Acerca de la macroglobulinemia de Waldenstrom
La macroglobulinemia de Waldenström (MW) es un cáncer de la sangre poco común. También se llama linfoma linfoplasmocítico. Es un tipo de linfoma no Hodgkin. Se caracteriza por el crecimiento anormal de un tipo de glóbulo blanco llamado células linfoplasmocíticas en la médula ósea. Estas células anormales desplazan a las células sanas. Por eso baja la producción de nuevas células sanas. Las personas con MW tienen niveles altos de un anticuerpo llamado inmunoglobulina M (IgM) en la sangre. Esto puede espesar la sangre y causar problemas.
La MW afecta sobre todo a adultos mayores. Suele encontrarse en la médula ósea, aunque también puede afectar los ganglios linfáticos y el bazo. Los síntomas comunes incluyen anemia, debilidad, pérdida del apetito, pérdida de peso, neuropatía periférica (daño en los nervios de manos y pies, con adormecimiento u hormigueo), fiebre, fenómeno de Raynaud (cambios de color y dolor en los dedos con el frío) y cambios en el estado mental (como confusión). La sangre más espesa de lo normal, llamada hiperviscosidad, puede causar sangrado por la nariz, dolor de cabeza, mareo y problemas de la vista. Se desconoce la causa exacta de la MW. Pueden influir factores genéticos y del ambiente. Aunque no hay una cura, hay tratamientos que ayudan a controlar los síntomas y a mejorar la calidad de vida.
La macroglobulinemia de Waldenström (MW) es causada por mutaciones genéticas (cambios) en el ADN de ciertos glóbulos blancos. Sin embargo, la causa exacta de estas mutaciones aún no se conoce. Varios factores pueden relacionarse con su desarrollo. Estos factores se dividen en no modificables y modificables. Una persona no puede cambiar ni controlar los factores no modificables. Los factores modificables a veces se pueden cambiar o controlar para reducir el riesgo de tener una enfermedad o afección.
Factores de riesgo no modificables de la MW:
- Factores genéticos: se encuentra una mutación del gen MYD88 en alrededor de 90 de cada 100 personas con MW. Esta mutación genética puede influir en el desarrollo de la enfermedad.
- Edad: la MW suele afectar a personas mayores; la edad al diagnóstico suele estar entre 63 y 75 años.
- Sexo asignado al nacer: la MW es más probable en personas asignadas hombres al nacer que en personas asignadas mujeres al nacer.
- Raza: las personas blancas tienen más probabilidad de presentar MW que otros grupos raciales.
- Antecedentes familiares: tener un familiar de sangre con MW u otros tipos de linfoma aumenta el riesgo de presentar MW.
Factores de riesgo modificables de la MW:
- Tener hepatitis C o síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA).
- Factores ambientales: exposición a ciertas sustancias en el cuero, el caucho, disolventes, tintes, pinturas y pesticidas.
Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que se desarrolle la MW. Tener uno o más factores de riesgo no significa que la persona definitivamente tendrá la enfermedad. La interacción exacta entre estos factores y el desarrollo de la MW todavía se está estudiando.
En resumen, aunque se han identificado algunos factores de riesgo de la MW, las causas exactas de la enfermedad aún no se entienden por completo. La investigación en curso busca aclarar la relación entre factores genéticos, ambientales y virales en el desarrollo de la macroglobulinemia de Waldenström.
La macroglobulinemia de Waldenström (MW) es un cáncer de crecimiento lento. Los síntomas suelen aparecer poco a poco. Algunas personas con MW no tienen síntomas y se enteran del problema durante estudios o consultas por otros motivos.
Los síntomas más comunes de la MW son debilidad y cansancio extremo (fatiga) por falta de glóbulos rojos, lo cual se llama anemia. Otros síntomas pueden incluir:
- Fiebre
- Sudores nocturnos
- Pérdida del apetito
- Pérdida de peso sin proponérselo
- Hormigueo o cambios en la sensibilidad de los dedos de manos y pies (neuropatía periférica). Esto ocurre cuando la proteína inmunoglobulina M (IgM) se pega a la cubierta protectora de las células nerviosas y la desgasta. Así, los nervios se dañan y no pueden transmitir señales con normalidad.
A medida que la MW avanza, pueden aparecer otros síntomas. Se relacionan con la acumulación de células linfoplasmocíticas (células cancerosas de la sangre) en distintos tejidos y con que la sangre se vuelve más espesa (hiperviscosidad). Los síntomas incluyen:
- Sangrado por la nariz
- Sangrado de encías
- Visión borrosa o pérdida de la visión
- Dolores de cabeza
- Hígado agrandado (hepatomegalia)
- Bazo agrandado (esplenomegalia)
- Ganglios linfáticos agrandados (linfadenopatía)
- Dificultad para combatir infecciones por falta de glóbulos blancos normales
Es importante saber que algunas personas con MW pueden no presentar síntomas durante varios años después del diagnóstico. Con el tiempo, la enfermedad puede afectar órganos y causar síntomas más graves.
Para diagnosticar la macroglobulinemia de Waldenström (MW), el equipo de salud puede usar varias evaluaciones, pruebas y procedimientos para reunir información y hacer un diagnóstico correcto. Estos pueden incluir:
- Antecedentes médicos: el médico le hará preguntas sobre su historia médica para obtener información importante.
- Examen físico: durante el examen, el profesional buscará señales físicas de un problema, como dolor, hinchazón o bultos (masas) en el cuerpo.
- Análisis de sangre: se pueden tomar muestras de sangre para medir niveles de ciertas proteínas y células. Estas pruebas ayudan a detectar anormalidades que pueden relacionarse con la MW.
- Análisis de orina: se puede tomar una muestra de orina para revisar si hay IgM (inmunoglobulina M), que puede ser una señal de MW.
- Biopsia: se extrae una pequeña muestra de tejido, por lo general de un ganglio linfático, y se analiza en un laboratorio para confirmar el diagnóstico.
- Estudios de imagen: la tomografía computarizada (TC), la tomografía por emisión de positrones (PET) o la resonancia magnética (RM) ayudan a identificar la ubicación y la extensión del linfoma (un cáncer del sistema linfático) en el cuerpo. Estas imágenes pueden mostrar problemas o señales de MW.
- Aspiración y biopsia de médula ósea: se extraen, con una aguja, pequeñas cantidades de médula ósea y hueso para examinarlas al microscopio.
- Pruebas de cromosomas: la citogenética molecular (estudia los cromosomas), la hibridación in situ con fluorescencia (FISH) y la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) buscan cambios genéticos que ayudan a identificar el tipo de linfoma y a planear el tratamiento.
Para determinar la etapa o gravedad de la MW, se pueden hacer más evaluaciones, pruebas y procedimientos. Esto ayuda al equipo de salud a saber qué tan avanzada está la enfermedad y a guiar las decisiones de tratamiento. Algunos ejemplos:
- Citometría de flujo multiparamétrica: este procedimiento usa técnicas especiales para analizar células en la sangre o en la médula ósea. Puede identificar células anormales relacionadas con la MW.
- Hibridación in situ con fluorescencia (FISH) y pruebas moleculares: FISH es una técnica de laboratorio que detecta cambios genéticos en las células. Las pruebas moleculares analizan genes o el ADN (material genético) para identificar mutaciones o cambios que pueden relacionarse con la MW.
Es importante revisar los resultados de las evaluaciones, pruebas y procedimientos con su médico. El médico puede explicarle qué significan las pruebas y darle un diagnóstico.
Si nota cambios o empeoran sus síntomas después del examen físico o de los procedimientos de diagnóstico, es fundamental comunicarse con su proveedor de atención médica para más evaluación y orientación.
Los objetivos del tratamiento de la macroglobulinemia de Waldenström (MW) son aliviar los síntomas, frenar el avance de la enfermedad, prevenir daño a los órganos y mantener la calidad de vida. Hay varios tipos de medicamentos, terapias, procedimientos y otros tratamientos que pueden ayudar a lograr estos objetivos:
Si una persona con MW no tiene síntomas, el equipo médico puede decidir vigilarla de cerca con pruebas regulares en lugar de empezar tratamiento de inmediato.
Medicamentos:
- Quimioterapia: La quimioterapia en dosis altas se usa a menudo como el primer tratamiento para la MW. La quimioterapia mata las células cancerosas y ayuda a controlar su crecimiento. Ayuda a “limpiar” la médula ósea y a reducir la cantidad de células cancerosas.
- Terapia dirigida: Estos medicamentos atacan partes específicas de las células cancerosas para bloquear funciones que necesitan para crecer, multiplicarse o propagarse. Un ejemplo son los inhibidores de la tirosina cinasa de Bruton (BTK).
- Medicamentos inmunomoduladores: Ayudan a modular el sistema inmunitario para que combata las células cancerosas. Se pueden usar como parte del plan de tratamiento para la MW.
Procedimientos terapéuticos:
- Plasmaféresis: Es un procedimiento en el que se retira del sangre el anticuerpo inmunoglobulina M (IgM), un tipo de proteína producida por las células cancerosas. Puede ser eficaz para algunas personas con MW.
- Intercambio de plasma: Similar a la plasmaféresis. Consiste en extraer y reemplazar una parte del plasma de la sangre. Ayuda a reducir los niveles de proteínas anormales en la sangre.
- Radioterapia: Usa radiación de alta energía para matar células cancerosas.
- Trasplante de células madre: En casos poco comunes, adultos más jóvenes con MW que no han respondido a otros tratamientos pueden someterse a un trasplante de células madre. Este procedimiento reemplaza la médula ósea dañada con células madre sanas para ayudar a que crezcan células sanguíneas sanas.
- Extirpación del bazo (esplenectomía): Si la MW causa un bazo doloroso y agrandado que no responde a los medicamentos, se puede recomendar quitar el bazo. Sin embargo, no es un tratamiento común para la MW.
Cuidados de apoyo: Se pueden recomendar otros tratamientos para controlar los síntomas y brindar la atención necesaria para mejorar la calidad de vida de las personas con MW.
Es importante que las personas con MW hablen sobre sus opciones específicas de tratamiento con su equipo de atención médica. La elección del tratamiento depende de factores como la edad, la salud general, las características de la enfermedad y las preferencias personales. Al trabajar de cerca con su equipo, usted puede tomar decisiones informadas sobre el mejor plan de tratamiento para su situación.
La evolución natural de la macroglobulinemia de Waldenström (MW) varía de una persona a otra. Algunas personas no tienen síntomas durante varios años después del diagnóstico. Otras presentan síntomas antes. Los síntomas tempranos incluyen cansancio, poca energía por anemia (recuento bajo de glóbulos rojos), hormigueo en los dedos de manos y pies, y sangrado por la nariz y las encías.
A medida que la MW avanza, puede afectar varios órganos del cuerpo. El hígado, el bazo y los ganglios linfáticos pueden hincharse. La hiperviscosidad causada por el exceso de inmunoglobulina M (IgM) puede provocar visión borrosa o problemas con el flujo de sangre hacia la retina (parte del ojo que capta la luz).
Complicaciones adicionales asociadas con la macroglobulinemia de Waldenström:
- Amiloidosis: en esta afección, proteínas anormales se acumulan en órganos como el corazón, los pulmones y los riñones.
- Crioglobulinemia: esta complicación hace que proteínas de la sangre se agrupen en las manos y los pies como reacción al frío. Esto causa dolor y vuelve las manos y los pies azules o blancos.
- Síndrome de hiperviscosidad: el engrosamiento de la sangre por niveles altos de IgM puede causar complicaciones como derrame cerebral y daño a órganos.
- Citopenias (baja cantidad de células de la sangre): la MW puede bajar el número de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Esto puede causar anemia, mayor riesgo de infecciones y sangrado o moretones con facilidad.
- Daño a órganos: a medida que la MW avanza, puede afectar órganos como el hígado, el bazo y los ganglios linfáticos. Esto puede causar hinchazón y afectar su función normal.
Aunque actualmente no hay una cura para la MW, hay opciones de tratamiento para controlar los síntomas, frenar el avance de la enfermedad y reducir las complicaciones. El plan de tratamiento específico dependerá de factores individuales como su salud general y la etapa de la enfermedad.
Es importante tomar las decisiones de tratamiento en consulta con un profesional de la salud especializado en MW. Esta persona tendrá en cuenta los factores individuales y adaptará un plan de tratamiento que se ajuste a sus necesidades.