Información sobre la malformación arteriovenosa cerebral (MAV cerebral)
Una malformación arteriovenosa (MAV) del cerebro es una afección congénita. Se caracteriza por un ovillo de vasos sanguíneos dilatados en el cerebro. Este ovillo, llamado nido (nidus), desvía la sangre directamente de las arterias a las venas, sin pasar por el tejido cerebral normal.
Sus rasgos distintivos son la presencia del nido y el paso de sangre arterial a alta presión a través de él, sin la resistencia normal de los capilares del cerebro. Las MAV pueden causar hemorragia cerebral, en especial en adultos jóvenes. Son la causa más común de hemorragia cerebral no traumática.
El flujo de sangre dentro de una MAV está dividido en compartimentos. Son regiones separadas, y cada una recibe sangre de sus propias arterias. Aún hay debate sobre qué factores determinan el tamaño y la naturaleza de estos compartimentos. Comprender esta compartimentalización hemodinámica (cómo fluye la sangre) puede ayudar a planificar el mejor tratamiento.
La malformación arteriovenosa cerebral (MAV) es un problema en el que hay conexiones anormales entre arterias y venas en el cerebro. Se cree que las MAV se forman durante el embarazo, cuando el bebé se está formando, si los vasos sanguíneos del cerebro no se forman bien. Esto lleva a conexiones anormales.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar para la MAV cerebral:
- Algunas condiciones genéticas, como la telangiectasia hemorrágica hereditaria (THH).
Factores de riesgo que sí se pueden cambiar para la MAV cerebral:
- Fumar: Fumar se ha relacionado con mayor riesgo de presentar una MAV.
- Consumo de alcohol: Beber mucho alcohol también puede contribuir al desarrollo de una MAV.
- Presión arterial alta (hipertensión): Puede aumentar el riesgo de que se forme una MAV o de que se rompa.
Es importante saber que estos factores de riesgo que sí se pueden cambiar pueden estar asociados con un mayor riesgo, pero no significan que usted vaya a desarrollar una MAV. Además, la causa exacta de la formación de una MAV no se entiende por completo y se necesita más investigación.
Los síntomas tempranos más comunes de la malformación arteriovenosa (MAV) del cerebro (una conexión anormal entre arterias y venas) incluyen:
- Convulsiones
- Dolores de cabeza
A medida que este problema avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Hemorragia (sangrado) en el cerebro, que puede ser mortal
- Entumecimiento, hormigueo y dolor
- Pérdida de coordinación
- Mareo
- Problemas de la vista
- Problemas de memoria o confusión
- Problemas para hablar
Es importante saber que los síntomas pueden variar mucho en gravedad y pueden aparecer a cualquier edad, aunque con más frecuencia se notan en personas de 20, 30 o 40 años. Aún no se entiende bien la causa de las MAV, pero se cree que resultan de errores que ocurren durante el desarrollo embrionario o fetal.
Si usted presenta cualquiera de estos síntomas o cree que puede tener una MAV cerebral, es fundamental consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y para recibir la atención y el tratamiento adecuados.
Para diagnosticar una malformación arteriovenosa cerebral (MAV), se suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El profesional de la salud buscará señales físicas de un problema, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
- Pruebas de laboratorio: Pueden recomendarse pruebas específicas, como una extracción de sangre, para obtener más información sobre su situación.
- Estudios de imagen: Pueden incluir radiografías o resonancia magnética (RM) para ver los vasos sanguíneos del cerebro y detectar anomalías.
Para determinar la etapa o la gravedad de la MAV cerebral, pueden realizarse exámenes, pruebas y procedimientos adicionales.
Es importante acudir a control con su profesional de la salud si sus síntomas empeoran o cambian después del examen inicial. Según su caso, puede recomendar más procedimientos diagnósticos. Recuerde consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre los exámenes, pruebas y procedimientos para el diagnóstico y la determinación de la etapa de la MAV cerebral.
Los objetivos del tratamiento de la malformación arteriovenosa cerebral (MAV) son:
- Evitar el sangrado: El objetivo principal es prevenir que la MAV sangre, porque puede causar complicaciones graves, como una hemorragia dentro del cráneo (hemorragia intracraneal).
- Controlar la epilepsia: Las MAV pueden causar convulsiones. Por eso, controlar la epilepsia es un objetivo importante. Se pueden recetar medicamentos anticonvulsivos (antiepilépticos) para manejar las convulsiones.
- Prevenir problemas neurológicos: Las MAV pueden causar síntomas neurológicos como debilidad, entumecimiento o dificultad para hablar. El tratamiento busca prevenir más problemas y mejorar el funcionamiento del cerebro.
- Detener el deterioro progresivo: Las MAV pueden empeorar con el tiempo y causar pérdida de función neurológica. El tratamiento busca detener la progresión de la MAV y evitar más deterioro.
Los tratamientos recomendados para la MAV incluyen:
- Resección microquirúrgica: Cirugía para quitar la MAV y, si existe, el área del cerebro que causa las convulsiones. Se considera el tratamiento más completo y confiable para las MAV.
- Embolización endovascular: Procedimiento en el que se usa un catéter para bloquear los vasos sanguíneos que alimentan la MAV y así reducir el riesgo de sangrado. A menudo se usa junto con la resección microquirúrgica.
- Radioterapia estereotáctica: Radiación dirigida para MAV pequeñas ubicadas en zonas profundas del cerebro. Busca encoger o cerrar la MAV, pero puede tener complicaciones que aparecen con el tiempo.
Es importante saber que los medicamentos y los cambios en los hábitos de salud, por sí solos, no son el tratamiento principal para la MAV. Sin embargo, se pueden recetar medicamentos para manejar síntomas como las convulsiones u otros problemas asociados, como dolores de cabeza o presión arterial alta. Cambios como mantener un estilo de vida saludable y manejar el estrés pueden apoyar la salud del cerebro.
Consulte con un profesional de la salud sobre las opciones de tratamiento específicas y si son adecuadas para su situación. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.