Acerca de los tumores carcinoides neuroendocrinos
Los tumores carcinoides neuroendocrinos son un tipo poco común de cáncer. Por lo general, se forman en el aparato digestivo (gastrointestinal), los pulmones o el páncreas. Con menos frecuencia, pueden aparecer en la glándula tiroides, las glándulas paratiroides, la glándula pituitaria (hipófisis), las glándulas suprarrenales o el timo. Suelen crecer lentamente.
Las células neuroendocrinas, que se comportan como nervios y también producen hormonas, son las responsables de que se formen estos tumores. Algunos tumores carcinoides neuroendocrinos producen hormonas, lo que causa síntomas. Con más frecuencia, estos tumores no producen hormonas (o producen muy poca). Las personas con tumores que no producen hormonas pueden no tener síntomas al principio, hasta que el tumor afecta a un órgano.
Los tumores carcinoides neuroendocrinos se forman a partir de células neuroendocrinas, que se encuentran en todo el cuerpo. Estas células producen hormonas que ayudan a controlar funciones del cuerpo. La causa exacta no está clara, pero hay varios factores de riesgo.
Factores de riesgo de los tumores carcinoides neuroendocrinos:
- Edad: son más frecuentes en personas adultas mayores. Son raros en la infancia.
- Sexo asignado al nacer: las mujeres tienen más probabilidad de desarrollarlos que los hombres.
- Antecedentes familiares de neoplasia endocrina múltiple tipo 1, neurofibromatosis tipo 1 o síndrome de von Hippel-Lindau.
- Raza: las personas negras tienen más probabilidad de presentar tumores carcinoides gastrointestinales que las personas blancas. Las personas blancas tienen más probabilidad de presentar tumores carcinoides de pulmón que otros grupos raciales.
- Antecedentes de problemas que afectan los jugos del estómago, como gastritis atrófica, anemia perniciosa o síndrome de Zollinger-Ellison.
Es importante saber que estos factores no garantizan que se desarrollen tumores carcinoides neuroendocrinos. Si le preocupa su riesgo o tiene síntomas, consulte con un profesional de la salud para una evaluación completa y consejos personalizados.
Los síntomas de los tumores carcinoides neuroendocrinos pueden depender del lugar donde esté el tumor. Estos son síntomas asociados a distintos tipos de tumores carcinoides neuroendocrinos:
- Tumores carcinoides neuroendocrinos del aparato digestivo:
- Dolor o molestia en el estómago o abdomen
- Diarrea
- Náuseas y vómitos
- No poder evacuar heces (obstrucción intestinal)
- Sangre en las heces o cambio en los hábitos intestinales
- Sangrado o dolor rectal
- Pérdida de peso
- Debilidad
- Tumores neuroendocrinos del pulmón:
- Sibilancias (silbido al respirar)
- Dolor en el pecho
- Tos con sangre
- Falta de aire
- Tumores que producen hormonas:
- Rubor en la cara u otras partes de la piel (enrojecimiento repentino)
- Erupción en la piel
- Diarrea
- Temblores
- Aumento de la sed
- Orinar con frecuencia
- Sudoración
- Presión arterial alta
- Latidos rápidos del corazón
A medida que los tumores avanzan y se diseminan a otras partes del cuerpo, pueden aparecer síntomas adicionales, como:
- Dolor abdominal e hinchazón del abdomen
- Ictericia (color amarillo en la piel o los ojos)
- Pérdida del apetito
- Soplo en el corazón
No todas las personas tendrán los mismos síntomas, y la gravedad y el avance de los síntomas pueden variar. Si le preocupan los tumores carcinoides neuroendocrinos o tiene alguno de estos síntomas, consulte con su profesional de la salud para un diagnóstico exacto y un manejo adecuado.
Para diagnosticar los tumores carcinoides neuroendocrinos (tumores que empiezan en células que producen hormonas), los médicos pueden hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica: recopilar información sobre su salud pasada y actual, incluidos diagnósticos previos.
- Examen físico: revisar su cuerpo a fondo para buscar señales de enfermedad o cambios anormales, como ganglios linfáticos inflamados.
- Análisis de sangre: medir hormonas u otras sustancias en la sangre que pueden indicar un tumor.
- Análisis de orina: medir sustancias específicas en la orina, como ácido 5‑hidroxiindolacético (5‑HIAA) o serotonina, que pueden estar elevados en tumores neuroendocrinos.
- Prueba de marcadores tumorales: buscar sustancias específicas producidas por órganos, tejidos o por células del tumor que pueden indicar la presencia o la evolución de tumores neuroendocrinos.
- Pruebas de imagen: usar técnicas de imagen como ecografía (ultrasonido), tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM), tomografía por emisión de positrones (TEP) o gammagrafía con octreótido para ver tumores o crecimientos anormales en el cuerpo.
- Biopsia: tomar una pequeña muestra de tejido de un posible tumor para examinarla con un microscopio y buscar células cancerosas. Esto se puede hacer con tubos delgados con luz y cámara. El tubo puede entrar por los pulmones (broncoscopia), el esófago (endoscopia) o el recto (colonoscopia).
Es importante hablar con su médico sobre qué exámenes, pruebas y procedimientos son adecuados para su situación.
Los objetivos del tratamiento son quitar o reducir el tumor o frenar su crecimiento, controlar los síntomas y prevenir complicaciones.
Opciones de tratamiento para los tumores carcinoides neuroendocrinos:
- Cirugía: es la opción principal cuando el tumor está localizado. Consiste en quitar el tumor y el tejido que lo rodea para evitar que se siga extendiendo. En algunos casos puede usarse cirugía endoscópica, según el lugar, el tamaño y el grado de malignidad del tumor.
- Quimioterapia: usa medicamentos para matar las células del tumor. Puede usarse en casos avanzados cuando no es posible quitar el tumor con cirugía.
- Terapia dirigida: la terapia con radionúclidos dirigida a receptores peptídicos (PRRT) es un tipo de terapia dirigida que puede usarse para tumores neuroendocrinos. Apunta de forma específica a las células del tumor al unirles partículas radiactivas, lo que puede destruir las células cancerosas.
- Radioterapia: usa haces de energía, como rayos X o protones, para matar células del tumor. Puede usarse si la cirugía no es una opción.
- Análogos de somatostatina: se usan con frecuencia medicamentos como octreótido o lanreótida. Ayudan a bajar la producción de hormonas y a aliviar los síntomas del síndrome carcinoide (un grupo de síntomas causados por hormonas que libera el tumor), lo que mejora la calidad de vida. Por lo general, se aplican como inyecciones cada 28 días.
Pueden recomendarse otros tratamientos si el tumor carcinoide neuroendocrino se ha extendido y afecta a otros órganos. Es importante saber que el plan de tratamiento de cada persona es único y debe definirlo un profesional experto en tumores neuroendocrinos según sus factores individuales. Consulte siempre con un profesional de la salud para recibir orientación personalizada.