Diagnóstico del cáncer de tiroides
El cáncer de tiroides es un tipo de cáncer que empieza en los tejidos de la glándula tiroides. La tiroides es una glándula pequeña que está en la parte delantera del cuello. Produce hormonas que controlan funciones importantes del cuerpo, como el ritmo del corazón, el metabolismo, la digestión y el estado de ánimo.
Para diagnosticar el cáncer de tiroides, se pueden hacer varios exámenes, pruebas de detección y procedimientos para confirmar el diagnóstico. Estos incluyen:
- Examen físico e historia clínica: El médico revisa si hay señales de enfermedad, como bultos o hinchazón en el cuello, la laringe y los ganglios linfáticos. También hace preguntas sobre la historia médica para obtener información importante.
- Análisis de sangre: Se hacen estudios de hormonas y de química en sangre para medir la cantidad de ciertas hormonas y sustancias que liberan los órganos y tejidos. Estas pruebas ayudan a ver cómo funciona la tiroides e identificar problemas.
- Pruebas de imagen: Se pueden pedir ultrasonido, resonancia magnética (RM), tomografía por emisión de positrones (PET), tomografía computarizada (TC) y radiografía de tórax. Estas pruebas permiten ver dentro del cuerpo y evaluar áreas que podrían tener células cancerosas. Ayudan a detectar anormalidades o tumores en la tiroides o en los tejidos cercanos.
- Biopsia: Es un procedimiento clave. Se extrae un pequeño trozo de tejido de la tiroides o de un nódulo sospechoso. Luego se envía al laboratorio para que un patólogo lo analice. Este análisis muestra si hay células cancerosas.
Para diagnosticar el cáncer de tiroides y determinar su tipo, gravedad o etapa, pueden participar varios especialistas:
- Médico de atención primaria: Puede iniciar el proceso con un examen físico y la revisión de la historia clínica.
- Endocrinólogo o endocrinóloga: Especialista en trastornos hormonales. Tiene un papel clave en el diagnóstico y manejo de problemas de la tiroides.
- Cirujano o cirujana: Realiza biopsias y cirugías relacionadas con el diagnóstico y tratamiento del cáncer de tiroides.
- Patólogo o patóloga: Analiza las muestras de tejido obtenidas en las biopsias para ver si hay células cancerosas.
Para determinar el tipo, la gravedad o la etapa del cáncer de tiroides, se pueden hacer más exámenes, pruebas o procedimientos:
- Biopsia de tiroides con pruebas genéticas: Además de la biopsia regular, se analizan los genes de las células obtenidas para detectar cambios genéticos relacionados con distintos tipos de cáncer de tiroides.
- Prueba de calcitonina en sangre: Busca cáncer medular de tiroides al medir los niveles de la hormona calcitonina en la sangre.
- Laringoscopia: Permite evaluar el funcionamiento de las cuerdas vocales mirando dentro de la garganta con un espejo o con un tubo flexible llamado laringoscopio que se introduce por la boca.
- Gammagrafía de tiroides y ultrasonido: Dan imágenes detalladas de la tiroides y de los ganglios linfáticos del cuello.
- Tomografía computarizada (TC) y tomografía por emisión de positrones (PET): Ayudan a ver el tamaño de la masa cancerosa y si se ha extendido a otras partes del cuerpo.
Con estas evaluaciones adicionales, los médicos pueden identificar el tamaño del tumor, si se ha extendido a tejidos cercanos o a ganglios linfáticos, los cambios genéticos relacionados con tipos específicos de cáncer de tiroides y la etapa general de la enfermedad. Esta información es clave para elegir el tratamiento adecuado y planear el manejo de las personas con cáncer de tiroides.