Acerca del cáncer de tiroides

Descripción general

El cáncer de tiroides es un tipo de cáncer que comienza en los tejidos de la glándula tiroides. La tiroides es una glándula pequeña que está en la parte frontal del cuello. La tiroides produce hormonas que controlan funciones importantes del cuerpo, como el ritmo del corazón, el metabolismo, la digestión y el estado de ánimo.

Hay distintos tipos de cáncer de tiroides. Entre ellos están el cáncer de tiroides diferenciado (incluye el cáncer papilar y el folicular), el cáncer medular y el cáncer anaplásico. El cáncer de tiroides es más frecuente en mujeres. Algunos factores, como la exposición a la radiación, pueden aumentar el riesgo de tener este cáncer.

La gravedad del cáncer de tiroides se clasifica en etapas. Esto depende del tamaño del tumor y de si el cáncer se ha extendido a otros órganos o a los ganglios linfáticos. Es importante distinguir entre nódulos benignos y nódulos tiroideos solitarios que son cancerosos. Para esto se usan pruebas de diagnóstico como la biopsia con aguja fina, en la que se extrae una pequeña muestra con una aguja delgada.

Causas y factores de riesgo

Las causas del cáncer de tiroides no siempre están claras. Una combinación de condiciones genéticas y factores de riesgo puede aumentar la probabilidad de tener esta enfermedad. Algunos factores de riesgo conocidos son:

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Edad: El riesgo puede aumentar con la edad, aunque también puede presentarse en personas jóvenes.
  • Sexo: El cáncer de tiroides es más común en mujeres.
  • Antecedentes familiares: Quienes tienen cáncer de tiroides en su madre, padre o hermanos tienen más probabilidad de presentarlo.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:

  • Niveles de yodo: Quienes han tenido niveles de yodo en la sangre muy bajos o muy altos tienen más riesgo. Consumir demasiado o muy poco yodo puede contribuir a esto.
  • Alimentación: Una alimentación con pocas verduras puede aumentar el riesgo de cáncer de tiroides.
  • Tener obesidad o sobrepeso: El riesgo aumenta a medida que sube el índice de masa corporal (IMC), una medida del peso en relación con la estatura.
  • Niveles de hormonas: Algunos estudios sugieren que ciertos niveles hormonales, como el estrógeno (una hormona femenina), pueden aumentar el riesgo de cáncer de tiroides. Sin embargo, se necesita más investigación para entender bien esta relación.
  • Exposición a radiación: Haber estado expuesto a radiación, en especial en la cabeza y el cuello, aumenta el riesgo. Esto puede incluir radiación médica (como algunos estudios de diagnóstico) o exposición a radiación cuando era bebé o niño.
Síntomas

El cáncer de tiroides no siempre causa síntomas visibles en etapas tempranas. Sin embargo, a medida que avanza, pueden aparecer síntomas comunes:

  • Bulto en el cuello: La presencia de un bulto o nódulo en el cuello es el signo más común del cáncer de tiroides.
  • Voz ronca: El cáncer de tiroides puede afectar las cuerdas vocales y causar ronquera.
  • Dificultad para tragar: Al crecer el tumor, puede presionar el esófago (el conducto por donde pasa la comida) y causar dificultad para tragar.
  • Dolor de garganta: Algunas personas sienten dolor en el cuello o la garganta.
  • Ganglios linfáticos del cuello hinchados (pequeñas glándulas de defensa): Puede ser señal de cáncer de tiroides que se ha extendido.

Otros síntomas comunes en etapas más avanzadas o de mayor gravedad:

  • Dolor en el cuello y la garganta
  • Dificultad para respirar
  • Pérdida de peso
  • Cansancio
  • Dificultad para hablar

Es importante saber que estos síntomas pueden variar según la persona y el tipo de cáncer de tiroides. Por ejemplo, el cáncer medular de tiroides puede causar síntomas digestivos adicionales, como diarrea o estreñimiento.

Si presenta alguno de estos síntomas, consulte a un profesional de la salud para una evaluación. Podrán pedir pruebas para confirmar el diagnóstico y ofrecerle opciones de tratamiento adecuadas. Recuerde: la detección y el tratamiento tempranos pueden mejorar mucho las probabilidades de que le vaya bien.

Diagnóstico

Al diagnosticar el cáncer de tiroides, las y los médicos usan varias evaluaciones, pruebas y procedimientos para confirmar si hay cáncer y saber en qué etapa o qué tan avanzado está. Estos son los más comunes:

  • Examen físico e historia de salud: El médico hará un examen completo del cuerpo. Revisará si hay bultos o hinchazón en el cuello, la laringe (caja de la voz) y los ganglios linfáticos. También revisará su historia clínica para obtener información importante.
  • Pruebas de imagen: Sirven para ver el interior del cuerpo y buscar zonas que podrían tener células cancerosas.
  • Ultrasonido (ecografía): Usa ondas sonoras para crear imágenes de la glándula tiroides.
  • Resonancia magnética (RM): Usa imanes y ondas de radio para hacer imágenes detalladas de la tiroides y las estructuras cercanas.
  • Tomografía computarizada (TC): Combina rayos X y una computadora para crear imágenes en cortes del cuerpo.
  • Biopsia: Se extrae una pequeña muestra de tejido del área sospechosa en la tiroides y se envía al laboratorio para que la analice un patólogo (médico especialista en tejidos). El tipo más común en cáncer de tiroides es la biopsia por aspiración con aguja fina (BAAF), donde se usa una aguja delgada para sacar células del nódulo (bulto).
  • Análisis de sangre: Ayudan a evaluar si la tiroides funciona bien al comparar los niveles de hormonas.

Para determinar la etapa o qué tan avanzado está el cáncer de tiroides, pueden hacer pruebas adicionales:

  • Biopsia quirúrgica: A veces se quita un nódulo tiroideo o un lóbulo de la tiroides durante una cirugía. Esto permite revisar células y tejidos al microscopio para buscar señales de cáncer.
  • Estudios hormonales en sangre: Se revisan los niveles de hormonas que los órganos y tejidos liberan en la sangre para saber si el cáncer se ha extendido y en qué medida.
  • Estudios de química sanguínea: Miden sustancias que los órganos y tejidos liberan en la sangre, como los niveles de calcio. Esto puede dar más información sobre si el cáncer se ha extendido.

Si tiene síntomas o le preocupa el cáncer de tiroides, consulte a un médico. Él o ella le explicará y le acompañará en estos exámenes, pruebas y procedimientos para hacer un diagnóstico preciso y saber la etapa o la gravedad del cáncer de tiroides.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del cáncer de tiroides son eliminar el cáncer por completo o mejorar sus probabilidades de estar bien al quitar la mayor cantidad posible de cáncer. Las opciones específicas dependen del tipo y la etapa del cáncer. A continuación se explican los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr esas metas:

  • Cirugía: La extracción de la glándula tiroides, llamada tiroidectomía, es uno de los tratamientos principales en algunos casos. La meta es quitar el tejido canceroso de la tiroides.
  • Radioterapia: Por lo general se hace después de la cirugía para destruir células cancerosas que queden. Usa rayos de alta energía para atacar y matar células cancerosas. Se puede dar de forma externa o interna con yodo radiactivo.
  • Terapia con yodo radiactivo: Se usa en ciertos tipos de cáncer de tiroides. Se toma por boca. El yodo radiactivo busca el tejido tiroideo o las células cancerosas que quedan en el cuerpo y ayuda a destruirlas.
  • Quimioterapia: Se puede recomendar en casos avanzados o agresivos. Usa medicamentos que matan células que se dividen rápido, incluidas las células cancerosas. Se puede dar por boca o por vía intravenosa.
  • Terapia con hormonas tiroideas: Después de la cirugía de tiroides, usted puede necesitar reemplazo hormonal de por vida para mantener el funcionamiento normal del cuerpo. Las hormonas tiroideas regulan el metabolismo. Esta terapia asegura que el cuerpo tenga suficiente hormona aun después de quitar la tiroides.
  • Terapia dirigida: Usa medicamentos que actúan sobre proteínas que ayudan al crecimiento y la supervivencia del cáncer. Estos medicamentos frenan la multiplicación de las células del tumor y afectan menos a las células normales. Algunos, llamados inhibidores de quinasa, bloquean proteínas dentro de las células que envían señales para que crezcan. Al bloquear estas proteínas, la terapia dirigida puede ayudar a tratar algunos tipos de cáncer de tiroides.
  • Vigilancia activa: En algunos casos, un profesional de la salud puede recomendar observar de cerca sin empezar tratamiento de inmediato. Se usa cuando el cáncer crece lentamente o cuando el tratamiento inmediato puede no ser necesario.

Es importante que usted hable a fondo con un profesional de la salud antes de decidir su plan de tratamiento. Así podrá tomar una decisión informada que se ajuste a sus necesidades y metas para el tratamiento.

Evolución o complicaciones

Con el tiempo, si no se trata, el cáncer de tiroides puede avanzar y propagarse a otras partes del cuerpo. Esto puede causar varias complicaciones. A continuación, un resumen de cómo suele avanzar el cáncer de tiroides y sus complicaciones más comunes:

Cómo suele avanzar:

  • El cáncer de tiroides empieza en la glándula tiroides, que está en la parte delantera del cuello.
  • Si no se trata, las células cancerosas pueden crecer y entrar en tejidos cercanos, como los músculos del cuello, la laringe (caja de la voz), la tráquea (tubo del aire) o el esófago (tubo que lleva la comida al estómago).
  • En algunos casos, el cáncer de tiroides también puede propagarse a partes lejanas del cuerpo, como los pulmones, los huesos o los ganglios linfáticos (parte del sistema de defensas).

Complicaciones frecuentes:

  • Puede haber lesión de la laringe (caja de la voz), lo que puede causar ronquera después de una cirugía de tiroides.
  • Durante la cirugía, existe el riesgo de retirar por accidente las glándulas paratiroides (ayudan a controlar el calcio), lo que puede causar niveles bajos de calcio.
  • Si el cáncer de tiroides se propaga a otras partes del cuerpo, puede causar más problemas según el área afectada. Por ejemplo, si llega a los pulmones o a los huesos, puede afectar su función normal.

Es fundamental consultar con un profesional de la salud si presenta alguno de estos síntomas. Un profesional de la salud podrá darle consejos personalizados según su situación específica.