Acerca del aneurisma de la aorta torácica

Descripción general
Un aneurisma de aorta torácica (AAT) es un agrandamiento anormal de la parte de la aorta que pasa por el pecho (aorta torácica). Se define como un abombamiento permanente y localizado de la aorta, por lo general de 1.5 veces su tamaño normal. El AAT puede afectar todas las capas de la pared de la aorta y puede estar presente desde el nacimiento o aparecer más adelante. Los AAT presentes desde el nacimiento suelen estar asociados con defectos del tabique ventricular (un agujero entre las cavidades inferiores del corazón). Los AAT adquiridos pueden deberse a complicaciones de cirugías previas o a infecciones. Los hombres lo presentan con más frecuencia, pero las mujeres tienen peores resultados, con más crecimiento de la aorta, más roturas y más disecciones aórticas (desgarros en la pared de la aorta) a diámetros menores. El AAT puede no causar síntomas hasta que se rompe o provoca complicaciones. Detectarlo temprano es clave para prevenir consecuencias graves.
Causas y factores de riesgo

Las causas del aneurisma de aorta torácica (un abombamiento o ensanchamiento de la aorta) se relacionan con una debilidad en la pared de la aorta, sobre todo en la parte más cercana al corazón.

Factores de riesgo no modificables:

  • Síndromes genéticos (síndrome de Marfan, síndrome de Ehlers-Danlos y síndrome de Loeys-Dietz)
  • Antecedentes familiares de esta afección
  • Ser hombre

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:

  • Consumo de tabaco: daña las fibras elásticas de la pared de la aorta y dificulta su reparación.
  • Presión arterial alta (hipertensión) y acumulación de placa en las arterias (aterosclerosis): aumentan la fuerza que soporta la pared de la aorta y, con el tiempo, cambian su estructura.
  • Consumo de sustancias estimulantes (como la cocaína): puede subir la presión arterial y aumentar el riesgo de desarrollar un aneurisma de aorta.

Controlar estos factores con cambios en su estilo de vida o con tratamiento médico puede ayudar a reducir el riesgo de que el aneurisma de aorta torácica aparezca o empeore. Hable con su profesional de la salud para conocer qué es mejor en su caso.

Síntomas

El aneurisma de aorta torácica (AAT) es un ensanchamiento o abombamiento de la aorta en el pecho (la aorta es la arteria principal del cuerpo). Por lo general no causa síntomas hasta que crece y afecta estructuras cercanas. Los síntomas tempranos incluyen:

  • Dolores sin causa aparente en el pecho, abdomen o espalda
  • Falta de aire, silbidos al respirar, tos o flema con sangre
  • Dificultad para tragar o ronquera
  • Tos

A medida que la afección avanza o se vuelve más grave, según la ubicación del aneurisma, pueden presentarse:

  • Dolor agudo y repentino en la parte alta de la espalda o en el pecho
  • Sensibilidad o dolor al tocar la zona del tórax
  • Mareo o desmayo
  • Dificultad para respirar o tragar
  • Sudor frío
  • Pérdida del conocimiento
  • Debilidad o parálisis en un lado del cuerpo
  • Latidos del corazón rápidos
  • Presión arterial baja

Es importante saber que no todas las personas tendrán síntomas, aun si el abombamiento es grande. Si sospecha un aneurisma de aorta o presenta alguno de estos síntomas, busque atención médica de inmediato. Recuerde: solo un profesional de la salud puede darle un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar un aneurisma aórtico torácico (AAT), se suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: Un profesional de la salud le hará un examen para buscar señales de un problema, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
  • Análisis de sangre: Una prueba de sangre llamada dímero D, tomada en las primeras 24 horas desde que empiezan los síntomas, puede ayudar a descartar una disección (desgarro) del aneurisma, pero no puede descartar que haya un AAT.
  • Pruebas de imagen: Estas pruebas permiten ver la aorta y determinar si hay un aneurisma y qué tan grande o extenso es. Algunas pruebas comunes son:
  • Radiografía de tórax: Se usa a menudo por otros motivos, pero puede mostrar un AAT que no se ha roto.
  • Tomografía computarizada con contraste: Se usa mucho para diagnosticar el AAT. Se aplica un tinte especial (contraste) para que los vasos sanguíneos se vean mejor.
  • Ecocardiograma: Usa ondas de sonido para crear imágenes del corazón y la aorta.
  • Resonancia magnética cardiaca (RM): Ofrece imágenes detalladas del corazón y los vasos sanguíneos.
  • Tomografía por emisión de positrones (PET): Puede ayudar a evaluar el flujo de sangre y la actividad metabólica en la aorta.

Es importante volver a consultar con su profesional de la salud si sus síntomas empeoran o cambian después del primer examen. Su profesional de la salud revisará los resultados y decidirá el plan adecuado para el diagnóstico y el manejo.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento del aneurisma de la aorta torácica (AAT) son reducir el riesgo de rotura, prevenir complicaciones y mejorar la salud cardiovascular en general. A continuación, se presentan las opciones de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Medicamentos:
  • Betabloqueantes: Bajan la presión arterial y reducen el esfuerzo sobre la aorta. Así disminuyen el riesgo de rotura.
  • Bloqueadores de los receptores de angiotensina II (ARA-II) e inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA): También ayudan a bajar la presión arterial y a reducir la tensión sobre el aneurisma.
  • Estatinas y otros medicamentos para bajar los lípidos (grasas) en la sangre: Ayudan a controlar el colesterol, lo que favorece la salud de la aorta.
  • Terapias:
  • Control periódico: A menudo se hacen pruebas de imagen cada 6 meses o una vez al año para vigilar el tamaño y la evolución del aneurisma.
  • Procedimientos:
  • Cirugía preventiva: Si un aneurisma tiene riesgo de rotura, se puede recomendar cirugía para reparar o reemplazar la parte afectada de la aorta.
  • Cirugía de emergencia: Es vital cuando el aneurisma se rompe.
  • Cambios en hábitos de salud:
  • Control estricto de la presión arterial: Mantener la presión en niveles óptimos es clave para manejar el AAT.
  • Modificaciones del estilo de vida: Adoptar hábitos saludables, como hacer ejercicio con regularidad, comer de forma equilibrada y dejar de fumar, ayuda a la salud cardiovascular en general.

Es importante saber que el plan de tratamiento puede variar según cada caso. Consulte con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.