Acerca del linfoma de Burkitt en niños, estadio 3

Descripción general

El linfoma de Burkitt es un tipo de cáncer que crece rápido y suele afectar a niñas y niños. La etapa 3 significa que el cáncer se ha extendido más allá del lugar donde empezó y afecta a varios ganglios linfáticos o a órganos del mismo lado del diafragma (el músculo que separa el pecho del abdomen). Esta etapa indica que la enfermedad está más avanzada que en etapas anteriores.

Es importante saber que los tratamientos para el linfoma de Burkitt en la niñez han mejorado mucho con los años. Esto ha aumentado las probabilidades de sobrevivir. La quimioterapia intensiva (medicinas fuertes contra el cáncer) es el tratamiento principal y ha sido muy exitosa: más de 9 de cada 10 niñas y niños se curan. Cada niña o niño debe ser atendido por un profesional de la salud especialista en cáncer infantil, quien puede decidir un plan de tratamiento según su situación individual.

Causas y factores de riesgo

El linfoma de Burkitt ocurre cuando las células B (un tipo de glóbulo blanco) crecen sin control, a menudo por cambios en el gen MYC, lo que hace que estas células crezcan muy rápido. Todavía no se conocen bien las causas del linfoma de Burkitt. Sin embargo, hay varios factores que pueden aumentar la probabilidad de tener esta enfermedad:

  • Infección por el virus de Epstein-Barr (VEB): el VEB es un virus común que infecta las células B y se asocia con un mayor riesgo de desarrollar linfoma de Burkitt.
  • Factores genéticos: cambios heredados en el ADN (mutaciones) pueden influir en el desarrollo del linfoma en la niñez.
  • Edad: el linfoma de Burkitt es más común en la infancia; la edad promedio al diagnóstico es de 6 años.
  • Sexo: los varones tienen de tres a cuatro veces más probabilidad de presentar linfoma de Burkitt que las mujeres.
  • Complicaciones por paludismo crónico (malaria): un tipo que es más común en ciertas regiones del mundo, como África Central y Papúa Nueva Guinea, se relaciona con complicaciones por paludismo crónico.
  • Inmunodeficiencias: las personas con el sistema inmunitario debilitado, como por una infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), tienen mayor riesgo de desarrollar linfoma de Burkitt.

Es importante saber que estos factores de riesgo pueden contribuir al desarrollo del linfoma de Burkitt en la infancia, pero cada caso es distinto. Es mejor que consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes del linfoma de Burkitt en niños incluyen:

  • Asimetría de las amígdalas: cuando una amígdala se ve más grande o más inflamada que la otra.
  • Ganglios linfáticos inflamados: se ve con frecuencia en niños de 6 a 10 años.

A medida que la enfermedad avanza o se hace más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Ronquidos: común en niños de hasta 5 años.
  • Dificultad para tragar: se ve a menudo en niños de 11 a 18 años.
  • Cansancio
  • Síntomas respiratorios como tos, silbidos en el pecho o dificultad para respirar
  • Picazón en la piel
  • Fiebre sin causa aparente
  • Sudores nocturnos muy fuertes que empapan la ropa
  • Pérdida de peso sin intentarlo

Es importante saber que estos síntomas no son exclusivos del linfoma de Burkitt y también pueden presentarse en otras enfermedades. Si nota algún síntoma que le preocupe, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado. Esa persona puede orientarle sobre más estudios y cómo tratarlo.

Diagnóstico

Para diagnosticar el linfoma de Burkitt en niños, se suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Historia clínica y examen físico: El médico reunirá información sobre los síntomas y los antecedentes médicos del niño y luego hará un examen físico completo.
  • Biopsia de tumores: Se toma una muestra de los ganglios linfáticos afectados u otros tumores y se examina al microscopio para confirmar el diagnóstico.
  • Análisis de sangre: Estas pruebas evalúan cómo funcionan los órganos y pueden ayudar a detectar problemas relacionados con el linfoma de Burkitt.
  • Estudios de imagen: Se usan radiografías y tomografías computarizadas (TC) para buscar daños o problemas en el cuerpo causados por el cáncer.

Para determinar la etapa (qué tan extendido está) del linfoma de Burkitt en niños, en la Etapa 3 los exámenes, pruebas y procedimientos adicionales pueden incluir:

  • Biopsia de médula ósea: Se toma una muestra de médula ósea para buscar células cancerosas, ya que la presencia de cáncer en la médula ósea influye en la etapa del linfoma de Burkitt.
  • Examen del líquido cefalorraquídeo: Se hace para ver si el cáncer se ha propagado al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal).

Según los resultados, el linfoma de Burkitt se puede clasificar en una de cuatro etapas según dónde está el cáncer y cuánto se ha extendido. La Etapa 1 significa que el cáncer está solo en una zona (por lo general en los ganglios linfáticos); la Etapa 4 significa que el linfoma se ha extendido a la médula ósea o al cerebro y la médula espinal. Las Etapas 3 y 4 se consideran avanzadas.

Es importante señalar que estos son procedimientos generales usados para diagnosticar y determinar la etapa del linfoma de Burkitt en niños. Las pruebas y los procedimientos específicos pueden variar según cada caso. Siempre es mejor consultar con un profesional de la salud para recibir orientación personalizada sobre el diagnóstico y la etapa.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del linfoma de Burkitt en etapa 3 en niñas y niños son lograr la remisión completa (sin señales de cáncer), evitar que el cáncer se extienda a otros órganos y mejorar las posibilidades de sobrevivir. Los tratamientos recomendados para lograr estos objetivos incluyen:

  • Quimioterapia combinada: usa varias medicinas. La quimioterapia destruye las células cancerosas y reduce el tamaño de los tumores.
  • Terapia con anticuerpos monoclonales: se puede combinar con la quimioterapia. Se dirige a proteínas específicas de las células cancerosas y ayuda al sistema inmunitario a destruirlas.
  • Radioterapia: usa rayos de alta energía para destruir células cancerosas y reducir el tamaño de los tumores. A veces se usa junto con la quimioterapia.
  • Quimioterapia intratecal: se inyecta la quimioterapia directamente en el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal (líquido cefalorraquídeo) para evitar que el cáncer se extienda al sistema nervioso central.
  • Cirugía: en algunos casos, se necesita para extirpar la mayor cantidad posible del tumor antes de empezar la quimioterapia, o para aliviar una obstrucción causada por el tumor.

Es importante saber que el plan de tratamiento puede variar según el caso y los recursos médicos disponibles. Cambios de hábitos de salud, como mantener un estilo de vida saludable y seguir una alimentación nutritiva, también pueden ayudar a los resultados del tratamiento. Recuerde consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

El tipo de medicamento y la dosis dependen de muchos factores y pueden ser diferentes para cada persona, y pueden ocurrir efectos secundarios. Hable con su médico para recibir consejos personalizados y lea la información que viene con su medicamento.