Sobre el síndrome de Brugada
El síndrome de Brugada es una afección del corazón hereditaria. Se caracteriza por actividad eléctrica anormal en las cavidades inferiores del corazón, lo que interrumpe el ritmo normal del corazón (arritmia ventricular).
El diagnóstico suele hacerse con un electrocardiograma (ECG), una prueba que mide la actividad eléctrica del corazón. Se buscan hallazgos específicos, como el patrón tipo 1 de Brugada en el ECG, que incluye elevación del segmento ST seguida de una onda T negativa en algunas derivaciones (posiciones) del corazón.
El síndrome puede ser genético o adquirido. Hasta 20 a 30 de cada 100 casos se deben a cambios genéticos en el gen SCN5A. Los casos heredados suelen transmitirse de forma autosómica dominante, lo que significa que una sola copia del gen alterado puede causar la afección. Los casos adquiridos pueden asociarse con ciertos medicamentos, niveles anormales de calcio o potasio en la sangre, o causas desconocidas.
El síndrome de Brugada es un trastorno genético que aumenta el riesgo de muerte cardíaca súbita por ritmos anormales del corazón. Ocurre por mutaciones (cambios) en genes que forman los canales de iones del corazón, como los de sodio, potasio y calcio, y en genes que controlan su movimiento y funcionamiento. Estos cambios alteran el paso normal de esas sustancias en el corazón. Esto causa problemas eléctricos y aumenta el riesgo de arritmias ventriculares (ritmos peligrosos que empiezan en las cavidades inferiores del corazón).
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Genética: se hereda con un patrón autosómico dominante (si uno de los padres tiene la afección, hay un 50% de probabilidad de transmitirla a sus hijos).
- Ser hombre.
Factores de riesgo que sí se pueden modificar:
En el síndrome de Brugada no se han identificado factores específicos que se puedan modificar. Sin embargo, hay desencadenantes que pueden provocar síntomas o arritmias en personas con este síndrome:
- Fiebre: la temperatura alta puede empeorar los problemas eléctricos del corazón.
- Ciertos medicamentos: algunos fármacos, sobre todo los que afectan los canales de iones del corazón o cambian los niveles de sales minerales (electrolitos), pueden aumentar el riesgo de arritmias.
- Alcohol y drogas ilegales: pueden afectar el ritmo del corazón y provocar arritmias en personas susceptibles.
Es crucial que consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados sobre el síndrome de Brugada.
Los síntomas iniciales del síndrome de Brugada pueden variar; algunas personas no presentan ningún síntoma. Sin embargo, los más comunes incluyen:
- Desmayo (síncope): es un síntoma característico del síndrome de Brugada y puede ocurrir por ritmos anormales del corazón.
A medida que el síndrome de Brugada avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Convulsiones
- Dificultad para respirar o falta de aire incluso en reposo
- Respiración irregular durante el sueño
- Muerte cardíaca súbita: en casos poco frecuentes, el síndrome de Brugada puede causar muerte cardíaca súbita, sobre todo durante el sueño.
Es importante saber que los síntomas y su intensidad varían mucho entre personas con síndrome de Brugada. Si sospecha que tiene síndrome de Brugada o presenta síntomas que le preocupan, busque atención médica para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
Para diagnosticar el síndrome de Brugada, suelen hacerse los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El profesional de la salud buscará señales físicas de un problema, como dolor e hinchazón.
- Pruebas de laboratorio: Pueden tomarle una muestra de sangre para identificar cambios en los genes, los cromosomas o las proteínas mediante pruebas genéticas. También pueden pedir otras pruebas para revisar la sangre, la orina o tejidos del cuerpo.
- Electrocardiograma (ECG): Es una prueba rápida e indolora que registra las señales eléctricas del corazón. Ayuda a detectar problemas en el ritmo y en la estructura del corazón.
- Estudios de imagen: Pueden recomendar radiografías o una resonancia magnética (RM) para obtener imágenes del cuerpo y ayudar con el diagnóstico.
- Ecocardiograma: Usa ondas sonoras (ultrasonido) para crear imágenes del corazón. Esto puede ayudar a identificar problemas estructurales del corazón.
Para determinar la etapa o la gravedad del síndrome de Brugada, pueden realizarse exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:
- Más pruebas genéticas: Pueden ayudar a confirmar o descartar una enfermedad genética sospechada y a determinar la probabilidad de desarrollar la enfermedad o de transmitirla.
- Pruebas de laboratorio adicionales: Pueden pedirse para vigilar marcadores específicos relacionados con el síndrome de Brugada.
Recuerde: es importante consultar con su proveedor de atención médica cuáles exámenes, pruebas y procedimientos son adecuados para su situación.
Los objetivos del tratamiento del síndrome de Brugada son reducir el riesgo de arritmias ventriculares que ponen en riesgo la vida y de muerte súbita del corazón. Las opciones de tratamiento incluyen:
- Desfibrilador automático implantable (DAI): Este es el tratamiento principal para el síndrome de Brugada. Se recomienda para pacientes con antecedente de paro cardíaco, arritmias ventriculares sostenidas documentadas (latidos peligrosos y prolongados en las cavidades inferiores del corazón), o descargas repetidas del DAI por fibrilación ventricular. El DAI vigila de forma continua el ritmo del corazón y, si ocurre una arritmia peligrosa, envía una descarga eléctrica para recuperar el ritmo normal.
- Medicamentos: Es posible que le receten medicamentos para bajar el riesgo de arritmias ventriculares en personas con síndrome de Brugada. Estos incluyen fármacos antiarrítmicos (medicamentos para controlar el ritmo del corazón), como la quinidina, que ayudan a estabilizar la actividad eléctrica del corazón. Sin embargo, las opciones de medicamentos son limitadas y se ajustan a cada persona según sus características.
Es importante que las decisiones de tratamiento se tomen junto con un profesional de la salud que sea especialista en cardiología. Esta persona tomará en cuenta sus factores individuales y adaptará el plan de tratamiento.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Por eso es importante consultar con un profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. También pueden presentarse otros efectos secundarios; consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.