Acerca del linfoma folicular

Descripción general

El linfoma folicular (LF) es un tipo de linfoma no Hodgkin (LNH), un cáncer del sistema linfático. Afecta los ganglios linfáticos y puede extenderse a la médula ósea o al bazo. Es un linfoma de crecimiento muy lento; sin embargo, con el tiempo puede avanzar y volverse más agresivo.

Existen varias variantes o subtipos de linfoma folicular. Cada subtipo se comporta de manera distinta y tiene diferencias en sus células.

Los síntomas incluyen ganglios linfáticos hinchados, fiebre sin causa clara y sudores nocturnos muy fuertes que empapan la ropa.

El tratamiento puede incluir vigilancia activa (observar sin tratar por ahora), radioterapia, quimioterapia, terapia dirigida e inmunoterapia.

El linfoma folicular puede entrar en remisión (mejora o desaparece por un tiempo) y luego volver a aparecer.

Causas y factores de riesgo

No se conocen por completo las causas exactas del linfoma folicular. Las y los investigadores creen que una combinación de factores genéticos, ambientales y del sistema inmunitario contribuye a su desarrollo. A continuación, algunos puntos clave sobre los factores relacionados con su aparición:

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):

  • Edad: El linfoma folicular se presenta con más frecuencia en personas mayores de 65 años.
  • Sexo: Las personas asignadas hombre al nacer tienen más probabilidad de presentar linfoma folicular que las personas asignadas mujer al nacer.
  • Antecedentes familiares: Tener un familiar cercano con linfoma folicular aumenta un poco el riesgo.
  • Anomalías genéticas: Alrededor del 85% de las personas con linfoma folicular tienen una anomalía genética no heredada (no viene de los padres) llamada translocación (cuando partes de dos cromosomas se cambian de lugar) o ciertas mutaciones en los genes (cambios en el ADN).

Factores de riesgo modificables (se pueden cambiar o influir):

  • Exposición a ciertas sustancias químicas y a radiación: niveles altos de radiación ionizante (un tipo de radiación de alta energía), contacto con ciertos ingredientes de herbicidas y pesticidas, y exposición a sustancias químicas que pueden causar cáncer.

Es importante saber que estos factores pueden aumentar la probabilidad de tener linfoma folicular, pero no lo garantizan. Los chequeos regulares y hablar con su profesional de atención médica pueden ayudar a evaluar su riesgo personal.

Síntomas

El síntoma más común del linfoma folicular (cáncer del sistema linfático) es tener ganglios linfáticos hinchados que no duelen, por lo general en el cuello, las axilas y las ingles.

Otros síntomas incluyen:

  • Sudores nocturnos abundantes
  • Fiebre
  • Cansancio extremo
  • Pérdida de peso sin explicación
  • Sarpullido o picazón en la piel
  • Dolor en el pecho, el abdomen o los huesos

Según el lugar y el tamaño del cáncer y qué tan rápido se está extendiendo, los síntomas adicionales pueden incluir:

  • Anemia por tener pocos glóbulos rojos
  • Moretones o sangrado fácil por tener pocas plaquetas (células que ayudan a coagular la sangre)
  • Infecciones frecuentes o graves por un sistema inmunitario débil
  • Sentirse lleno después de comer muy poco
  • Falta de apetito
  • Náuseas o vómitos
  • Dolor e hinchazón del abdomen
  • Tos
  • Falta de aire
  • Dificultad para respirar
  • Presión o dolor en el pecho
  • Dolor de cabeza
  • Dificultad para pensar
  • Entumecimiento de la cara
  • Debilidad
  • Convulsiones
  • Cambios de personalidad
  • Visión doble
  • Dificultad para hablar
  • Bultos o protuberancias moradas o rojas bajo la piel
  • Erupciones en la piel que pican

Recuerde que estos síntomas pueden variar entre las personas y no son exclusivos del linfoma folicular. Es importante consultar con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el linfoma folicular, los médicos suelen hacer estos exámenes y pruebas:

  • Antecedentes médicos: reunir información sobre enfermedades previas y síntomas.
  • Examen físico: revisar el cuerpo para buscar señales de enfermedad y evaluar la salud general.
  • Hemograma completo: análisis de sangre que indica la cantidad y el tipo de células sanguíneas.
  • Pruebas de química sanguínea: análisis de sangre que revisa los niveles de ciertas sustancias.
  • Tomografía computarizada (TC): serie de imágenes que muestra con detalle el interior del cuerpo.
  • Tomografía por emisión de positrones (TEP): usa una pequeña cantidad de glucosa radiactiva para detectar áreas con mayor consumo de glucosa, que pueden indicar células cancerosas.
  • Biopsia de ganglio linfático: se extrae una pequeña muestra de tejido de un ganglio para verla al microscopio y saber si hay cáncer.
  • Aspiración y biopsia de médula ósea: procedimiento para tomar muestras de médula ósea y hueso y examinarlas al microscopio.
  • Índice Pronóstico Internacional de Linfoma Folicular (FLIPI): sistema que clasifica el linfoma folicular en riesgo bajo, intermedio o alto según factores pronósticos como la edad, los niveles de deshidrogenasa láctica (DHL, una enzima en la sangre), los niveles de hemoglobina (la proteína que transporta oxígeno) y la etapa del cáncer.

Recuerde: el enfoque para el diagnóstico y la etapa puede variar según su situación. Hable con su profesional de salud para recibir orientación personalizada.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento para el linfoma folicular (LF), un tipo de cáncer del sistema linfático, son lograr una remisión (que el cáncer se mantenga inactivo) por mucho tiempo, con pocos efectos secundarios, controlar y reducir los síntomas, mejorar su movilidad y su capacidad para hacer sus actividades, prevenir complicaciones y mejorar su calidad de vida.

Las opciones principales de tratamiento para el LF incluyen:

  • Vigilancia activa: consiste en vigilar cómo avanza el cáncer con exámenes y estudios por imágenes periódicos. Puede recomendarse a personas con LF en etapa I o II que no tienen síntomas.
  • Radioterapia: usa rayos de alta energía para destruir células cancerosas. Puede dirigirse a áreas específicas afectadas por el LF.
  • Quimioterapia: usa medicamentos para destruir células cancerosas en todo el cuerpo. Se pueden usar distintos medicamentos o combinaciones según su situación.
  • Terapia dirigida: son medicamentos que actúan sobre partes específicas que ayudan a las células cancerosas a crecer. Pueden frenar el crecimiento y la propagación del LF.
  • Inmunoterapia: refuerza el sistema inmunitario para combatir las células cancerosas. La terapia con células T con receptor de antígeno quimérico (CAR-T) es un ejemplo que puede usarse para el LF.
  • Trasplante de células madre (células que forman la sangre): reemplaza células madre dañadas o destruidas por células sanas. Puede considerarse en personas con LF transformado (cuando cambia a una forma más agresiva) o en etapas más avanzadas.

La selección del tratamiento para el LF depende de varios factores. Las decisiones se toman entre el equipo de salud y usted según criterios específicos. Siempre consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los posibles efectos secundarios.