Acerca del linfoma de células B

Descripción general

El linfoma de células B incluye tipos de linfoma no Hodgkin con problemas en las “células B”. Las células B son un tipo de glóbulo blanco. Producen anticuerpos que ayudan a combatir infecciones.

Este linfoma puede crecer y propagarse lentamente, con pocos síntomas (llamado linfoma indolente), o puede ser muy agresivo y causar síntomas graves. Los signos y síntomas más comunes incluyen ganglios linfáticos hinchados en el cuello, la axila o la ingle, dolor abdominal, cansancio, fiebre, sudores nocturnos y pérdida de peso.

La causa no se conoce bien. A veces se relaciona con anomalías genéticas, factores del ambiente, ciertos virus, estados de inmunodeficiencia (defensas bajas) y trastornos del tejido conectivo (el tejido que sostiene y conecta partes del cuerpo).

El linfoma de células B es el tipo más común de linfoma no Hodgkin. El tratamiento depende del subtipo (la clase exacta) y de la etapa de la enfermedad (qué tan avanzada está).

Causas y factores de riesgo

El linfoma de células B es un grupo de cánceres que afectan a los linfocitos B (un tipo de glóbulo blanco). No se conocen bien las causas exactas, pero se han identificado varios factores.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Edad: Tener más de 60 años aumenta el riesgo de linfoma de células B.
  • Sexo: Las mujeres tienen un riesgo un poco mayor que los hombres.
  • Etnicidad: Las personas blancas tienen un riesgo más alto que otros grupos étnicos.
  • Antecedentes familiares: Tener familiares con linfoma de células B aumenta el riesgo.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:

  • Inmunosupresión: Problemas que debilitan el sistema inmunitario, como la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), aumentan el riesgo de formas más agresivas de linfoma de células B.
  • Enfermedades autoinmunes: Afecciones como la artritis reumatoide, donde el sistema inmunitario ataca tejido sano, elevan el riesgo.
  • Infecciones: Algunos virus, como el virus de Epstein-Barr (causa mononucleosis), se asocian con tasas más altas de linfoma de células B.
  • Medicamentos: Algunos medicamentos que debilitan el sistema inmunitario (inmunosupresores) pueden aumentar el riesgo.
  • Exposición a químicos: La exposición a ciertas toxinas y pesticidas puede elevar el riesgo.

Es importante saber que, aunque estos factores pueden contribuir al desarrollo del linfoma de células B, no significan que usted tendrá la enfermedad. Si le preocupa su riesgo o tiene síntomas, consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas iniciales más comunes del linfoma de células B incluyen:

  • Ganglios linfáticos inflamados en la ingle, la axila y a los lados del cuello
  • Fiebre, escalofríos y sudoración nocturna
  • Pérdida de peso sin causa aparente
  • Cansancio extremo
  • Tendencia a tener moretones o a sangrar con facilidad
  • Infecciones frecuentes o graves

A medida que el linfoma de células B avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos síntomas tardíos, conocidos como síntomas B, pueden incluir:

  • Fiebre mayor de 38 °C (100.4 °F)
  • Sudoración nocturna que empapa sus sábanas
  • Pérdida de más del 10% de su peso corporal sin causa aparente en 6 meses

Es importante saber que los síntomas pueden variar según el tipo y dónde se encuentre el linfoma. Otros síntomas comunes del linfoma de células B pueden incluir dolor o hinchazón en el abdomen, dolor en el pecho, tos, dificultad para respirar, cansancio y picazón. Si presenta alguno de estos síntomas, consulte a un profesional de la salud para una evaluación completa y un diagnóstico adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar el linfoma de células B, se suelen realizar estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: el proveedor de atención médica buscará señales de un problema, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
  • Pruebas de laboratorio: se pueden recomendar análisis de sangre u otras pruebas para revisar si hay cambios anormales en las células de la sangre u otros indicadores que puedan señalar un linfoma.
  • Estudios por imágenes: se pueden hacer radiografías o resonancias magnéticas (RM) para ver el interior del cuerpo e identificar bultos anormales o ganglios linfáticos (glándulas de defensa) fuera de lo normal.

Para determinar la etapa (estadio) o la gravedad del linfoma de células B, las pruebas adicionales pueden incluir:

  • Biopsia: se extrae una pequeña muestra de tejido y se examina al microscopio para confirmar el diagnóstico y saber el tipo específico de linfoma.
  • Biopsia de médula ósea: se toma una pequeña muestra de médula ósea para ver si el linfoma se ha extendido a la médula ósea.
  • Tomografía por Emisión de Positrones (TEP): esta prueba produce imágenes detalladas del cuerpo para encontrar áreas afectadas por el linfoma.

Recuerde: estos son procedimientos generales. Su proveedor de atención médica decidirá qué pruebas son necesarias según su situación. Es importante hablar con su proveedor sobre sus síntomas y sus preocupaciones.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del linfoma de células B son eliminar o controlar el cáncer, aliviar los síntomas y mejorar su calidad de vida. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

  • Quimioterapia: Usa medicamentos para matar las células cancerosas o frenar su crecimiento. Se puede dar por vía oral o por una vena (intravenosa). Actúa al atacar células que se dividen rápido, incluidas las células cancerosas.
  • Radioterapia: Usa rayos de alta energía para destruir las células cancerosas. Se puede usar sola o junto con otros tratamientos. Funciona al dañar el ADN (material genético) de las células cancerosas y evitar que se multipliquen.
  • Inmunoterapia: Ayuda al sistema inmunitario (las defensas) a reconocer y atacar las células cancerosas. Puede incluir anticuerpos monoclonales (proteínas hechas en laboratorio que se unen a proteínas específicas en la superficie de las células cancerosas), inhibidores de puntos de control inmunitario (medicamentos que quitan los “frenos” del sistema inmunitario) o terapia con células T con receptor de antígeno quimérico (CAR-T), que modifica de forma genética células de defensa para que reconozcan y maten las células cancerosas.
  • Terapia dirigida: Estos medicamentos apuntan de forma específica a cambios en las células del linfoma que las ayudan a crecer. Bloquean ciertas proteínas o señales que usan las células cancerosas para crecer y sobrevivir.
  • Trasplante de células madre: Este procedimiento reemplaza la médula ósea dañada con células madre sanas para volver a producir células sanguíneas normales. Se usa a menudo en linfomas de células B agresivos o que vuelven después del tratamiento.

Es importante saber que las recomendaciones de tratamiento varían según el tipo y el estadio del linfoma de células B, y según factores individuales. Consulte siempre con un profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.