Radiación ultravioleta (UV) y cáncer de piel

Descripción general

La radiación ultravioleta (UV) puede causar cáncer de piel y aumentar su riesgo. Cuando la piel se expone a radiación UV del sol o de camas de bronceado, se puede dañar el ADN (el material genético) de las células de la piel. Con el tiempo, este daño se acumula y puede causar cambios que llevan al cáncer de piel.

La radiación UV aumenta el riesgo al dañar el ADN de las células de la piel. Este daño puede alterar el crecimiento y la división normales de las células y hacer que se vuelvan cancerosas. El riesgo de tener cáncer de piel es mayor en personas con piel clara, porque tienen menos protección natural contra la radiación UV.

Los síntomas del cáncer de piel varían según el tipo. Los dos tipos más comunes son el carcinoma basocelular y el carcinoma de células escamosas (carcinoma epidermoide). A menudo aparecen como un crecimiento nuevo o una llaga que no sana, un bulto rojo o rosado, una mancha con piel que se pela, o un bulto brillante. El melanoma, el tipo más mortal, puede aparecer como un lunar que cambia de tamaño, forma o color, tiene bordes irregulares o sangra.

Para reducir el riesgo por la radiación UV, usted puede:

  • Usar protector solar: Aplique un protector solar con factor de protección solar (FPS) de al menos 30 en toda la piel expuesta antes de salir. Reaplíquelo cada dos horas o después de nadar o sudar.
  • Cubrirse: Use ropa protectora como camisas de manga larga, pantalones, sombreros de ala ancha y gafas de sol para proteger su piel y sus ojos de la radiación UV.
  • Buscar sombra: Limite el tiempo bajo el sol directo, sobre todo cuando los rayos del sol son más fuertes (entre las 10 de la mañana y las 4 de la tarde).
  • Evitar las camas de bronceado: Las camas o cabinas de bronceado emiten radiación UV que puede dañar su piel y aumentar el riesgo de cáncer de piel.
  • Revisar los efectos de sus medicamentos: Algunos medicamentos pueden volver su piel más sensible a la radiación UV. Si toma algún medicamento, pregunte a su médico si aumenta su riesgo de quemadura solar o daño en la piel.

Recuerde que estos pasos ayudan a reducir su riesgo, pero también es importante tener revisiones regulares con un dermatólogo para vigilar su piel y detectar cualquier problema a tiempo.