Complicaciones de la taquicardia supraventricular (TSV)
La taquicardia supraventricular (TSV) es un tipo de latido rápido del corazón que comienza arriba de los ventrículos, que son las cavidades inferiores del corazón. Aunque la TSV no suele ser mortal, puede causar complicaciones si no se trata. Estas son algunas complicaciones comunes y formas de prevenirlas o tratarlas:
- Coágulos de sangre: La TSV puede aumentar el riesgo de coágulos de sangre, que pueden causar problemas graves como infarto o derrame cerebral. Para prevenirlos, su médico puede recomendar medicamentos anticoagulantes (medicamentos que ayudan a evitar coágulos). Hable con su médico para decidir qué es lo mejor para usted.
- Insuficiencia cardíaca: Si la TSV no se trata, con el tiempo puede debilitar el corazón y aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca. La insuficiencia cardíaca ocurre cuando el corazón no puede bombear suficiente sangre para las necesidades del cuerpo. El tratamiento puede incluir cambios en el estilo de vida, medicamentos y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas. Busque atención médica si tiene falta de aire, cansancio o hinchazón en las piernas.
- Mareo o desmayo: La TSV puede causar pérdida del conocimiento, lo que aumenta el riesgo de caídas o accidentes. Si tiene latidos rápidos y presenta episodios de desmayo, hable con su médico. Es posible que le recomienden estrategias para manejar los episodios de TSV y reducir el riesgo de desmayo.
- Muerte súbita: Aunque es poco frecuente, la TSV puede llevar a muerte súbita en ciertos casos, en especial con taquicardia ventricular o fibrilación ventricular. Estas son formas más graves de arritmia (problemas del ritmo del corazón) que requieren atención médica inmediata. Si tiene palpitaciones, desmayo o dolor en el pecho que no mejora o empeora, busque atención médica de emergencia de inmediato.
Es importante trabajar de cerca con su profesional de salud. Según su situación, puede recomendar varias opciones de tratamiento. Estas pueden incluir medicamentos para controlar la frecuencia o el ritmo del corazón, cambios en el estilo de vida como reducir el estrés y evitar desencadenantes como la cafeína o el alcohol, y, en algunos casos, procedimientos como la ablación por catéter (un procedimiento para corregir el ritmo del corazón) o cirugía.