Opciones de tratamiento para el neuroblastoma
El neuroblastoma es un cáncer infantil que se forma en células nerviosas inmaduras llamadas neuroblastos. Normalmente, esos neuroblastos maduran y se convierten en células nerviosas que funcionan. En el neuroblastoma, forman un tumor. Por lo general, el neuroblastoma empieza en las glándulas suprarrenales (encima de los riñones), pero también puede aparecer en el cuello, el pecho, el abdomen y la columna vertebral.
El objetivo del tratamiento puede ser curar, frenar la progresión o controlar los síntomas. Estos son los objetivos del tratamiento del neuroblastoma:
Tratamiento con intención curativa:
- En neuroblastoma localizado o de riesgo bajo o intermedio, quitar todo el tumor con cirugía puede curar la enfermedad. Esto busca eliminar por completo el cáncer y lograr que desaparezca por mucho tiempo (remisión).
- En algunos casos, se usa quimioterapia de dosis altas y radioterapia, con rescate de células madre (se destruyen células cancerosas y se reemplazan por células sanas). Este tratamiento intensivo puede ser curativo en ciertas situaciones.
Para frenar la progresión:
- En neuroblastoma de riesgo intermedio, la quimioterapia puede ayudar a encoger tumores que no se pueden quitar con cirugía o a tratar síntomas.
- La radioterapia puede usarse para tratar tumores que siguen creciendo a pesar de la quimioterapia o que no se pueden quitar con cirugía.
Control de síntomas:
- Se pueden usar medicamentos para ayudar a aliviar los síntomas del neuroblastoma.
- Si no es posible lograr la remisión, algunas terapias, como la radioterapia, pueden ayudar a aliviar ciertos síntomas.
Es importante saber que la eficacia de los tratamientos puede variar según cada caso. Hay investigaciones y ensayos clínicos en curso para mejorar la supervivencia y encontrar tratamientos más efectivos para el neuroblastoma.
En resumen, el objetivo del tratamiento del neuroblastoma es curar, frenar el avance de la enfermedad o controlar los síntomas, según la etapa y el nivel de riesgo del cáncer.
Cuando se trata de tratar el neuroblastoma, las opciones recomendadas dependen de la etapa y del nivel de riesgo del cáncer.
En algunos casos de neuroblastoma de bajo riesgo, se recomienda “vigilancia activa”. Esto significa observar de cerca sin empezar tratamiento de inmediato. Se vigila al niño con cuidado y se inicia el tratamiento si el tumor crece o si aparecen síntomas.
Algunos tratamientos que se pueden usar:
- Cirugía: Es una operación para quitar la mayor cantidad posible del tumor. Si el tumor no se ha propagado por el cuerpo, la cirugía puede ser el único tratamiento que el niño necesite. El objetivo es quitar el tumor o reducir su tamaño, preservando los órganos vitales y su función. La extirpación completa del tumor es importante, sobre todo en neuroblastoma de bajo riesgo, porque puede llevar a una alta probabilidad de sobrevivir. A veces se da quimioterapia antes de la cirugía para encoger el tumor, o después de la cirugía para destruir células cancerosas que quedan.
- Quimioterapia: Usa una combinación de medicamentos para matar las células cancerosas. Por lo general se recomienda para niños con riesgo intermedio o alto. Estos medicamentos viajan por todo el cuerpo y atacan las células cancerosas donde estén. El objetivo es destruir las células cancerosas, encoger o eliminar tumores y evitar que se propaguen. Se puede usar antes de la cirugía para encoger tumores o después para destruir células que quedan. La quimioterapia suele darse en ciclos durante varias semanas o meses.
- Radioterapia: Usa rayos de alta energía, como rayos X, para matar las células cancerosas. Puede usarse junto con otros tratamientos como la cirugía o la quimioterapia. Por lo general se recomienda en casos de neuroblastoma de alto riesgo. El objetivo es dirigir y destruir células cancerosas en un área específica.
- Terapia dirigida: Usa medicamentos o sustancias que atacan de forma específica a las células cancerosas y causan poco daño a las células normales. En el neuroblastoma, la terapia dirigida puede incluir:
- Inmunoterapia anti-GD2: Usa anticuerpos específicos que reconocen y atacan ciertas proteínas en las células del neuroblastoma (una de ellas se llama GD2). El objetivo de los anticuerpos monoclonales es fortalecer el sistema inmunitario para que reconozca y destruya las células cancerosas.
- Terapia con yodo 131–MIBG (metayodobenzilguanidina): Lleva el tratamiento radiactivo directamente a las células del neuroblastoma.
- Radioterapia: Utiliza rayos de alta energía, como rayos X, para atacar y matar células cancerosas o impedir que crezcan o se multipliquen. Puede ayudar a prevenir que el cáncer regrese después de otros tratamientos.
- Trasplante de células madre: Se puede usar después de quimioterapia en dosis altas para destruir las células cancerosas. Este procedimiento reemplaza la médula ósea dañada o destruida con células madre sanas. El trasplante de células madre ayuda a recuperar la producción normal de células de la sangre en niños con neuroblastoma de alto riesgo.
Es importante saber que estos tratamientos deben decidirlos profesionales de la salud especializados en oncología pediátrica. Ellos considerarán varios factores, como la edad del niño, su salud general y las características específicas del tumor, antes de recomendar un plan de tratamiento.