Causas y factores de riesgo del cáncer de tiroides
El cáncer de tiroides es un tipo de cáncer que empieza en los tejidos de la glándula tiroides. La tiroides es una glándula pequeña en la parte frontal del cuello. La tiroides produce hormonas que controlan funciones importantes del cuerpo, como el ritmo del corazón, el metabolismo (cómo su cuerpo usa la energía), la digestión y el estado de ánimo.
No se entienden por completo las causas exactas del cáncer de tiroides, pero hay varios factores que pueden aumentar la probabilidad de tenerlo:
- Los cambios en el ácido desoxirribonucleico (ADN) de una persona pueden hacer que las células de la tiroides se vuelvan cancerosas. El ADN es el material de las células que forma los genes. Estos cambios pueden activar genes que favorecen el cáncer (oncogenes) o desactivar genes que frenan el crecimiento de tumores (genes supresores de tumores).
- La exposición a radiación, ya sea por procedimientos médicos o por exposición ambiental a niveles altos de radiación, es un factor de riesgo conocido. Por ejemplo, después de la explosión de Chernobyl en 1986, aumentaron los casos de cáncer de tiroides por la radiación.
- Las afecciones genéticas y los antecedentes familiares también pueden aumentar el riesgo. Si un pariente cercano ha tenido cáncer de tiroides, su probabilidad puede ser mayor.
- La alimentación y ciertos alimentos pueden relacionarse con un mayor riesgo de cáncer de tiroides de tipo folicular. Se han asociado alimentos como el pollo, el cerdo, el repollo, el brócoli y la coliflor con un mayor riesgo.
- Otros posibles factores de riesgo incluyen consumir demasiado o muy poco yodo, una dieta baja en verduras, la edad (el riesgo suele aumentar con los años), tener sobrepeso y ser mujer (el cáncer de tiroides es más común en mujeres).
Es importante saber que, aunque estos factores pueden aumentar el riesgo, no significan que una persona vaya a desarrollar cáncer de tiroides. Las causas del cáncer de tiroides aún se están estudiando y comprendiendo.
Los factores de riesgo no modificables del cáncer de tiroides son cosas que no se pueden cambiar. Estos factores incluyen:
- Edad: A medida que las personas envejecen, aumenta el riesgo de tener cáncer de tiroides. El riesgo suele ser mayor después de los 40 años.
- Sexo: El cáncer de tiroides afecta más a las mujeres que a los hombres. Sin embargo, cualquier persona, sin importar su género, puede tener cáncer de tiroides.
- Genética: Tener antecedentes familiares de cáncer de tiroides en padres o hermanos aumenta el riesgo. Si una persona tiene familiares cercanos que lo han tenido, puede tener una probabilidad más alta de desarrollarlo.
- Raza o etnia: Los estudios muestran que ciertos grupos raciales o étnicos, como las personas negras y las personas indígenas, pueden tener un riesgo más alto que otros grupos. Sin embargo, cualquiera puede tener cáncer de tiroides, sin importar su raza o su etnia.
Es importante entender que estos factores no modificables no garantizan que una persona tendrá cáncer de tiroides. Solo indican una probabilidad más alta en comparación con quienes no tienen estos factores. Los chequeos y las pruebas de detección regulares pueden ayudar a detectar y manejar posibles problemas de salud, incluido el cáncer de tiroides.
Los factores de riesgo modificables del cáncer de tiroides son los que usted puede cambiar o controlar. Estos factores incluyen:
- Obesidad: Tener sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo de muchos cánceres, incluido el de tiroides. A medida que sube el índice de masa corporal (IMC), también sube el riesgo de tener cáncer de tiroides.
- Fumar: Fumar es otro factor de riesgo modificable relacionado con el cáncer de tiroides. Dejar de fumar puede ayudar a reducir el riesgo de este tipo de cáncer.
- Niveles de yodo: La cantidad de yodo en la alimentación puede afectar el riesgo de cáncer de tiroides. Demasiado yodo puede aumentar el riesgo del tipo papilar (un tipo de cáncer de tiroides). La falta de yodo puede aumentar el riesgo del tipo folicular (otro tipo de cáncer de tiroides).
- Contaminantes ambientales: Algunos contaminantes del ambiente se han relacionado con problemas de la tiroides y, posiblemente, con cáncer de tiroides. Estos incluyen ciertos retardantes de llama, bifenilos policlorados (PCB), ftalatos y pesticidas.
- Exposición a radiación ionizante: Estar expuesto a este tipo de radiación es un factor de riesgo ambiental modificable bien establecido para el cáncer de tiroides. La radiación ionizante, como los rayos X y la radiación gamma, puede aumentar el riesgo de este cáncer. El riesgo sube con dosis más altas de radiación y cuando la exposición ocurre a menor edad.
Para prevenir o reducir las probabilidades de tener cáncer de tiroides, usted puede hacer lo siguiente para cambiar algunos factores de riesgo:
- Consuma suficiente yodo: El yodo es clave para que la tiroides funcione bien. Como el cuerpo no produce yodo por sí mismo, es importante comer alimentos con yodo o tomar suplementos. No exceda una cantidad diaria de 150 microgramos (mcg) de yodo. Consumir más puede causar inflamación de la glándula tiroides y cáncer de tiroides. Antes de cambiar su alimentación o tomar suplementos, consulte con un profesional de la salud.
- Minimice la exposición a la radiación: Limitar la radiación innecesaria, sobre todo en la niñez, puede reducir mucho el riesgo de cáncer de tiroides. Evite estudios de imagen innecesarios que usan radiación, como tomografía computarizada (TC) o radiografías.
- Mantenga un peso saludable: La obesidad o el sobrepeso se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer de tiroides. Mantener un peso saludable con actividad física regular y una alimentación balanceada ayuda a reducir este riesgo.
- Revise sus antecedentes familiares: Si su madre, padre o hermanos han tenido cáncer de tiroides, informe a su profesional de la salud. Es posible que le recomienden asesoría genética y consultas de control regulares para vigilar su tiroides.
- Hágase controles y autoexámenes regulares: Revise su cuello en busca de bultos o cambios. Detectar problemas temprano ayuda. También es clave controlar cualquier problema de la tiroides que ya tenga y asistir a consultas de control regulares.
Es importante saber que, aunque estas acciones pueden ayudar a reducir el riesgo de cáncer de tiroides, no lo previenen por completo. Si le preocupa su riesgo o su salud de la tiroides, consulte con un profesional de la salud. Esa persona puede darle consejos y orientación personalizados según su situación.