Acerca de las neoplasias mieloproliferativas

Descripción general

Las neoplasias mieloproliferativas (NMP) son un grupo de cánceres de la sangre de crecimiento lento. En ellas, la médula ósea produce demasiados glóbulos rojos, glóbulos blancos o plaquetas anormales. Estas células anormales se acumulan en la sangre.

Las NMP pueden afectar distintos tipos de células de la sangre, pero por lo general un tipo se afecta más que los demás. Las células anormales pueden no funcionar igual que las sanas. La función de las células sanas que pueden verse afectadas por las NMP es la siguiente:

  • Glóbulos blancos: ayudan a combatir infecciones.
  • Glóbulos rojos: llevan oxígeno por el cuerpo.
  • Plaquetas: ayudan a evitar el sangrado excesivo.

Hay seis tipos de NMP:

  • Leucemia mieloide crónica (LMC)
  • Policitemia vera
  • Mielofibrosis primaria
  • Trombocitemia esencial
  • Leucemia neutrofílica crónica
  • Leucemia eosinofílica crónica

Las NMP se consideran trastornos clonales de la sangre. Esto significa que comienzan a partir de una sola célula madre anormal en la médula ósea (la célula inicial que produce las células de la sangre). La forma de clasificarlas y los criterios para diagnosticarlas han cambiado con el tiempo, a medida que mejora nuestro conocimiento de estas afecciones.

Causas y factores de riesgo

Las neoplasias mieloproliferativas (NMP) son un grupo de enfermedades de la sangre. Ocurren cuando mutaciones genéticas (cambios en el ADN) hacen que las células madre de la sangre crezcan sin control. Estas células producen demasiados glóbulos blancos, glóbulos rojos o plaquetas.

La causa principal es que la vía JAK/STAT (un sistema del cuerpo que controla el crecimiento de las células) está demasiado activa.

Factores de riesgo que no puede cambiar:

  • Mutaciones genéticas: la mutación JAK2 se encuentra en la mayoría de las personas con NMP.
  • Edad: las personas mayores tienen más riesgo, en especial de coágulos de sangre.

Factores de riesgo que sí puede cambiar:

  • Exposición a radiación: esto incluye tratamientos con radiación que haya recibido en el pasado para otras enfermedades.
  • Otras enfermedades: la inflamación de larga duración (hinchazón continua en el cuerpo) y la enfermedad renal crónica (daño permanente de los riñones) se relacionan con coágulos de sangre y con la supervivencia (cuánto tiempo vive la gente) en personas con NMP.

Aunque tenga uno o más de estos factores de riesgo, eso no significa que desarrollará NMP. Si le preocupa su riesgo o tiene síntomas, hable con un médico para hacerse pruebas y conocer sus opciones de tratamiento.

Síntomas

Las neoplasias mieloproliferativas (NMP) suelen crecer lentamente. Algunas personas pueden tener NMP durante años sin síntomas.

Un síntoma común en la mayoría de los tipos de NMP es el bazo agrandado. Esto puede causar una sensación de llenura o presión debajo de las costillas del lado izquierdo.

Otros síntomas dependen del tipo específico de NMP:

  • Leucemia eosinofílica crónica: erupción en la piel, fiebre y cansancio.
  • Leucemia mieloide crónica: sudores nocturnos, fiebre, cansancio, se le hacen moretones con facilidad, dolor de huesos, falta de apetito.
  • Leucemia neutrofílica crónica: sudores nocturnos, fiebre, cansancio, se le hacen moretones con facilidad, dolor de huesos, falta de apetito.
  • Trombocitemia esencial: se le hacen moretones con facilidad; sangrado por la nariz, la boca, las encías, el estómago o el intestino; o sangre en la orina.
  • Policitemia vera: dolores de cabeza, mareos, visión borrosa.
  • Mielofibrosis primaria: síntomas de anemia (cansancio, falta de aire), piel pálida, fiebre, picazón en la piel, sudores nocturnos, dolor de huesos, pérdida de peso.

Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra y no todas las personas tendrán todos.

Si presenta síntomas que le preocupan, consulte con su profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar las neoplasias mieloproliferativas (NMP), suelen realizarse los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico e historia clínica: El profesional de la salud revisa el cuerpo para ver señales generales de salud y verificar si el bazo o el hígado están agrandados. También pregunta sobre sus hábitos de salud y enfermedades pasadas.
  • Recuento sanguíneo completo (hemograma): Se extrae una muestra de sangre para contar los glóbulos rojos, las plaquetas y los distintos tipos de glóbulos blancos. También se mide la hemoglobina (la proteína que lleva oxígeno) en los glóbulos rojos.
  • Frotis de sangre periférica: Se examina una muestra de sangre al microscopio para buscar células blásticas (células inmaduras), contar glóbulos blancos y plaquetas, y ver si hay cambios en la forma de las células.
  • Aspiración y biopsia de médula ósea: Se extrae con una aguja un pequeño trozo de hueso y médula ósea de la cadera o del esternón (hueso del pecho). Un patólogo (médico especialista) analiza estas muestras al microscopio para buscar células anormales.
  • Pruebas de química de la sangre: Se analiza una muestra de sangre para medir niveles de ciertas sustancias que liberan los órganos y los tejidos del cuerpo. Niveles anormales pueden indicar enfermedad.
  • Análisis citogenético: Esta prueba de laboratorio cuenta y revisa los cromosomas (el material genético) en las células de la médula ósea o de la sangre para ver si hay cambios. Cambios en ciertos cromosomas pueden indicar cáncer.

Es importante hablar con su profesional de la salud sobre qué exámenes, pruebas y procedimientos son necesarios en su caso.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento para las neoplasias mieloproliferativas (NMP) son controlar los síntomas, bajar el riesgo de complicaciones como coágulos de sangre y mejorar la calidad de vida. El tratamiento específico dependerá del tipo de NMP y de los síntomas que usted tenga.

A continuación, los diferentes tipos de tratamiento y cómo ayudan:

Medicamentos

  • Tratamiento con medicamentos: Se pueden recetar medicamentos para controlar la producción de células sanguíneas y reducir los síntomas. Pueden ayudar a normalizar los niveles de células en la sangre y a disminuir el riesgo de coágulos.
  • Terapia dirigida: Este tratamiento se enfoca en partes específicas de las células para frenar su crecimiento anormal.
  • Inmunoterapia: Este enfoque usa el sistema inmunitario del cuerpo para reconocer y destruir células cancerosas.

Terapias

  • Flebotomía (sangría terapéutica): Procedimiento en el que se extrae sangre para quitar glóbulos rojos de más y así bajar el riesgo de complicaciones.
  • Aféresis de plaquetas: Procedimiento que separa y retira plaquetas de la sangre para manejar conteos altos de plaquetas.
  • Terapia con transfusiones: Se pueden dar transfusiones de sangre para mejorar la anemia u otros problemas de la sangre.

Procedimientos terapéuticos

  • Radioterapia: En algunos casos se usa para destruir células anormales en la médula ósea.
  • Quimioterapia a dosis altas con trasplante de células madre: Este procedimiento usa quimioterapia a dosis altas y luego un trasplante de células madre para reemplazar la médula ósea enferma por células madre sanas.

Cambios en el estilo de vida

  • Mantener un estilo de vida saludable, con ejercicio regular, dejar de fumar, alimentación equilibrada y manejo del estrés, puede ayudar a controlar los síntomas y mejorar su bienestar general.

Estudios clínicos

  • Los estudios clínicos investigan tratamientos nuevos que buscan mejorar las terapias actuales o explorar opciones nuevas para manejar las NMP. Consulte con su profesional de la salud sobre su situación específica para ver si un estudio clínico podría ser una opción para usted.

Recuerde: Las decisiones sobre el tratamiento deben tomarse junto con su profesional de la salud, quien puede darle recomendaciones personalizadas según su situación.

La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su caso. Pueden presentarse efectos secundarios. Hable con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.