Sobre el paro cardíaco (del corazón) repentino

Descripción general

El paro cardíaco repentino es una afección que pone en riesgo la vida. Ocurre cuando el corazón deja de latir de forma repentina e inesperada. Puede pasar sin aviso o durante otra emergencia, como un ataque al corazón.

Puede deberse a un problema en el sistema eléctrico del corazón. Esto provoca ritmos anormales (latidos desordenados) que impiden que el corazón bombee la sangre de forma eficaz. Es más común en personas con enfermedad del corazón, pero puede pasarle a cualquiera.

El paro cardíaco repentino es una emergencia médica. Se necesita actuar de inmediato para aumentar las probabilidades de sobrevivir. Si usted presencia un paro, empiece de inmediato la reanimación cardiopulmonar (RCP). También se puede usar un desfibrilador externo automático (DEA) para intentar restablecer el ritmo del corazón.

El paro cardíaco repentino es una de las principales causas de muerte. Cada año, causa la muerte de 400,000 estadounidenses.

Causas y factores de riesgo

El paro cardíaco súbito puede deberse a diversos factores, entre ellos:

  • Problema eléctrico: un ritmo anormal del corazón, llamado arritmia (ritmo irregular del corazón), puede interrumpir las señales eléctricas que controlan cómo el corazón bombea la sangre y causar un paro cardíaco súbito.
  • Problemas estructurales: ciertas anomalías en la estructura del corazón, como cardiopatías congénitas (problemas del corazón presentes al nacer), miocardiopatías (enfermedades del músculo del corazón) y problemas del sistema eléctrico del corazón, pueden aumentar el riesgo de paro cardíaco súbito.
  • Traumatismo: una lesión repentina en el pecho, en especial un golpe fuerte en el lado izquierdo, puede desencadenar un paro cardíaco súbito.

Los factores de riesgo no modificables para el paro cardíaco súbito no se pueden cambiar. Incluyen:

  • Edad: el riesgo aumenta con la edad, sobre todo en personas mayores de 45 años.
  • Antecedentes familiares: tener familiares con paro cardíaco súbito o con ciertas enfermedades del corazón hereditarias eleva el riesgo.

Los factores de riesgo modificables para el paro cardíaco súbito sí se pueden influir o cambiar. Incluyen:

  • Enfermedad de las arterias coronarias: es la causa subyacente más común del paro cardíaco súbito. A menudo se relaciona con el estilo de vida: fumar, presión arterial alta, colesterol alto, obesidad y vida sedentaria (poca actividad física).
  • Consumo de sustancias: el uso de drogas ilegales, en especial cocaína y anfetaminas, puede aumentar el riesgo.
  • Medicamentos: ciertos medicamentos, incluidos algunos antibióticos y algunos medicamentos para el corazón, pueden empeorar las arritmias y aumentar el riesgo de paro cardíaco súbito.

Recuerde consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre cómo manejar sus factores de riesgo y para hablar sobre cualquier inquietud.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del paro cardíaco súbito incluyen:

  • Dolor u opresión en el pecho que empeora con el esfuerzo y mejora al descansar
  • Falta de aire
  • Latidos del corazón muy rápidos o irregulares (palpitaciones)
  • Mareo o desmayo
  • Dificultad para respirar
  • Náuseas y vómitos
  • Cansancio extremo
  • Síntomas parecidos a la gripe

A medida que el paro cardíaco súbito avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Pérdida del conocimiento o desmayo
  • No se siente el pulso ni los latidos del corazón
  • Latidos del corazón muy rápidos
  • Mareo
  • Náuseas con o sin vómitos

Tenga en cuenta que los síntomas pueden variar según el sexo. Las mujeres tienen más probabilidad de sentir falta de aire. Los hombres reportan dolor en el pecho con más frecuencia. Reconocer y actuar ante estas señales tempranas puede salvarle la vida. Si presenta síntomas nuevos o que le preocupan, como dolor en el pecho, falta de aire o desmayo, busque atención médica de inmediato.

Diagnóstico

Exámenes, pruebas y procedimientos que se realizan con frecuencia para diagnosticar el paro cardíaco súbito incluyen:

  • Electrocardiograma (ECG): esta prueba registra la actividad eléctrica del corazón y puede diagnosticar muchos síndromes que pueden causar muerte súbita.
  • Ecocardiograma: es un ultrasonido del corazón que permite ver el corazón latiendo en tiempo real y detectar anomalías físicas.
  • Análisis de sangre: estas pruebas, como el hemograma completo, dan información sobre la sangre y pueden ayudar a identificar causas reversibles del paro cardíaco.

Exámenes, pruebas y procedimientos adicionales para determinar el alcance o la gravedad del paro cardíaco súbito pueden incluir:

  • Monitorización de eventos cardíacos: consiste en usar un dispositivo portátil que registra la actividad eléctrica del corazón durante un periodo prolongado, por lo general de 24 a 48 horas o más.
  • Prueba de esfuerzo: evalúa cómo funciona el corazón durante la actividad física, ayuda a valorar su función e identificar anomalías.
  • Pruebas de imagen: pruebas como el cateterismo cardíaco u otras técnicas de imagen que brindan imágenes detalladas de la estructura y la función del corazón.
  • Pruebas genéticas: pueden considerarse en personas con antecedentes familiares que sugieran el paro cardíaco súbito como una posibilidad. Las pruebas genéticas pueden ayudar a identificar cambios genéticos que aumentan el riesgo de paro cardíaco.

Recuerde: su profesional de la salud determinará qué exámenes, pruebas y procedimientos necesita según su situación.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento del paro cardíaco súbito (PCS) incluyen:

  • Reiniciar el corazón: El tratamiento principal del PCS es restaurar el ritmo normal del corazón. Por lo general se hace con reanimación cardiopulmonar (RCP) y con un desfibrilador. La RCP ayuda a hacer circular la sangre y el oxígeno a los órganos vitales. El desfibrilador aplica una descarga eléctrica al corazón para que recupere su ritmo normal.
  • Tratar la causa de fondo: Además de reiniciar el corazón, es importante encontrar y tratar la causa del PCS. Por ejemplo, si el PCS se debe a una infección grave generalizada (sepsis), pueden ser necesarios antibióticos por la vena (intravenosos).
  • Cuidados de apoyo y vigilancia: Las personas con PCS pueden necesitar cuidados de apoyo y observación. Esto incluye dar oxígeno, dar medicamentos para estabilizar la presión arterial y vigilar los signos vitales.
  • Intervenciones de los servicios médicos de emergencia: El personal de los servicios médicos de emergencia puede usar medicamentos contra las arritmias cuando el PCS no responde a las descargas del desfibrilador. Estos medicamentos ayudan a recuperar el ritmo normal. Sin embargo, su uso y su eficacia pueden variar, y hay que considerar los posibles efectos secundarios.
  • Dispositivos de asistencia extracorpórea: En algunos casos, cuando hay daño grave por sustancias tóxicas en los órganos o falla de varios órganos (falla multiorgánica), puede ser necesario usar dispositivos de asistencia cardíaca y respiratoria extracorpórea. Son máquinas fuera del cuerpo que dan apoyo temporal al corazón y a los pulmones hasta que mejoren.

Es importante saber que estos tratamientos deben darlos profesionales de la salud en un hospital o en un servicio de urgencias. Los cambios en sus hábitos de salud, como llevar un estilo de vida saludable con ejercicio regular y una alimentación equilibrada, también pueden ayudar a reducir el riesgo de eventos cardíacos en el futuro. Sin embargo, es esencial que usted consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores; consulte con su profesional de la salud sobre la dosis para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.