Acerca del linfoma de Burkitt en niños
El linfoma de Burkitt es un tipo agresivo (de crecimiento rápido) de linfoma no Hodgkin (LNH) de células B. Afecta sobre todo a los niños. Es el tipo de LNH más común en la infancia.
Se caracteriza por el crecimiento rápido de células B cancerosas (un tipo de glóbulo blanco). Las células cancerosas a menudo invaden el sistema nervioso central y la médula ósea.
El linfoma de Burkitt es más frecuente en África subsahariana. Allí representa más del 50% de los cánceres infantiles. En otras partes del mundo es menos común, pero puede presentarse.
La causa exacta no se conoce. Se ha vinculado con factores como la infección por el virus de Epstein-Barr (VEB) y el paludismo (malaria) crónico.
Los síntomas pueden incluir fiebre, pérdida de peso, sudores nocturnos y ganglios linfáticos inflamados (bolitas bajo la piel).
El tratamiento suele incluir quimioterapia intensiva. Esto ha mejorado mucho las probabilidades de que niñas y niños con esta enfermedad sobrevivan. Otras opciones pueden incluir inmunoterapia y trasplante de células madre, en casos de enfermedad que reaparece (recaída) o que no responde al tratamiento (refractaria).
El linfoma de Burkitt (LB) es un tipo de linfoma no Hodgkin (LNH) que afecta sobre todo a los niños. Las causas exactas en el cuerpo no se conocen bien. Aun así, hay varios factores que contribuyen a que se desarrolle.
Causas:
- Virus de Epstein-Barr (VEB): La infección por VEB está muy asociada con el LB. El virus infecta las células B (un tipo de glóbulo blanco) y puede causar un crecimiento de células sin control.
- Paludismo (malaria): La infección crónica por paludismo aumenta el riesgo de LB. Durante la fase aguda del paludismo, baja el número de células T citotóxicas anti‑VEB (glóbulos blancos que destruyen células infectadas por el VEB), que ayudan a frenar el crecimiento de las células con VEB.
Factores de riesgo que no se pueden cambiar:
- Edad: El LB es más común en la niñez. La edad promedio al diagnóstico es de 6 años.
- Sexo asignado al nacer: Los varones tienen de tres a cuatro veces más probabilidad de presentar LB que las mujeres.
Factores de riesgo que se pueden cambiar o controlar:
- Sistema inmunitario debilitado: Tener las defensas bajas aumenta el riesgo de LB. Por ejemplo, después de un trasplante de órgano, por tomar medicamentos inmunosupresores (medicinas que bajan las defensas), por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) o el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida), o por síndromes de inmunodeficiencia heredados (trastornos con defensas bajas desde el nacimiento).
- Exposición a radiación: Haber estado expuesto a radiación antes, por ejemplo durante el tratamiento de otro cáncer en la niñez, también puede aumentar el riesgo de LB.
Es importante saber que, aunque estos factores contribuyen al LB, no todos los niños con estos factores tendrán la enfermedad. Si le preocupa el riesgo de su hijo o su hija, hable con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.
El síntoma temprano más común del linfoma de Burkitt en niños es la asimetría de las amígdalas, que significa que una amígdala es más grande que la otra. Otros síntomas comunes pueden incluir:
- Ronquidos
- Ganglios linfáticos inflamados (adenopatía)
- Fiebre
A medida que el linfoma de Burkitt avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Pérdida de peso
- Cansancio
- Sudores nocturnos
- Síntomas respiratorios, como tos o dificultad para respirar
- Picazón en la piel
El linfoma puede afectar partes específicas del cuerpo y causar síntomas como:
- Si afecta el abdomen: dolor e hinchazón del abdomen, pérdida de apetito, vómitos o náuseas
- Si afecta el pecho: tos, falta de aire, opresión o dolor en el pecho
- Si afecta el cerebro: dolor de cabeza, dificultad para pensar, convulsiones
Estos síntomas no son exclusivos del linfoma de Burkitt y pueden variar de una persona a otra. Es importante consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar el linfoma de Burkitt en niños, los médicos suelen hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: revisión completa del cuerpo del niño. Incluye revisar si hay ganglios linfáticos agrandados.
- Biopsia: se toma una muestra de un ganglio linfático agrandado para mirarla al microscopio. Esto ayuda a saber si hay cambios que indican linfoma de Burkitt.
- Análisis de sangre: sirven para ver cómo funcionan los órganos. Pueden incluir un hemograma completo (conteo de células de la sangre), pruebas de química de la sangre y prueba del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).
- Estudios de imagen: radiografías o tomografías computarizadas (TC) para buscar daño o problemas en el cuerpo. También se pueden hacer gammagrafías con galio, un estudio especial para buscar señales de cáncer en otras partes del cuerpo.
Para determinar el estadio o la gravedad del linfoma de Burkitt en niños, se pueden hacer además:
- Biopsia de médula ósea: se toma una muestra de la médula ósea (el tejido dentro de los huesos) para ver si hay cambios que indican cáncer.
- Análisis del líquido cefalorraquídeo: esta prueba revisa si el sistema nervioso está afectado al analizar el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal.
Según los hallazgos, el linfoma de Burkitt se clasifica en una de cuatro etapas según el lugar y la extensión del cáncer. La etapa 1 significa que el cáncer está solo en un área (por lo general en los ganglios linfáticos). La etapa 4 significa que el linfoma se ha extendido a la médula ósea o al cerebro y la médula espinal. Las etapas 1 y 2 se consideran tempranas; las etapas 3 y 4 se consideran avanzadas.
Es importante saber que los exámenes, pruebas y procedimientos exactos pueden variar según cada caso. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.
Las metas del tratamiento del linfoma de Burkitt en niños son:
- Lograr la remisión
El objetivo principal es eliminar las células cancerosas del cuerpo y lograr una remisión completa. Esto suele incluir quimioterapia. La quimioterapia mata las células cancerosas o detiene su crecimiento. En el linfoma de Burkitt, el plan de tratamiento a menudo incluye una combinación de medicamentos de quimioterapia.
- Prevenir la propagación al sistema nervioso central (SNC)
El linfoma de Burkitt puede propagarse al SNC. Por eso el tratamiento incluye quimioterapia intratecal. Esto significa que los medicamentos de quimioterapia se ponen directamente en el líquido de la médula espinal. La quimioterapia intratecal ayuda a evitar que las células cancerosas se propaguen al SNC.
- Reducir el tamaño del tumor
En algunos casos, se puede hacer una cirugía para quitar la mayor cantidad posible del tumor antes de empezar la quimioterapia.
- Mejorar la supervivencia a largo plazo
El diagnóstico temprano y el tratamiento rápido aumentan las probabilidades de vivir muchos años. Es importante seguir el plan de tratamiento recomendado, incluyendo asistir a las citas de control regulares.
- Minimizar los efectos secundarios
El tratamiento puede afectar el crecimiento y el desarrollo de los niños, por lo que es importante reducir los efectos secundarios. La radioterapia o la terapia dirigida se pueden usar junto con la quimioterapia. Estas terapias atacan específicamente a las células cancerosas y causan menos daño a los tejidos sanos.
Tenga en cuenta que los planes de tratamiento pueden variar según cada caso. Consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.