Opciones de tratamiento para el cáncer papilar de tiroides
El cáncer de tiroides papilar es el tipo más común de cáncer de tiroides; representa alrededor de 9 de cada 10 casos. Empieza en la glándula tiroides, que produce hormonas que regulan el metabolismo, la energía y la temperatura del cuerpo. Suele crecer lentamente y responde bien al tratamiento. Hay tipos que van desde crecimiento lento hasta formas más agresivas.
El objetivo del tratamiento del cáncer de tiroides papilar cambia según la etapa y su situación personal. Puntos clave sobre los objetivos del tratamiento:
- Tratamiento curativo: En la mayoría de los casos, la meta es curar el cáncer. La cirugía es el tratamiento principal. El cirujano o la cirujana puede quitar toda la tiroides o solo una parte. Esta cirugía busca eliminar las células cancerosas y evitar que se sigan propagando.
- Frenar el avance: Si curar el cáncer es menos probable o no es posible, los tratamientos se enfocan en frenar la enfermedad y evitar que se disemine o regrese. En esos casos, se pueden recomendar tratamientos adicionales junto con la cirugía.
- Terapia adyuvante: Después de la cirugía, algunas personas pueden recibir tratamiento para bajar el riesgo de que el cáncer vuelva. Esto puede incluir yodo radiactivo (un tratamiento que destruye células de la tiroides) o radioterapia (radiación dirigida). Estos tratamientos ayudan a destruir cualquier célula cancerosa que haya quedado y reducen las probabilidades de que el cáncer regrese.
- Control de síntomas: En algunos casos, cuando la enfermedad está avanzada, los tratamientos buscan controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Esto puede incluir quimioterapia o terapia dirigida (medicinas que atacan moléculas o procesos específicos que ayudan al cáncer a crecer).
Los tratamientos posibles recomendados para el cáncer papilar de tiroides (CPT) incluyen:
- Cirugía para quitar la glándula tiroides (tiroidectomía): Es el tratamiento principal para el CPT. La cirugía quita toda o parte de la tiroides. Suele hacerse en poco tiempo y tiene bajo riesgo de complicaciones. La meta es quitar por completo las células cancerosas y bajar la posibilidad de que el cáncer vuelva o se extienda.
- Terapia con hormonas tiroideas: Después de quitar la tiroides, usted toma hormonas de reemplazo. Estas hormonas ayudan a regular el metabolismo del cuerpo y evitan que crezcan células cancerosas que pudieron quedar tras la cirugía. La meta es mantener niveles normales de hormonas tiroideas y frenar el crecimiento de cualquier célula restante.
- Vigilancia activa: En algunos casos, el médico puede recomendar observar de cerca en lugar de tratar de inmediato. Esto significa hacer ultrasonidos regulares para ver si hay cambios o avance del cáncer. Se recomienda cuando los riesgos del tratamiento superan los beneficios, por ejemplo, si el cáncer es muy pequeño o crece lentamente.
- Terapia con yodo radiactivo: Consiste en tomar yodo radiactivo, que es absorbido por el tejido tiroideo que queda o por células cancerosas en el cuerpo. La radiación del yodo destruye esas células y reduce el riesgo de que el cáncer vuelva o se propague. Puede recomendarse después de la cirugía para eliminar células que queden y para tratar metástasis en otras partes del cuerpo.
- Radioterapia: En algunos casos, el médico puede recomendar radioterapia. Usa rayos X de alta energía u otros tipos de radiación para matar células cancerosas y encoger tumores. Puede usarse después de la cirugía si quedan células cancerosas o si el cáncer se ha extendido a ganglios linfáticos cercanos u otras áreas.
- Quimioterapia: No se usa con frecuencia para el CPT, pero puede considerarse si otros tratamientos no han funcionado o si el cáncer se ha extendido a sitios lejanos en el cuerpo. La quimioterapia usa medicamentos para matar células cancerosas en todo el cuerpo.
- Terapia dirigida: Es un tipo de tratamiento que actúa sobre moléculas o vías específicas que ayudan al crecimiento y supervivencia de las células cancerosas. Puede usarse si otros tratamientos no han funcionado o si el tumor tiene ciertas mutaciones genéticas.
Es importante hablar de estas opciones con un profesional de la salud que se especialice en cáncer de tiroides. Esa persona puede darle recomendaciones personalizadas según su caso y su historia clínica.