Acerca del neuroblastoma
El neuroblastoma es un tipo de cáncer que se forma en células nerviosas inmaduras llamadas neuroblastos. Estos neuroblastos deberían madurar y convertirse en células nerviosas que funcionan bien, pero en el neuroblastoma forman un tumor (una masa).
Por lo general, el neuroblastoma empieza en las glándulas suprarrenales, que están encima de los riñones. También puede aparecer en el cuello, el pecho, el abdomen o la columna vertebral.
La causa exacta a menudo se desconoce. Se cree que se debe a cambios o mutaciones en los genes.
El neuroblastoma se diagnostica con más frecuencia en los primeros años de vida y puede causar distintos síntomas. Es importante que usted consulte a un profesional de la salud para recibir un diagnóstico preciso y conocer las opciones de tratamiento adecuadas.
El neuroblastoma es un tipo de cáncer infantil que se forma en células nerviosas en desarrollo llamadas neuroblastos. La causa exacta del neuroblastoma se desconoce, pero hay varios factores que podrían contribuir a su aparición.
El neuroblastoma ocurre cuando un cambio en los genes (mutación) hace que las células nerviosas en desarrollo se vuelvan cancerosas y crezcan sin control. Esto puede pasar durante el embarazo o después de nacer. Por lo general, se desarrolla antes de los 5 años y rara vez ocurre en niños mayores de 10 años. No se sabe por qué ocurre la mutación genética.
Factores de riesgo no modificables:
- Ciertas afecciones genéticas o defectos de nacimiento, como Costello syndrome, Noonan syndrome, Neurofibromatosis type 1, Li-Fraumeni syndrome, Beckwith-Wiedemann syndrome, Pheochromocytoma/Paraganglioma syndromes y ROHHAD syndromes, se asocian con un mayor riesgo de neuroblastoma.
- Tener muchos casos de neuroblastoma en la familia también puede ser un factor de riesgo no modificable. Las mutaciones genéticas heredadas pueden causar neuroblastoma a una edad más temprana y producir múltiples tumores en las glándulas suprarrenales o en el tejido nervioso.
Factores de riesgo modificables:
- Actualmente no hay factores de riesgo modificables para el neuroblastoma que se puedan cambiar o controlar.
Es importante saber que, aunque estos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar neuroblastoma, no garantizan que ocurra. Si le preocupa su riesgo de neuroblastoma, lo mejor es consultar con un profesional de la salud, quien puede darle consejos personalizados según su situación.
Los síntomas del neuroblastoma dependen del lugar del tumor y de la etapa de la enfermedad.
- Un bulto en el abdomen, el cuello o el pecho
- Ojos saltones
- Círculos oscuros alrededor de los ojos
- Dolor de huesos
- Vientre hinchado
- Dificultad para respirar en bebés
- Bultos azulados, sin dolor, debajo de la piel en bebés
- Debilidad o parálisis (pérdida de la capacidad de mover una parte del cuerpo)
A medida que el neuroblastoma avanza o se disemina a otras partes del cuerpo, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Distensión abdominal (vientre muy hinchado) por metástasis grandes en el hígado
- Ojos saltones (proptosis) y moretones alrededor de los ojos (equimosis periorbitaria) por metástasis detrás del ojo
- Dificultad para respirar en bebés por metástasis grandes en el hígado
- Recuento bajo de células de la sangre (pancitopenia) por metástasis extensa en la médula ósea
- Fiebre, presión arterial alta (hipertensión) y anemia (a veces se presentan sin metástasis)
- Parálisis si el tumor entra por los orificios por donde salen los nervios de la columna (forámenes neurales) y comprime la médula espinal
- Diarrea muy líquida causada por sustancias que libera el tumor o por una afección en la que el intestino pierde proteínas (enteropatía perdedora de proteínas) con vasos linfáticos del intestino dilatados (linfangiectasia intestinal)
Es importante saber que estos síntomas también pueden deberse a otros problemas, por lo que es crucial que consulte a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso.
Para diagnosticar el neuroblastoma, los proveedores de atención médica suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El proveedor buscará señales físicas de un problema médico, como dolor, hinchazón o masas (bultos) dentro del cuerpo. Un examen neurológico revisará cómo funcionan los nervios, los reflejos y la coordinación.
- Pruebas de laboratorio: Se pueden recomendar análisis de sangre y de orina para detectar sustancias que pueden indicar neuroblastoma.
- Pruebas de catecolaminas en la orina: Estas pruebas miden, en una muestra de orina, la cantidad de ciertas sustancias (catecolaminas) que pueden indicar neuroblastoma.
- Pruebas de química de la sangre: Se analiza una muestra de sangre para medir sustancias que los órganos y tejidos liberan a la sangre. También se puede revisar el recuento de células sanguíneas.
- Estudios de imagen: Se pueden usar radiografías, ecografías, tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM) o una gammagrafía con metayodobencilguanidina (MIBG), que usa una sustancia radioactiva, para ver el tumor y saber su tamaño y ubicación.
- Pruebas genéticas: Analizan muestras de sangre, saliva o tejido para identificar cambios en los genes, cromosomas o proteínas que pueden estar asociados con el neuroblastoma.
- Biopsia: Se puede obtener y examinar una muestra del tejido del tumor para confirmar el neuroblastoma. También se puede hacer una biopsia de médula ósea para buscar señales de neuroblastoma en la médula ósea.
Después de diagnosticar el neuroblastoma, se pueden hacer más exámenes y pruebas para determinar la etapa o gravedad del neuroblastoma. La etapa se basa en qué tan rápido crece el cáncer y si se ha extendido a otras partes del cuerpo.
Se pueden hacer otros exámenes, pruebas y procedimientos según su situación. El diagnóstico y la etapa son importantes para que el proveedor de atención médica determine el plan de tratamiento.
El tratamiento depende de la etapa del neuroblastoma y de dónde está el tumor. Las metas del tratamiento son quitar o destruir el tumor y lograr la remisión. Remisión significa que bajan o desaparecen los signos y síntomas del cáncer.
En algunos casos de neuroblastoma de riesgo bajo, el tratamiento no empieza de inmediato. Se vigila a su hijo o hija con cuidado y se inicia el tratamiento si el tumor crece o si aparecen síntomas.
Opciones de tratamiento para el neuroblastoma:
- Cirugía: Se puede hacer cirugía para quitar el tumor o la mayor parte posible. A veces se da quimioterapia antes de la cirugía para encoger el tumor, o después para destruir células de cáncer que queden. La meta de la cirugía es quitar el tumor principal (tumor primario) y, al mismo tiempo, proteger los órganos vitales y su función. Quitar todo el tumor (resección completa) es importante, sobre todo en el neuroblastoma de riesgo bajo, porque puede dar una alta probabilidad de supervivencia.
- Quimioterapia: La quimioterapia usa una combinación de medicamentos para matar células de cáncer. Por lo general se usa en casos de riesgo intermedio o alto. La quimioterapia busca encoger tumores antes de la cirugía, destruir células de cáncer que queden después y evitar que el cáncer se extienda a otras partes del cuerpo. Por lo común se administra en ciclos durante varias semanas o meses.
- Terapia dirigida: La terapia dirigida usa medicamentos o sustancias que atacan de forma específica a las células de cáncer, con poco daño a las células normales. En el neuroblastoma, esto puede incluir inmunoterapia contra GD2 (anti-GD2) o terapia con yodo 131-metayodobencilguanidina (MIBG), que llevan el tratamiento directamente a las células de neuroblastoma.
- Radioterapia: La radioterapia usa rayos de alta energía, como rayos X, para atacar y matar células de cáncer o impedir que crezcan o se multipliquen. Se puede usar para ayudar a evitar que el cáncer regrese después de otros tratamientos.
- Trasplante de células madre: Se puede usar después de quimioterapia a dosis altas para destruir células de cáncer. La quimioterapia a dosis altas puede dañar las células madre de la médula ósea. El trasplante reemplaza esas células dañadas por células sanas, que luego maduran y forman las células de la sangre que necesita el sistema inmunitario.
Es importante saber que el profesional de la salud recomienda medicamentos, terapias y procedimientos según los factores individuales de cada paciente. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores, por eso es clave consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. Pueden ocurrir efectos secundarios; es esencial hablar de los posibles riesgos con un profesional de la salud.