Acerca del cáncer del intestino delgado

Descripción general

El cáncer del intestino delgado es una enfermedad poco común. Ocurre cuando células del intestino delgado se vuelven cancerosas (malignas). El intestino delgado es parte clave del sistema digestivo. Su función es descomponer los alimentos y absorber los nutrientes. Cuando las células malignas crecen rápido, forman tumores. Estos tumores pueden afectar la digestión y bloquear el paso de los alimentos.

El cáncer puede aparecer en distintas partes del intestino delgado: duodeno (la primera parte, conectada al estómago), yeyuno (la parte media) e íleon (la última parte, unida al colon). Los tipos más comunes son los adenocarcinomas, que empiezan en células de las glándulas, y los leiomiosarcomas, que empiezan en el tejido muscular. También pueden formarse tumores carcinoides (tumores de crecimiento lento que pueden producir hormonas) y linfomas (cáncer del sistema linfático) en el intestino delgado.

Los síntomas pueden ser poco claros e incluyen dolor abdominal, pérdida de peso, debilidad, cansancio y anemia (bajo nivel de glóbulos rojos). Detectar y tratar la enfermedad a tiempo puede mejorar las posibilidades de recuperación.

Causas y factores de riesgo

Las causas del cáncer del intestino delgado no se entienden por completo, pero hay varios factores de riesgo asociados con esta enfermedad.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar). Incluyen:

  • Enfermedades de base: enfermedad de Crohn, enfermedad celíaca y síndromes de poliposis familiar (muchos pólipos hereditarios en el intestino), como la poliposis adenomatosa.
  • Sexo: los hombres tienen más riesgo de presentar cáncer del intestino delgado.
  • Cirugía intestinal previa: extirpar quirúrgicamente una parte del intestino aumenta el riesgo.
  • Sistema inmunitario debilitado: el linfoma del intestino delgado se asocia fuertemente con un sistema inmunitario debilitado, como ocurre con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).

Factores de riesgo modificables (se pueden cambiar o influir). Incluyen:

  • Alimentación poco saludable: una dieta con mucha carne roja, sal o alimentos ahumados puede aumentar el riesgo.
  • Falta de actividad física: no ser físicamente activo es un factor de riesgo compartido con el cáncer colorrectal.
  • Tabaquismo: fumar puede ser un factor de riesgo para el cáncer duodenal (del duodeno, la primera parte del intestino delgado).
  • Consumo de alcohol: beber alcohol también puede ser un factor de riesgo, aunque se necesita más investigación para confirmarlo.

Es importante saber que tener estos factores de riesgo no significa que usted vaya a desarrollar cáncer del intestino delgado. Mantenga un estilo de vida saludable y consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos del cáncer del intestino delgado pueden ser vagos y no específicos. Algunos comunes son:

  • Dolor o cólicos abdominales
  • Pérdida de peso sin causa aparente
  • Náuseas o vómitos
  • Cambios en su forma de evacuar, como diarrea o estreñimiento
  • Cansancio o debilidad, a veces por anemia (pocos glóbulos rojos)

A medida que el cáncer avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Síntomas de obstrucción (bloqueo del intestino)
  • Síndrome carcinoide (heces muy líquidas, diarrea, enrojecimiento de la piel, bajadas repentinas de la presión arterial, hinchazón [edema], acumulación de líquido en el abdomen [ascitis], ataques de broncoespasmo con dificultad para respirar)
  • Falta de vitaminas
  • Anemia
  • Diarrea
  • Heces con sangre o heces negras
  • Bulto en el abdomen
  • Ictericia (color amarillo en la piel y los ojos)

Estos síntomas también pueden deberse a otras enfermedades del aparato digestivo. Si presenta cualquiera de estos síntomas o si empeoran con el tiempo, busque atención médica de inmediato.

Diagnóstico

Para diagnosticar el cáncer del intestino delgado, los médicos suelen hacer los siguientes exámenes y procedimientos:

  • Revisión de su historial médico: Su doctor revisará su historia clínica y le preguntará sobre los síntomas que tiene.
  • Examen físico: Su doctor buscará señales de un problema, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
  • Pruebas de sangre: Pueden mostrar cambios en la sangre que podrían indicar cáncer.
  • Radiografías: Muestran imágenes de su intestino delgado y las áreas cercanas para ver si hay algo fuera de lo normal.
  • Resonancia magnética (RM): Usa imanes y ondas de radio para crear imágenes detalladas del intestino delgado y zonas cercanas.
  • Tomografía computarizada (TC): Combina muchas imágenes de rayos X desde distintos ángulos para crear “cortes” del intestino delgado.
  • Biopsia: Se toma una pequeña muestra de tejido del área sospechosa y se examina al microscopio para ver si hay células cancerosas.
  • Endoscopia: Se introduce un tubo delgado y flexible con una cámara por el tubo digestivo para mirar el intestino delgado y, si hace falta, tomar muestras de tejido.

Para determinar el estadio o qué tan avanzado está el cáncer del intestino delgado, se pueden hacer estos exámenes y procedimientos adicionales:

  • Estudio con bario: Usted bebe un líquido con bario que recubre el interior del tubo digestivo. Luego se toman radiografías para ver si hay algo fuera de lo normal.
  • Pruebas de función hepática: Son análisis de sangre para ver qué tan bien funciona el hígado y detectar problemas que podrían indicar que el cáncer se ha propagado.
  • Laparotomía: Cirugía que permite a los médicos mirar directamente dentro del abdomen para evaluar hasta dónde se ha extendido el cáncer.

Es importante que consulte a su profesional de salud para recibir consejos personalizados. Ellos pueden recomendar exámenes y procedimientos según su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del cáncer del intestino delgado son:

  • Curar el cáncer: En el cáncer en etapa inicial, el objetivo principal es extirpar el tejido canceroso del intestino delgado y, si es necesario, de otras partes del cuerpo mediante cirugía. Esto puede ser curativo y ofrecer la posibilidad de una recuperación completa.
  • Mejorar la calidad de vida: Si no es posible curar, el objetivo pasa a mejorar su calidad de vida al reducir los tumores y frenar su crecimiento el mayor tiempo posible. Esto se puede lograr con varias opciones de tratamiento, entre ellas:
  • Cirugía: Es el tratamiento principal. Consiste en extirpar la parte del intestino delgado afectada por los tumores. En algunos casos, cuando no es posible quitar todo el tumor, se puede hacer una cirugía de derivación para redirigir los alimentos alrededor del tumor.
  • Quimioterapia: Usa medicamentos para matar células cancerosas o detener su crecimiento. Se puede dar por boca o por vena (intravenosa) y puede recomendarse antes o después de la cirugía para atacar células cancerosas que queden.
  • Radioterapia: Utiliza rayos X de alta energía u otros tipos de radiación para destruir células cancerosas o reducir tumores. Se puede usar junto con la cirugía o la quimioterapia para mejorar el control del cáncer en la zona.
  • Estudios clínicos: Evalúan nuevos medicamentos contra el cáncer, terapias biológicas y otras formas de tratamiento para mejorar los resultados en personas con enfermedad metastásica no resecable (cáncer que se ha propagado y no se puede quitar con cirugía).

Es importante saber que las recomendaciones de tratamiento dependen de factores como la etapa y el tipo de cáncer del intestino delgado, así como de las características de cada persona. Lo mejor es hablar con su médico, quien puede darle recomendaciones personalizadas según su situación específica.