Acerca del linfoma no Hodgkin
El linfoma no Hodgkin (LNH) es un tipo de cáncer que afecta a los linfocitos, que son un tipo de glóbulo blanco. Los linfocitos son una parte importante del sistema inmunitario y ayudan a defender el cuerpo contra infecciones y otras enfermedades. En el linfoma no Hodgkin, estas células empiezan a crecer de forma anormal. Esto debilita el sistema inmunitario y puede formar tumores por todo el cuerpo.
Estos cánceres pueden comenzar en células B, células T o células asesinas naturales (células NK). Hay más de 85 tipos diferentes de linfoma no Hodgkin. Algunos tipos de LNH son indolentes (de crecimiento lento) y otros son agresivos (de crecimiento más rápido). Los tipos incluyen:
- Linfoma de Burkitt
- Linfoma difuso de células B grandes
- Linfoma linfoblástico
- Linfoma folicular
- Leucemia linfocítica crónica/linfoma linfocítico pequeño
- Macroglobulinemia de Waldenstrom (linfoma linfoplasmocítico)
- Linfoma de células T periféricas
- Linfoma cutáneo de células T (incluye Mycosis fungoides y síndrome de Sezary)
El linfoma no Hodgkin puede afectar a personas de todas las edades, pero es más común en mayores de 60 años. Los síntomas comunes incluyen ganglios linfáticos hinchados y sin dolor en el cuello, las axilas o la ingle, cansancio, pérdida de peso sin causa aparente y sudores nocturnos.
El linfoma no Hodgkin (LNH) se desarrolla cuando los linfocitos (un tipo de glóbulo blanco) se multiplican de forma anormal una y otra vez y forman tumores. Mutaciones genéticas (cambios en el ADN) en los linfocitos hacen que se multipliquen sin control. Aunque se desconoce la causa exacta de esas mutaciones, hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de tener esta enfermedad.
Factores de riesgo no modificables de LNH (factores que una persona no puede cambiar ni controlar):
- Edad: La mayoría de las personas con linfoma no Hodgkin tienen 65 años o más.
- Sexo asignado al nacer: Ser hombre se asocia con mayor riesgo de linfoma no Hodgkin.
- Enfermedades autoinmunes (cuando el sistema de defensa ataca por error al propio cuerpo): Algunas, como artritis reumatoide y lupus, se asocian con mayor riesgo de linfoma no Hodgkin.
Factores de riesgo modificables de LNH (factores que una persona potencialmente puede cambiar o controlar):
- Exposición a radiación: La exposición a radiación, como durante el tratamiento del cáncer o por rayos X u otras fuentes, puede aumentar el riesgo.
- Sistema inmunitario (defensas) debilitado: Tener las defensas bajas, ya sea por ciertas enfermedades o por algunos medicamentos, puede aumentar el riesgo.
- Infecciones por virus y bacterias: Algunos virus, como el virus de Epstein-Barr (VEB), el virus linfotrópico de células T humanas tipo 1 (HTLV-1) y el herpesvirus humano 8 (VHH-8), pueden aumentar el riesgo. Infecciones por bacterias como Helicobacter pylori también se han relacionado con el linfoma no Hodgkin.
- Obesidad o exceso de peso: Aunque aún se estudia la relación con el linfoma no Hodgkin, la American Cancer Society recomienda mantener un peso moderado para reducir el riesgo de varios tipos de cáncer.
Es importante saber que tener uno o más de estos factores no significa que usted desarrollará linfoma no Hodgkin. A la vez, algunas personas sin factores de riesgo conocidos también pueden tener esta enfermedad. Si le preocupa su riesgo de linfoma no Hodgkin, hable con su proveedor de atención médica, quien puede darle orientación y apoyo personalizados.
El linfoma no Hodgkin (LNH) puede causar muchos síntomas. Estos varían según el tipo y la etapa del cáncer. Síntomas comunes del LNH:
- Ganglios linfáticos inflamados: hinchazón sin dolor en la ingle, el cuello o la axila
- Dolor o hinchazón en el abdomen
- Dolor u opresión en el pecho
- Cansancio
- Escalofríos
- Tos
- Falta de aire o dificultad para respirar
- Pérdida de peso sin causa aparente
- Sentirse lleno con poca comida
- Infecciones frecuentes o graves
- Tendencia a tener moretones o a sangrar con facilidad
- Picazón en la piel
- Fiebre sin causa aparente
- Sudores nocturnos abundantes que empapan
- Falta de apetito
- Agrandamiento del hígado o del bazo
- Erupciones o bultos en la piel
Es posible no tener síntomas hasta que el cáncer crece mucho. Por eso, es fundamental hablar con su médico si nota algún síntoma de LNH.
Si informa estos síntomas temprano y busca atención médica, puede mejorar su pronóstico. Recuerde consultar a su médico si presenta síntomas nuevos o que empeoran; su médico puede ayudar a determinar la causa y darle la atención adecuada.
Para diagnosticar el linfoma no Hodgkin (LNH), los médicos suelen hacer los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica: El profesional de salud le preguntará sobre sus síntomas, su historia médica, sus medicamentos y los antecedentes médicos de su familia.
- Examen físico: El médico busca ganglios linfáticos inflamados en el cuello, la ingle y las axilas, y revisa si hay aumento del tamaño del bazo y el hígado. Esto sirve como base para su diagnóstico.
- Análisis de sangre: Se hace un conteo sanguíneo completo para medir la cantidad de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas en su sangre. También mide la cantidad de hemoglobina (la proteína que lleva oxígeno) en los glóbulos rojos. Otros análisis pueden revisar la salud general de los riñones y el hígado o buscar señales de inflamación o infección.
- Biopsia: Consiste en tomar una muestra de células de un ganglio linfático o de un tumor con una aguja fina. Un especialista llamado patólogo revisa la muestra en el microscopio para ver si hay señales de linfoma. También se pueden hacer pruebas adicionales en el tejido para buscar señales de células cancerosas.
- Pruebas de imagen: Se pueden usar radiografías, ultrasonido, resonancia magnética (RM), tomografía computarizada (TC) o tomografía por emisión de positrones (TEP) para examinar áreas dentro del cuerpo, como el hígado, el bazo, el cerebro y la médula espinal. Estas pruebas ayudan a ver si hay cambios anormales o tumores.
Según los primeros resultados, o para saber la etapa o la gravedad del LNH, se pueden hacer pruebas o procedimientos adicionales, como:
- Punción lumbar: Este procedimiento consiste en extraer líquido cefalorraquídeo (LCR) de la columna al colocar una aguja entre dos huesos de la columna vertebral. Luego se revisa el LCR en el microscopio para ver si el cáncer se ha propagado al cerebro y a la médula espinal.
- Biopsia de médula ósea: Se toma una pequeña muestra de médula ósea de su hueso de la cadera u otro hueso grande para buscar células cancerosas. Esta prueba ayuda a saber si el cáncer se ha propagado a la médula ósea.
- Pruebas de función del corazón y de los pulmones: Estas pruebas evalúan qué tan bien funcionan su corazón y sus pulmones. Dan información importante sobre su salud general y ayudan a decidir si usted puede tolerar ciertos tratamientos.
Después de diagnosticar el LNH, el médico determinará la etapa del LNH. La etapa se basa en dónde está el linfoma, si se ha propagado y a dónde se ha propagado. La etapa ayuda al profesional de salud a decidir un plan de tratamiento recomendado.
Es importante recordar que estos exámenes, pruebas y procedimientos los realizan profesionales de la salud para diagnosticar con precisión el linfoma no Hodgkin y determinar su etapa o gravedad.
Los objetivos del tratamiento para el linfoma no Hodgkin (LNH) son destruir las células cancerosas, aliviar los síntomas y recuperar la salud general. Las opciones de tratamiento pueden variar según el tipo y la etapa del linfoma, y según su salud y condición física.
El médico puede recomendar observación atenta para algunos LNH de inicio temprano e indolentes (de crecimiento lento) que no causan síntomas. Esto significa que no empezará el tratamiento de inmediato. Usted y el médico vigilarán de cerca si aparecen síntomas y empezarán el tratamiento si se presentan.
Para tratar el LNH, las opciones pueden incluir:
- Quimioterapia: Es un tratamiento principal para el LNH. Usa medicamentos para matar las células cancerosas o detener su crecimiento. A veces se combinan varios tipos de quimioterapia. Los medicamentos y las dosis dependen de su situación y de la etapa del cáncer. La quimioterapia se puede dar por boca o por una vena.
- Inmunoterapia: Es un tratamiento que fortalece el sistema inmunitario para que luche contra las células cancerosas. Usa sustancias que estimulan las defensas o anticuerpos que apuntan de forma específica a las células cancerosas. La inmunoterapia ayuda a las defensas naturales del cuerpo contra el LNH.
- Terapias dirigidas: Son tratamientos más nuevos que apuntan de forma específica a las células cancerosas y dañan menos las células sanas. Bloquean funciones o procesos que las células cancerosas necesitan para dividirse, multiplicarse, crecer o diseminarse.
- Radioterapia: Usa haces de alta energía para destruir células cancerosas. A menudo se usa junto con quimioterapia. La radiación se dirige a las áreas donde está el linfoma o a donde se ha extendido.
- Trasplante de células madre: Puede recomendarse en algunas personas con LNH. Reemplaza células madre dañadas o enfermas (células inmaduras que normalmente se convierten en glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas) por células madre sanas.
- Cirugía: Puede considerarse en ciertos tipos de LNH que empiezan fuera de los ganglios linfáticos, como el linfoma testicular. En esos casos, se puede extirpar el testículo afectado.
- Tratamiento con antibióticos: En algunos casos de un tipo de LNH llamado linfoma del tejido linfoide asociado a mucosas (MALT), que se asocia con la infección por H. pylori, se pueden recomendar antibióticos como primera opción de tratamiento.
- Tratamientos de apoyo: Se pueden usar medicamentos o terapias adicionales como parte del plan. Por ejemplo, medicamentos para reducir las náuseas o los vómitos, o para bajar el riesgo de infecciones.
Es importante saber que el plan de tratamiento se personaliza según su situación y sus necesidades. A menudo se recomienda una combinación de tratamientos para lograr mejores resultados al destruir las células cancerosas y mejorar la salud general.
Estos tratamientos trabajan juntos para destruir las células cancerosas, aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de las personas con LNH. La investigación en curso sigue aportando mejores estrategias de tratamiento y mejores tasas de supervivencia para esta enfermedad.
Con el tiempo, la evolución natural del linfoma no Hodgkin (LNH) puede variar según factores como la edad al diagnóstico y el tipo específico de LNH. Las complicaciones pueden deberse al LNH en sí o a su tratamiento.
Complicaciones del LNH incluyen:
- Sistema inmunitario debilitado, lo que aumenta la vulnerabilidad a infecciones
- Depresión
- Problemas dentales y de la boca por la quimioterapia, como mucositis (inflamación dolorosa de la boca) o llagas en la boca
- Problemas de fertilidad por quimioterapia o radioterapia
- Cánceres secundarios por la exposición a la quimioterapia o a la radioterapia
- Daño a órganos como el corazón y los pulmones
- Citopenia: niveles bajos de células en la sangre. Glóbulos rojos bajos (anemia), glóbulos blancos bajos (leucopenia) o plaquetas bajas (trombocitopenia). Esto aumenta el riesgo de sangrado o infección.
- Caída del cabello
- Pérdida de apetito
Los especialistas del equipo de atención médica pueden aconsejarle cómo reducir las complicaciones del LNH. Por ejemplo, un nutricionista o dietista puede recomendar alimentos fáciles de comer y que aporten nutrientes importantes.
Es importante que consulte con su médico o proveedor de atención médica para recibir consejos personalizados sobre la evolución natural, las complicaciones y las opciones de tratamiento del linfoma no Hodgkin (LNH). Ellos podrán darle información específica según su situación.