Acerca de la enfermedad de Bowen
La enfermedad de Bowen, también llamada carcinoma escamocelular in situ (una etapa muy temprana que no invade), es un problema de la piel que aparece como manchas rojas con escamas en la superficie de la piel. Estas manchas ocurren por cambios anormales en la capa externa de la piel (epidermis). Aunque la enfermedad de Bowen es una forma temprana y no invasiva de un tipo de cáncer de piel llamado de células escamosas, puede volverse más seria si no se trata.
Las manchas pueden salir en cualquier parte de la piel, incluso en zonas sensibles como el ano y los genitales, donde a veces se llama papulosis bowenoide. Detectarla y tratarla temprano es importante, porque se puede controlar bien antes de que se vuelva invasiva. Si usted nota cambios en alguna mancha o lesión, es mejor consultar a un médico para una evaluación y conocer las opciones de tratamiento.
La causa exacta de la Enfermedad de Bowen no se conoce, pero se han identificado varios factores de riesgo.
Factores de riesgo no modificables: son factores que no se pueden cambiar. Son:
- Envejecimiento: la Enfermedad de Bowen ocurre con más frecuencia en personas mayores de 60 años.
- Piel clara con mucha exposición al sol: las personas de piel clara son más sensibles al daño por radiación ultravioleta (UV) y tienen mayor riesgo de presentar la Enfermedad de Bowen.
- Antecedente de infección por el virus del papiloma humano (VPH): ciertas cepas del VPH se han relacionado con un mayor riesgo.
- Sistema inmunitario debilitado: las personas con el sistema de defensas debilitado, como quienes toman corticosteroides por mucho tiempo, viven con VIH o tienen cáncer, tienen mayor riesgo.
Factores de riesgo modificables: son factores que se pueden influir o cambiar. Son:
- Exposición crónica al arsénico: la exposición prolongada al arsénico, que puede estar en agua de pozo contaminada y en ciertas áreas de fabricación, se ha relacionado con mayor riesgo.
- Exposición crónica a radiación ultravioleta (UV): la exposición prolongada a la radiación UV del sol, las camas de bronceado, las lámparas de vapor de mercurio y algunos tipos de luces halógenas y fluorescentes puede aumentar el riesgo de desarrollar la Enfermedad de Bowen.
Es importante saber que, aunque estos factores aumentan la probabilidad de presentar la Enfermedad de Bowen, no significa que usted la desarrollará. Para recibir consejos y orientación personalizados, consulte a un profesional de la salud.
Los síntomas más comunes en etapas tempranas de la enfermedad de Bowen incluyen:
- Lesiones de la piel de crecimiento lento: Son manchas planas que crecen despacio con el tiempo.
- Manchas rojas o rojo parduzcas: Suelen ser secas y con escamas. Pueden parecerse al eccema o la psoriasis.
- Áreas secas y escamosas: Zonas planas de piel que se sienten ásperas o escamosas al tocarlas.
A medida que la enfermedad de Bowen avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Lesiones que sangran o supuran: Pueden empezar a sangrar o a soltar pus, sobre todo si se rascan o se irritan.
- Picazón o sensibilidad: El área afectada puede causar molestia leve, picazón o dolor.
- Endurecimiento de la lesión: Con el avance de la enfermedad, la lesión puede sentirse más firme o más gruesa.
- Aparición de un bulto del color de la piel: En casos avanzados, puede formarse un bulto elevado dentro de la lesión.
- Bultos que sangran con facilidad: La lesión o el bulto puede sangrar con un roce leve o una pequeña lesión.
Es importante saber que no todas las personas tendrán los mismos síntomas, y que la intensidad de los síntomas puede variar de una persona a otra. Si nota cambios en su piel o presenta síntomas que le preocupan, consulte a un dermatólogo para una evaluación y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la enfermedad de Bowen (una forma temprana de cáncer de piel limitada a la capa superior), los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Antecedentes médicos: Su médico le preguntará sobre sus síntomas y su salud previa para entender mejor su caso.
- Examen físico: Su médico observará el área afectada para ver si hay cambios de color, descamación u otros signos relacionados con la enfermedad de Bowen.
- Biopsia: Se tomará una pequeña muestra de la lesión y se examinará al microscopio para confirmar el diagnóstico y descartar otros problemas de la piel.
Para saber la etapa o la gravedad de la enfermedad de Bowen, pueden recomendarle más exámenes, pruebas y procedimientos:
- Estudios de imagen: Su médico puede sugerir radiografías o una resonancia magnética (RM) para ver qué tanto se ha extendido la enfermedad y si llegó a capas más profundas de la piel u otras partes del cuerpo.
- Citas de seguimiento: Las visitas regulares con su profesional de la salud ayudan a vigilar la evolución de la enfermedad de Bowen y a evaluar cualquier cambio en los síntomas o en las lesiones.
Recuerde consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre cuáles exámenes, pruebas y procedimientos son los más adecuados para su situación.
Los objetivos del tratamiento de la Enfermedad de Bowen son quitar o destruir las células cancerosas de la piel y evitar que la enfermedad avance o vuelva a aparecer. Estos son los tratamientos recomendados y cómo ayudan:
- Extracción quirúrgica: Es el tratamiento más común. El equipo médico corta la lesión con un margen de piel sana alrededor. Quita las células cancerosas, pero puede dejar una cicatriz.
- Quimioterapia tópica (cremas con medicamentos): Se aplican cremas como 5-fluorouracilo o imiquimod al 5 % sobre la lesión. Estas cremas destruyen las células cancerosas de la piel.
- Crioterapia: Se usa nitrógeno líquido o gas argón para congelar y matar las células anormales de la piel.
- Curetaje con electrocauterio: Este procedimiento raspa la lesión con herramientas especiales y luego cauteriza (quema con corriente) el área. Quita de forma eficaz las células cancerosas.
Otras opciones de tratamiento pueden incluir:
- Terapia fotodinámica: Se aplica un medicamento que hace la piel sensible a la luz (fotosensibilizante) sobre la lesión. Luego se usa luz para destruir de forma selectiva las células anormales.
- Radioterapia: Se usan dosis altas de radiación para destruir la lesión, en especial en zonas difíciles de tratar.
- Cambios en sus hábitos: Evite el sol y use ropa protectora para ayudar a prevenir que vuelva a aparecer.
Recuerde: Hable de estas opciones con su médico. Su médico puede darle consejos según su situación. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud la dosis adecuada para su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Pregunte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.