Acerca de la miocardiopatía periparto

Descripción general

La miocardiopatía periparto (debilitamiento del músculo del corazón alrededor del parto) es poco común y puede poner en riesgo la vida. Aparece al final del embarazo o en los primeros meses después de dar a luz.

Se presenta como insuficiencia cardíaca (cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre) sin otra causa identificable. El músculo del corazón se debilita y no bombea la sangre de forma eficaz. Esto puede causar cansancio, falta de aire, dolor en el pecho, palpitaciones e hinchazón.

Los desenlaces pueden variar. Algunas personas tienen síntomas leves. Otras pueden estar muy graves y necesitar un trasplante de corazón. La causa exacta se desconoce. Estar embarazada o haber dado a luz recientemente aumenta el riesgo.

Un diagnóstico y tratamiento rápidos son clave para controlar esta afección y mejorar los resultados para la madre y el bebé.

Causas y factores de riesgo

Las causas de la miocardiopatía periparto (un tipo de debilitamiento del corazón que aparece al final del embarazo o poco después del parto) todavía no se entienden por completo. Sin embargo, se han identificado varios factores que podrían contribuir:

  • Estrés del corazón por los cambios del embarazo: los cambios que ocurren durante el embarazo ponen mucho esfuerzo en el corazón y pueden llevar a esta miocardiopatía.
  • Predisposición genética: se han encontrado varios genes que pueden influir en su desarrollo, como TTN, BAG3, PTHLH y PGC‑1α.
  • Daño en los vasos sanguíneos: se cree que un daño en los vasos, posiblemente relacionado con hormonas y otras sustancias en la sangre, puede contribuir a la miocardiopatía periparto.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Ascendencia africana: las personas de ascendencia africana tienen un riesgo más alto de miocardiopatía periparto que otros grupos.
  • Antecedente previo: haber tenido miocardiopatía periparto en un embarazo anterior aumenta el riesgo de que ocurra de nuevo en embarazos futuros.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar o influir:

  • Presión arterial alta relacionada con el embarazo: las mujeres con presión alta durante el embarazo tienen un riesgo mayor.
  • Presión arterial alta crónica: tener presión alta antes del embarazo también aumenta el riesgo.
  • Embarazo múltiple: estar embarazada de gemelos, trillizos, etc., aumenta el riesgo.
  • Sobrepeso: tener sobrepeso u obesidad antes del embarazo aumenta el riesgo.

Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que usted vaya a tener miocardiopatía periparto. Cada persona es diferente. Consulte siempre con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la Cardiomiopatía periparto (debilidad del músculo del corazón al final del embarazo o poco después del parto) incluyen:

  • Falta de aire (disnea)
  • Dificultad para respirar al acostarse (ortopnea)
  • Tos, sobre todo al acostarse
  • Palpitaciones (latidos irregulares o rápidos)
  • Hinchazón de las piernas
  • Mareo

A medida que la afección avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas. Estos incluyen:

  • Molestia en el abdomen por congestión del hígado (acumulación de sangre en el hígado)
  • Taquicardia persistente (latidos del corazón acelerados de forma constante)
  • Dolor en el pecho
  • Taquipnea (respiración rápida)
  • Presión arterial baja
  • Orinar más por la noche
  • Al examen, el personal de salud puede oír un tercer ruido del corazón (un sonido extra) y notar que el latido más fuerte del corazón se siente en otro lugar del pecho

Es importante saber que los síntomas tempranos de la Cardiomiopatía periparto pueden parecerse a los síntomas típicos del embarazo, lo que dificulta el diagnóstico. Si usted tiene cualquiera de estos síntomas, en especial señales de alarma como taquicardia persistente, dolor en el pecho u ortopnea, busque atención médica para una evaluación completa. Recuerde: solo un profesional de la salud puede darle un diagnóstico correcto y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la miocardiopatía periparto (PPCM, por sus siglas en inglés), suelen hacerse los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: El profesional de la salud buscará señales físicas de un problema, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
  • Análisis de laboratorio: Pueden recomendarle, por ejemplo, una muestra de sangre para evaluar cómo funciona el corazón y buscar causas ocultas.
  • Estudios de imagen: Pueden hacer estudios como radiografías o resonancia magnética (RM) para evaluar la estructura y la función del corazón.
  • Procedimientos clínicos: Según sus síntomas y la información reunida, pueden hacer procedimientos para ayudar con el diagnóstico. Estos pueden incluir pruebas de audición y otras pruebas específicas del sistema del cuerpo que se esté evaluando.

Para saber en qué etapa está o qué tan grave es la miocardiopatía periparto, pueden recomendar pruebas adicionales:

  • Ecocardiograma: Es un estudio sin dolor que usa ondas de sonido para evaluar cómo bombea el corazón y su estructura.
  • Electrocardiograma (ECG): Esta prueba evalúa la función del corazón al registrar su actividad eléctrica. Puede ayudar a detectar anormalidades y a descartar otras enfermedades con síntomas parecidos.

Es importante saber que estos son procedimientos generales para diagnosticar la miocardiopatía periparto. Las pruebas concretas pueden variar según su situación. Siempre consulte con su profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la miocardiopatía periparto son controlar los síntomas de insuficiencia cardíaca, prevenir más complicaciones y mejorar el funcionamiento general del corazón. A continuación, las opciones de tratamiento y cómo actúan:

Medicamentos:

  • Diuréticos: Ayudan a reducir la acumulación de líquido en los pulmones y la hinchazón al aumentar la cantidad de orina.
  • Betabloqueadores: Disminuyen la frecuencia del pulso y la presión arterial, para que el corazón trabaje menos.
  • Vasodilatadores: Relajan los vasos sanguíneos, mejoran el flujo de sangre y reducen la carga sobre el corazón.
  • Anticoagulantes: Previenen coágulos de sangre que pueden causar complicaciones como un derrame cerebral o una embolia pulmonar.

Procedimientos terapéuticos:

  • Soporte circulatorio mecánico: En casos graves, se pueden usar dispositivos como los dispositivos de asistencia ventricular (DAV) o la oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) para apoyar la función del corazón.
  • Trasplante de corazón: En casos poco frecuentes, cuando el tratamiento médico no funciona, se puede considerar un trasplante.

Cambios en los hábitos de salud:

  • Haga ejercicio con regularidad: Mejora su estado físico y la salud del corazón.
  • Deje de fumar: Fumar daña los vasos sanguíneos y empeora la función del corazón.
  • Evite el alcohol: Tomar alcohol en exceso puede debilitar el músculo del corazón.
  • Siga una dieta saludable y equilibrada: Una buena alimentación apoya la salud cardiovascular.

Es importante saber que los tipos de medicamentos, terapias o procedimientos pueden variar según su situación. Consulte siempre con un profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea el folleto que viene con su medicamento para obtener más información sobre los efectos secundarios.