Acerca del cáncer anaplásico de tiroides
El cáncer anaplásico de tiroides es un tipo de cáncer de tiroides poco común y muy agresivo. Se desconocen las causas exactas.
Los factores de riesgo no modificables (que no se pueden cambiar) incluyen:
- Edad: el riesgo aumenta con la edad y se diagnostica con más frecuencia en personas mayores.
- Sexo: las mujeres lo padecen de dos a tres veces más que los hombres.
- Antecedentes familiares: tener padres o hermanos con cáncer de tiroides aumenta el riesgo.
Los factores de riesgo modificables (que se pueden influir o cambiar) incluyen:
- Exposición a radiación: la exposición previa a radiación, sobre todo en el pecho o el cuello, aumenta el riesgo.
- Niveles de yodo: un consumo inadecuado de yodo que cause déficit de yodo puede aumentar el riesgo.
- Obesidad: tener sobrepeso u obesidad se asocia con mayor riesgo.
- Tabaquismo: fumar podría ser un factor de riesgo modificable; se necesita más investigación para confirmar la relación.
Es importante saber que estos factores aumentan la probabilidad de tener cáncer anaplásico de tiroides, pero no lo garantizan. Los exámenes regulares y la detección temprana son clave para manejar este cáncer agresivo.
Los síntomas tempranos más comunes del cáncer anaplásico de tiroides (CAT) incluyen:
- Un bulto o nódulo en el cuello
- Dificultad para tragar alimentos o pastillas
- Sensación de presión y falta de aire al acostarse boca arriba
A medida que el CAT avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer más síntomas. Estos pueden incluir:
- Ronquera
- Una masa visible y dura en la parte delantera y baja del cuello
- Ganglios del cuello hinchados
- Tos, con o sin sangre
- Respiración difícil o ruidosa por estrechamiento de la vía aérea o de la tráquea (tubo de aire)
Es importante saber que el CAT es un tipo de cáncer de tiroides de crecimiento rápido y agresivo. Los síntomas pueden empeorar con rapidez en pocas semanas. Si presenta cualquiera de estos síntomas, es fundamental consultar a un profesional de la salud para que le evalúe y le brinde más orientación.
Para diagnosticar el cáncer anaplásico de tiroides, comúnmente se realizan estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El profesional de salud busca señales en el cuerpo, como dolor, hinchazón o masas.
- Pruebas de laboratorio: Es posible que le tomen muestras de sangre para medir ciertas sustancias y hormonas relacionadas con el cáncer de tiroides.
- Estudios de imagen: Pueden hacer radiografías, resonancia magnética (RM) o ultrasonido para ver el tamaño del tumor y si se ha extendido.
- Biopsia quirúrgica: Consiste en extraer una muestra del nódulo tiroideo o un lóbulo de la tiroides durante una cirugía, para que un patólogo (médico que analiza tejidos) la examine al microscopio.
Para determinar la etapa (qué tan avanzado está) o la gravedad del cáncer anaplásico de tiroides, se pueden hacer pruebas adicionales:
- Estudios de imagen: Se pueden usar tomografía computarizada (TC) o tomografía por emisión de positrones (PET) para evaluar si el cáncer se ha extendido a ganglios linfáticos cercanos u otros órganos.
- Revisión de patología (estudio del tejido): Las muestras de tejido obtenidas en una biopsia o cirugía se examinan para definir las características del cáncer y su etapa.
- Pruebas genéticas: Algunos cambios en los genes (mutaciones) pueden relacionarse con formas más agresivas de cáncer de tiroides y ayudar a guiar el tratamiento.
Es importante consultar con su profesional de salud para recibir recomendaciones personalizadas según su situación específica.
Los objetivos del tratamiento para el cáncer anaplásico de tiroides son:
- Controlar el crecimiento del tumor y evitar que se siga extendiendo.
- Aliviar los síntomas relacionados con este cáncer.
- Mejorar la calidad de vida en general.
Las opciones de tratamiento recomendadas incluyen:
- Cirugía (tiroidectomía): extirpación de la glándula tiroides. A menudo se combina con radioterapia y quimioterapia.
- Radioterapia: radiación de alta dosis dirigida al tumor para destruir células cancerosas y reducir el daño al tejido sano.
- Quimioterapia: medicamentos que destruyen o frenan el crecimiento de las células cancerosas en todo el cuerpo.
- Terapia dirigida: uso de medicamentos que atacan moléculas o señales específicas que ayudan al cáncer a crecer y propagarse.
- Inmunoterapia: tratamiento que usa el sistema inmunitario del cuerpo para combatir las células cancerosas.
Es importante saber que los tipos de medicamentos, los cambios en el estilo de vida y otros tratamientos pueden variar según cada persona. Consulte a un profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Hable con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.