Causas y factores de riesgo de la leucemia linfoblástica aguda (LLA) en niños

Descripción general

La leucemia linfoblástica aguda (LLA), también llamada leucemia linfocítica aguda, es un tipo de cáncer de la sangre que puede afectar tanto a niños como a adultos. Sin embargo, es más común en niños, en especial en menores de 5 años. La causa exacta de la LLA no se conoce por completo, pero hay varios factores que podrían contribuir. Esto es lo que sabemos:

  • Cambios en los cromosomas: En los niños, la LLA a menudo se debe a cambios en los cromosomas (cuando partes se mueven, se agregan o se pierden). Estos cambios hacen que las células se dividan de más en la médula ósea, donde se producen las células de la sangre.
  • Mutaciones genéticas: Se han encontrado ciertas mutaciones genéticas (cambios en el ADN) comunes en niños con LLA.
  • Subtipo de linfocito: La LLA se puede clasificar según el subtipo de linfocito (un tipo de glóbulo blanco) afectado. Puede ser LLA de células B o LLA de células T. La LLA de células B es más común y representa hasta el 85% de los casos.

Es importante saber que, aunque estos factores pueden contribuir al desarrollo de la LLA en niños, no garantizan que un niño desarrollará la enfermedad. En la mayoría de los casos no hay una causa clara e identificable.

En conclusión, aunque la causa exacta de la LLA en niños no se entiende por completo, los cambios cromosómicos y las mutaciones genéticas tienen un papel en su desarrollo. La detección temprana y el tratamiento rápido con quimioterapia (medicinas contra el cáncer) son clave para mejorar los resultados en niños con LLA.

Factores de riesgo no modificables (factores de riesgo que no se pueden cambiar)

Los factores de riesgo que no se pueden cambiar para la leucemia linfoblástica aguda (LLA) en la niñez incluyen:

  • Edad: El riesgo de tener LLA es más alto entre los 2 y 5 años. El número de casos nuevos se mantiene estable en alrededor de 3 a 4 por año por cada 100,000 niños menores de 15 años.
  • Genética: Algunas condiciones genéticas aumentan el riesgo de LLA infantil. Estas incluyen: síndrome de Down, neurofibromatosis tipo 1, síndrome de Bloom, anemia de Fanconi, ataxia-telangiectasia y síndrome de Li-Fraumeni. Tener una de estas condiciones no significa que un niño definitivamente tendrá LLA, pero sí aumenta su riesgo.
  • Raza u origen étnico: Los estudios muestran diferencias en las tasas de LLA entre grupos raciales y étnicos. Por ejemplo, los niños afroamericanos tienen menos casos de leucemia aguda que los niños blancos durante los primeros años de vida. Sin embargo, después de los 3 años, los niños afroamericanos tienen tasas más altas que los niños blancos.
  • Tratamiento previo con quimioterapia.

Es importante saber que tener estos factores de riesgo que no se pueden cambiar no garantiza que un niño desarrollará LLA. Estos factores solo aumentan la probabilidad. Si le preocupa el riesgo de LLA de su hijo o su hija, hable con el médico de su hijo o su hija para recibir orientación y consejos personalizados.

Factores de riesgo modificables (factores que usted puede cambiar)

La leucemia linfoblástica aguda (LLA) es el tipo de cáncer más común en niños y adolescentes en todo el mundo. Aún no se conocen las causas exactas de la LLA. Sin embargo, hay factores de riesgo que pueden aumentar la probabilidad de tener esta enfermedad. En la LLA, hay varios factores de riesgo modificables. Es decir, cosas que una persona puede cambiar o controlar para bajar su riesgo. En niños, estos incluyen:

  • Exposición a radiación ionizante: Es un tipo de radiación de alta energía que puede dañar las células y el material genético. Las dosis altas de radiación ionizante se han relacionado con un mayor riesgo de LLA. Un ejemplo de radiación ionizante son las radiografías médicas.
  • Exposición a ciertos químicos: Se han estudiado algunos químicos como posibles factores de riesgo para la LLA, como los hidrocarburos y los plaguicidas. Los hidrocarburos son compuestos que se encuentran en productos derivados del petróleo. Los plaguicidas son sustancias que se usan para controlar plagas.
  • Exposición materna a plaguicidas en general: La exposición a plaguicidas antes del embarazo o durante el embarazo se ha asociado de forma clara con la LLA infantil. Esto significa que, si una persona embarazada se expone a plaguicidas, puede aumentar el riesgo de que su hija o hijo desarrolle LLA.

Es importante saber que tener un factor de riesgo modificable no significa que una persona tendrá LLA, y no tener estos factores no garantiza que no tendrá la enfermedad. Estos factores solo aumentan la probabilidad. Si le preocupa el riesgo de LLA de su hija o hijo, o cualquier otro problema de salud, hable con el médico de su hija o hijo.

Reducir riesgos

Para prevenir o reducir las probabilidades de que una niña o un niño tenga leucemia linfoblástica aguda (LLA), usted puede tomar varias acciones. Sugerencias:

  • Reduzca la exposición al humo ajeno: Fumar es un factor de riesgo conocido para la leucemia, incluida la LLA. No permita que las personas fumen cerca de niñas y niños ni cerca de personas embarazadas.
  • Evite el contacto cercano con sustancias químicas de alto riesgo: Ciertas sustancias, como el benceno, se han relacionado con un mayor riesgo de leucemia. Trate de minimizar su exposición a estas sustancias durante el embarazo y asegúrese de que niñas y niños no estén expuestos.
  • Minimice la exposición a la radiación: La exposición a la radiación también se ha asociado con un mayor riesgo de leucemia. Procure reducir la exposición de su hija o hijo a la radiación siempre que sea posible. Si está embarazada, evite los rayos X si puede. Cuando los rayos X sean necesarios, siga las precauciones, como usar un protector durante el estudio.
  • Haga ejercicio y coma de forma saludable: Mantener un estilo de vida saludable puede apoyar las defensas del cuerpo (sistema inmunitario), lo que podría ayudar a reducir el riesgo de LLA. El ejercicio regular y una dieta equilibrada ayudan a su salud en general y a su bienestar.
  • Lactancia materna: Un estudio realizado en 2004 encontró una relación entre la lactancia materna y un menor riesgo de leucemia en la niñez. Aunque no es un método de prevención garantizado, la lactancia puede ofrecer cierta protección contra la LLA.

Es importante saber que, aunque estas acciones pueden ayudar a bajar el riesgo de LLA, no garantizan que se pueda prevenir. Hay factores de riesgo de la leucemia que no podemos controlar, y aun personas sin factores de riesgo conocidos pueden desarrollar la enfermedad. Si le preocupa su riesgo o desea consejos más personalizados, lo mejor es consultar con su médico. Su médico puede darle orientación según su situación específica y su historia clínica.