la hipertensión primaria, que no tiene una causa obvia, la hipertensión secundaria se debe a factores o afecciones específicas.

Detectarla y tratarla temprano es muy importante, porque puede aumentar el riesgo de problemas del corazón y los vasos sanguíneos. Encontrarla y tratarla a tiempo puede ayudar a controlar la presión arterial, reducir la necesidad de medicamentos para la presión arterial y hasta revertir o curar la hipertensión secundaria.

Sin embargo, como solo cerca de 10 de cada 100 personas con hipertensión tienen hipertensión secundaria, no se recomienda hacer pruebas de detección de hipertensión secundaria a todas las personas con hipertensión.

Causas y factores de riesgo

La hipertensión secundaria es presión arterial alta causada por otro problema de salud de base. Las causas pueden variar según la afección específica, pero algunas causas comunes son:

  • Problema del corazón de base
  • Apnea obstructiva del sueño (pausas al respirar mientras duerme)
  • Enfermedad de la tiroides
  • Problemas en la arteria que lleva sangre a los riñones
  • Enfermedad de los riñones
  • Trastornos endocrinos (del sistema hormonal), como hiperaldosteronismo primario (exceso de aldosterona)
  • Problemas de las glándulas suprarrenales (glándulas sobre los riñones)

Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar y pueden aumentar el riesgo de tener esta afección. Estos incluyen:

  • Edad: la hipertensión secundaria es más común a medida que las personas envejecen.
  • Antecedentes familiares: tener familiares con hipertensión puede aumentar el riesgo.

Los factores de riesgo modificables son los que sí se pueden cambiar o controlar para reducir el riesgo. Estos incluyen:

  • Alimentación poco saludable: comer mucha sal y poco potasio puede contribuir a la hipertensión.
  • Falta de actividad física: hacer poco ejercicio aumenta el riesgo.
  • Obesidad: tener sobrepeso u obesidad puede subir la presión arterial.
  • Estrés alto: el estrés continuo puede contribuir a la hipertensión.
  • Consumo excesivo de alcohol: beber demasiado alcohol puede subir la presión.
  • Uso de tabaco: fumar o usar productos de tabaco aumenta el riesgo.

Es importante saber que estos factores no siempre causan la hipertensión secundaria de forma directa, pero pueden contribuir a que se desarrolle. Siempre consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y un plan de manejo personalizados.

Síntomas

La hipertensión secundaria (presión arterial alta causada por otro problema de salud) puede tener distintos síntomas según la causa. En las etapas iniciales, los síntomas pueden parecerse a los de la hipertensión primaria (presión arterial alta sin causa conocida) y pueden incluir:

  • Dolores de cabeza
  • Sangrado de nariz
  • Falta de aire
  • Mareo
  • Dolor en el pecho
  • Enrojecimiento de la cara
  • Cambios en la visión
  • Sangre en la orina

A medida que la hipertensión secundaria progresa o se vuelve más grave, pueden aparecer síntomas adicionales, como:

  • Cansancio
  • Hinchazón en los tobillos
  • Sentir que el corazón late muy rápido o fuerte (palpitaciones)
  • Dificultad para respirar

Es importante saber que estos síntomas también pueden relacionarse con otros problemas de salud. Si tiene alguno de estos síntomas, busque atención médica para una evaluación y un diagnóstico adecuados. Recuerde que solo un profesional de la salud puede diagnosticar y tratar con precisión la hipertensión secundaria.

Diagnóstico

Para diagnosticar la hipertensión secundaria, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: El profesional buscará señales físicas de problemas de salud. También escuchará su corazón con un estetoscopio y medirá su presión arterial. Los médicos observan cambios súbitos de peso, señales de retención de líquidos (hinchazón), crecimiento anormal de vello y sonidos anormales del flujo de sangre hacia los riñones (soplos).
  • Antecedentes médicos: El profesional le preguntará sobre sus síntomas, sus enfermedades y los antecedentes familiares.
  • Monitorización ambulatoria de la presión arterial (MAPA): Consiste en tomar medidas durante sus actividades diarias por 24 horas. Si su presión está alta en la consulta, se puede sugerir la MAPA para obtener lecturas más precisas.
  • Análisis de sangre: En algunas situaciones, se hacen pruebas de laboratorio adicionales para buscar causas secundarias de la hipertensión, como enfermedad del riñón o problemas hormonales.

Para determinar el grado o la gravedad de la hipertensión secundaria, los médicos pueden recomendar pruebas adicionales:

  • Ecocardiografía: Es una imagen del corazón con ultrasonido para detectar señales de enfermedad del corazón por presión alta.
  • Análisis de sangre y orina: Ayudan a evaluar la función de los riñones y a buscar afecciones específicas, como estenosis de la arteria renal o feocromocitoma.
  • Estudios de imagen: Se puede pedir un ultrasonido de los riñones o una resonancia magnética (RM) con angiografía por resonancia magnética (ARM) para evaluar el tamaño de los riñones o detectar problemas en las arterias renales.

Es importante consultar con su médico para un diagnóstico correcto y las pruebas adecuadas.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la hipertensión secundaria son controlar la presión arterial y reducir el riesgo de complicaciones del corazón y de los vasos sanguíneos. El tratamiento específico depende de la causa principal. Estas son algunas opciones recomendadas y cómo actúan:

Medicamentos:

  • Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA) o bloqueadores del receptor de angiotensina II (ARA‑II): ayudan a relajar los vasos sanguíneos y así bajan la presión.
  • Medicamentos para la presión en la hipertensión renovascular (problema de estrechamiento en las arterias de los riñones): bajan la presión. A veces incluyen medicamentos para bajar el colesterol y antiplaquetarios (para evitar que se formen coágulos de sangre).

Terapias:

  • Cirugía: recomendada cuando la hipertensión secundaria se debe a un tumor o a un problema en los vasos sanguíneos.
  • Ventilación con presión positiva no invasiva: se usa cuando la hipertensión está asociada a apnea del sueño; ayuda a mejorar la respiración durante el sueño y reduce la presión.
  • Intervención endovascular: recomendada para la coartación de la aorta (estrechamiento de la aorta).

Cambios en la salud y el estilo de vida:

  • Mantener un peso saludable; seguir una dieta balanceada baja en grasas saturadas; comer más verduras y frutas; reducir el consumo de alcohol y sal; dejar de fumar; y hacer actividad física con regularidad.

El plan de tratamiento depende de su situación y debe hablarlo con un profesional de la salud. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Para más información sobre efectos secundarios, consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento.