Acerca del cáncer de pulmón

Descripción general

El cáncer de pulmón es una enfermedad en la que las células de los pulmones crecen de forma anormal y sin control, y forman un tumor. Es la primera causa de muerte por cáncer en hombres y en mujeres.

Hay dos tipos principales de cáncer de pulmón: cáncer de pulmón de células pequeñas (CPCP) y cáncer de pulmón de células no pequeñas (CPCNP). El CPCNP es el más común. El CPCNP se divide en tres subtipos: adenocarcinoma, carcinoma de células escamosas y carcinoma de células grandes.

En etapas tempranas, el cáncer de pulmón puede no causar síntomas. A medida que avanza, puede causar dolor en el pecho, tos con sangre, dificultad para respirar, pérdida de peso, cansancio y otros síntomas.

El principal factor de riesgo es fumar. Fumar tabaco causa la mayoría de los casos. Otros factores de riesgo incluyen la exposición al humo de segunda mano, al gas radón, al asbesto y a ciertos cambios en los genes (mutaciones).

La detección y el tratamiento tempranos son clave para mejorar sus posibilidades de recuperación.

Causas y factores de riesgo

El cáncer de pulmón se debe sobre todo a una combinación de factores genéticos y externos. A continuación, se muestran las causas y los factores de riesgo no modificables y modificables.

Causas del cáncer de pulmón:

  • Errores internos al copiar el ADN (material genético): Son errores que ocurren durante la división normal de las células. No se pueden cambiar.
  • Otros factores: Incluyen factores externos que sí se pueden cambiar, como el estilo de vida, la radiación, sustancias químicas que causan cáncer y algunos virus que causan tumores. También incluyen factores del propio cuerpo que se pueden cambiar solo en parte, como el envejecimiento, la inflamación, las defensas (respuesta del sistema inmunitario), las hormonas y el metabolismo.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar ni controlar):

  • Factores genéticos: Ciertos cambios en los genes pueden aumentar el riesgo.
  • Antecedentes familiares: Tener un familiar cercano con cáncer de pulmón aumenta el riesgo.
  • Radioterapia previa en el pecho: Haber recibido radioterapia en el tórax en el pasado puede aumentar el riesgo.
  • Antecedente personal de cáncer de pulmón: Un diagnóstico previo aumenta el riesgo.

Factores de riesgo modificables (se pueden influir o cambiar):

  • Fumar: La causa principal del cáncer de pulmón es fumar. Dejar de fumar reduce mucho el riesgo.
  • Humo de segunda mano: Estar expuesto al humo de otras personas aumenta el riesgo.
  • Exposición laboral: Estar expuesto a sustancias como asbesto (amianto) o radón en algunos trabajos puede aumentar el riesgo.
  • Contaminación del aire: La exposición prolongada a la contaminación exterior, sobre todo a partículas finas y a contaminantes como dióxido de nitrógeno o dióxido de azufre, puede contribuir al cáncer de pulmón.

Estos factores pueden interactuar entre sí y afectar su probabilidad de tener cáncer de pulmón. Dejar de fumar y reducir la exposición a riesgos del ambiente son pasos clave para bajar el riesgo. Consulte con su profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Síntomas

Los síntomas más comunes al inicio del cáncer de pulmón incluyen:

  • Una tos nueva que dura de 2 a 3 semanas
  • Una tos de mucho tiempo que va empeorando
  • Infecciones respiratorias frecuentes
  • Falta de aire

Otros síntomas comunes que pueden aparecer en etapas más avanzadas o cuando la enfermedad se vuelve más grave incluyen:

  • Toser con sangre o expulsar flema con sangre
  • Dolor en el pecho que empeora al respirar hondo, reír o toser
  • Ronquera
  • Silbidos al respirar
  • Debilidad y cansancio
  • Pérdida de apetito y de peso

Es importante saber que tener estos síntomas no significa necesariamente que usted tenga cáncer de pulmón, pero es clave buscar atención médica si alguno de estos síntomas sigue. Detectarlo y tratarlo a tiempo ofrece la mejor oportunidad de que el tratamiento sea eficaz.

Diagnóstico

Para diagnosticar el cáncer de pulmón, los médicos suelen hacer estos exámenes y pruebas:

  • Estudios de imagen: radiografía de tórax y tomografía computarizada (TC).
  • Citología del esputo: se examinan al microscopio las células en la flema que usted tose para buscar células cancerosas.
  • Biopsia de tejido: se toma una pequeña muestra del tejido del pulmón para verla al microscopio. Métodos comunes: broncoscopia (usa un tubo delgado con luz), biopsia con aguja (toma una pequeña muestra de tejido) o biopsia quirúrgica.

Para determinar el estadio o la gravedad del cáncer de pulmón, pueden hacer pruebas adicionales:

  • Procedimientos de estadificación (saber qué tan avanzado está): ayudan a saber cuánto ha crecido el tumor dentro del pulmón y si se ha extendido a otras partes del cuerpo. Pueden incluir broncoscopia, resonancia magnética (RM), tomografía por emisión de positrones (TEP), gammagrafía ósea o ultrasonido (ecografía).
  • Estudios de patología (histopatología): analizan las muestras de biopsia del pulmón para identificar el subtipo de cáncer de pulmón y evaluar cambios genéticos que pueden influir en las opciones de tratamiento.
  • Pruebas adicionales: según el caso, también se puede usar mediastinoscopia (examina los ganglios linfáticos), toracoscopia (examina el espacio pleural) o análisis del líquido pleural (estudia el líquido alrededor de los pulmones).

Es importante saber que estas pruebas las debe realizar personal de salud. La dosis de los medicamentos puede depender de muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis que es adecuada para su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Para más información sobre efectos secundarios, consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para el cáncer de pulmón dependen de la etapa y de su situación personal. Metas comunes:

  • Curar el cáncer: en etapas tempranas, el tratamiento busca eliminar las células cancerosas y lograr que no haya señales de cáncer por mucho tiempo.
  • Cuidados paliativos: en etapas avanzadas, cuando la cura es poco probable, la meta es controlar los síntomas, mejorar su calidad de vida y ayudarle a vivir más tiempo.

Estas opciones de tratamiento pueden recomendarse, y cada una funciona de manera diferente para alcanzar las metas:

  • Cirugía: quita físicamente los tumores o el tejido del pulmón afectado.
  • Radioterapia: usa rayos de alta energía (radiación) para matar o encoger células cancerosas y evitar que sigan creciendo.
  • Quimioterapia: usa medicamentos que destruyen células cancerosas que se dividen rápido en todo el cuerpo.
  • Inmunoterapia: refuerza las defensas del sistema inmunitario para que ataquen las células cancerosas.
  • Terapia dirigida: actúa sobre cambios genéticos específicos (mutaciones) en las células cancerosas.
  • Cambios en la salud y el estilo de vida: dejar de fumar y adoptar hábitos saludables puede apoyar los resultados del tratamiento.

Recuerde: el plan de tratamiento se personaliza para cada persona. Consulte con su profesional de atención médica para recibir consejos personalizados.