Información sobre las leucemias
La leucemia es un tipo de cáncer que afecta la sangre o la médula ósea. Se caracteriza por un aumento anormal en la producción de células de la sangre, en especial de los glóbulos blancos.
A menudo se le llama cáncer de la sangre porque empieza en la médula ósea, donde se forman las células de la sangre. La palabra “leucemia” viene del griego y significa “sangre blanca”; esto señala su efecto sobre los glóbulos blancos. Esta afección también puede afectar los glóbulos rojos, lo que puede causar problemas para coagular la sangre y cansancio por anemia.
La leucemia se clasifica según el tipo de célula afectada y según si es aguda (crece rápido) o crónica (crece lento). Algunos ejemplos son: leucemia mielógena o granulocítica; leucemia linfática o linfocítica; y policitemia vera o eritremia.
Aunque puede presentarse a cualquier edad, es más común en adultos mayores de 55 años y también es el cáncer más frecuente en niños menores de 15 años.
La leucemia es un tipo de cáncer que afecta la médula ósea (el tejido dentro de los huesos que produce la sangre) y las células de la sangre. Hay diferentes tipos:
- Leucemia mieloide aguda (LMA): Es la leucemia aguda más común en adultos y la segunda más común en niños. Sucede cuando la médula ósea produce demasiadas células mieloides muy tempranas (inmaduras). Esto hace que se acumulen células muy inmaduras llamadas blastos en la médula ósea y en la sangre. Estas células desplazan a las células sanguíneas sanas. La LMA también se llama leucemia mielógena aguda, leucemia aguda no linfocítica (LANL) o leucemia mieloblástica aguda.
- Leucemia linfoblástica aguda (LLA): Es el cáncer infantil más frecuente, pero también puede presentarse en adultos. Hace que la médula ósea produzca demasiados glóbulos blancos llamados linfocitos. También se llama leucemia linfocítica aguda.
- Leucemia mieloide crónica (LMC): Comienza en la médula ósea y avanza más despacio que la LMA. Afecta sobre todo a adultos después de la mediana edad y rara vez ocurre en niños. Hace que la médula ósea produzca muchos granulocitos, que son un tipo de glóbulo blanco. Es un cáncer de crecimiento lento; los síntomas pueden tardar años en comenzar. La LMC también se llama leucemia granulocítica crónica.
- Leucemia linfocítica crónica (LLC): Afecta a los linfocitos B (células B), que ayudan al cuerpo a combatir infecciones. Hace que la médula ósea produzca demasiados linfocitos B. Es el tipo de leucemia más común en adultos y suele aparecer después de la mediana edad. Rara vez ocurre en niños.
Las causas exactas de la leucemia aún no se conocen. Sin embargo, los científicos creen que se debe a problemas en los genes (las instrucciones dentro de las células) que controlan la producción y el crecimiento de las células de la sangre.
Causas de las leucemias:
- Cambios genéticos: Las mutaciones (cambios) en ciertos genes pueden causar leucemia porque interfieren con cómo crecen y se desarrollan las células de la sangre. Estas mutaciones pueden ser hereditarias (se transmiten de los padres) o adquiridas (aparecen más adelante en la vida).
- Anomalías cromosómicas: Algunas leucemias están relacionadas con problemas específicos en los cromosomas (estructuras en las células que llevan los genes). Por ejemplo, se sabe que el cromosoma Filadelfia causa la leucemia mieloide crónica (LMC).
- Afecciones genéticas: Algunas condiciones hereditarias, como el síndrome de Down, el síndrome de Bloom y la anemia de Fanconi, aumentan el riesgo de leucemia.
Factores de riesgo no modificables de las leucemias:
- Edad: El riesgo de presentar leucemia aumenta con la edad. La leucemia linfoblástica aguda (LLA) es más común en niños y adolescentes, mientras que otros tipos de leucemia son más comunes en adultos después de la mediana edad.
- Antecedentes familiares: Aunque la mayoría de los casos de leucemia no son hereditarios, algunos rasgos o afecciones genéticas que se presentan en familias pueden aumentar un poco el riesgo. Sin embargo, la leucemia mieloide crónica (LMC) no está ligada a la herencia familiar.
Factores de riesgo modificables de las leucemias:
- Exposición a ciertos químicos: Algunos químicos, como el benceno y sus compuestos, se han relacionado con un mayor riesgo de leucemia. Es importante reducir la exposición a químicos potencialmente peligrosos.
- Exposición a la radiación: La exposición a dosis altas de radiación o a radiación ionizante puede aumentar el riesgo de leucemia. Es importante minimizar la exposición a la radiación cuando sea posible.
- Fumar: Fumar se ha asociado con un mayor riesgo de algunos tipos de leucemia. Dejar de fumar puede ayudar a reducir este riesgo.
Es importante saber que, aunque algunos factores de riesgo de la leucemia se pueden modificar o prevenir, otros no se pueden cambiar. Entender estos factores puede ayudarle a tomar decisiones informadas sobre su salud y a reducir su riesgo cuando sea posible.
Aunque la leucemia es una enfermedad de producción excesiva anormal de leucocitos (glóbulos blancos), afecta a todas las células de la sangre, incluidos los glóbulos rojos y las plaquetas.
La leucemia puede causar muchos síntomas, que varían según el tipo y la etapa. Síntomas comunes:
- Bazo, hígado o ganglios linfáticos hinchados
- Fiebre sin causa conocida
- Letargo (sentirse cansado y sin energía)
- Infecciones frecuentes
- Sangrado fácil o fuera de lo normal
- Sangrado excesivo por cortadas pequeñas
- Moretones fáciles
- Sangrado de las encías
- Sangrado menstrual abundante
- Sangrados de nariz frecuentes
- Petequias: puntos rojos planos en la piel causados por sangrado debajo de la piel
- Dolor en la columna o en los huesos largos
- Síntomas de anemia, como falta de aire, dolor de cabeza, irritabilidad, pérdida de apetito, entumecimiento y hormigueo en manos y pies, debilidad, cansancio extremo, palidez, mareos y sensación de desmayo
- Erupciones en la piel
- Abdomen hinchado
- Otros cánceres
En algunos casos, la leucemia puede confundirse con artritis cuando el dolor en las articulaciones es el primer síntoma. El dolor de huesos, el dolor en las articulaciones u otros problemas de huesos o articulaciones también pueden ser síntomas tempranos en niños con leucemia linfoblástica aguda (LLA).
Para diagnosticar la leucemia, los médicos realizan varios exámenes, pruebas y procedimientos. Incluyen lo siguiente:
- Historial médico: El profesional de la salud reúne información sobre sus síntomas, problemas de salud actuales y pasados, medicamentos, antecedentes médicos de su familia y posibles exposiciones a factores que aumentan el riesgo de leucemia.
- Examen físico: El médico busca señales de infección, hinchazón y moretones, que pueden indicar leucemia.
- Análisis de sangre: Son el método principal para diagnosticar la leucemia. Hay varios tipos, por ejemplo:
- Hemograma completo: mide la cantidad de glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas en la sangre.
- Recuento diferencial de glóbulos blancos: mide los diferentes tipos de glóbulos blancos presentes en la sangre.
- Frotis de sangre periférica: se extiende una gota de sangre sobre una lámina y se examina al microscopio para identificar cambios en las células que pueden indicar leucemia.
- Citometría de flujo: ayuda a determinar el tipo de leucemia. Expone las células de la sangre a anticuerpos (proteínas que se pegan a las células) que se adhieren de forma diferente si hay cáncer o no. También mide la cantidad de ADN (material genético) en las células, lo que puede indicar qué tan rápido podría crecer el cáncer.
Además de estas pruebas, los médicos pueden recomendar más exámenes y procedimientos para confirmar el diagnóstico o determinar el tipo específico de leucemia. Estos pueden incluir:
- Biopsia y aspiración de médula ósea: permite examinar una pequeña muestra de tejido de la médula ósea para identificar células leucémicas.
- Estudios de imágenes: se pueden hacer radiografías, tomografías computarizadas (TC), resonancias magnéticas (RM) o tomografías por emisión de positrones (PET) para buscar problemas o masas en el cuerpo que puedan ser señal de que la leucemia se ha extendido a otras partes, como los ganglios linfáticos, el cerebro, el hígado o los testículos.
- Punción lumbar (punción espinal): se toma una muestra de líquido cefalorraquídeo (LCR) de la columna. Se analiza el LCR para ver si ciertos tipos de leucemia se han extendido al cerebro o a la médula espinal.
Según los primeros resultados y sus características personales, se pueden realizar otras pruebas. Es importante darle seguimiento con su profesional de la salud si algún síntoma empeora o cambia después de su examen físico. Recuerde que estas pruebas y procedimientos los realizan profesionales de la salud como el personal de enfermería, asistentes médicos y técnicos de laboratorio antes de que su médico los revise.
Los objetivos generales del tratamiento de las leucemias son eliminar o controlar las células cancerosas, evitar que la enfermedad se propague y mejorar su calidad de vida.
Las opciones específicas varían según el tipo de leucemia y otros factores personales. En algunas leucemias, el tratamiento se da en fases, con ciclos de terapia dentro de cada fase.
A continuación, algunos tratamientos comunes que su equipo puede recomendar:
Tipos de medicamentos:
- Quimioterapia: usa medicamentos para matar células cancerosas o frenar su crecimiento. Puede tomarse por vía oral o aplicarse por inyección.
- Terapia dirigida: medicamentos que atacan de forma específica a las células cancerosas al interferir con su crecimiento o con sus señales.
- Inmunoterapia: usa el sistema inmunitario (las defensas del cuerpo) para reconocer y destruir células cancerosas.
- Tratamiento con anticuerpos: anticuerpos monoclonales que se unen a proteínas específicas en las células cancerosas y activan una respuesta del sistema inmunitario contra ellas.
Procedimientos terapéuticos:
- Radioterapia: radiación de alta energía para matar células cancerosas o frenar su crecimiento. Puede administrarse desde fuera del cuerpo o de forma interna con fuentes dirigidas de radiación.
- Trasplante de células madre: reemplaza la médula ósea (el tejido dentro de los huesos que produce la sangre) dañada con células madre sanas para volver a producir células sanguíneas normales.
- Cirugía: en situaciones específicas, se puede extirpar un bazo agrandado (esplenectomía) o tratar complicaciones relacionadas con la leucemia.
Cambios en el estilo de vida y la conducta:
- Mantener una alimentación saludable: una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas bajas en grasa apoya su salud durante el tratamiento.
- Hacer ejercicio con regularidad: la actividad física ayuda a mejorar la fuerza, la resistencia y su calidad de vida.
- Descanso y manejo del estrés: dormir lo suficiente y manejar el estrés ayuda al proceso de recuperación del cuerpo.
Cómo actúa cada tratamiento para lograr los objetivos:
- La quimioterapia mata o desacelera el crecimiento de las células cancerosas en todo el cuerpo.
- La terapia dirigida se enfoca en moléculas o vías específicas que intervienen en el crecimiento de las células cancerosas y reduce el daño a las células sanas.
- La inmunoterapia activa el sistema inmunitario para reconocer y atacar las células cancerosas.
- La radioterapia usa haces de radiación de alta energía para matar células cancerosas en un área específica.
- El trasplante de células madre reemplaza la médula ósea dañada con células madre sanas, lo que permite producir células sanguíneas normales.
Es importante saber que estas opciones son estrategias generales y pueden variar según su edad, su salud en general, el subtipo de leucemia y cómo responde al tratamiento. Su equipo de atención médica debe elaborar un plan personalizado con usted, según estos factores y sus objetivos de tratamiento.
El tipo de medicamento y la dosis dependen de muchos factores y pueden ser diferentes para cada persona. También pueden ocurrir efectos secundarios adicionales. Hable con su médico para recibir consejos personalizados y lea la información que viene con su medicamento.
La evolución natural de la leucemia puede variar según el tipo específico de leucemia. Sin embargo, hay patrones generales que se pueden observar.
En las leucemias agudas, la enfermedad suele avanzar rápido. Las células cancerosas se multiplican con rapidez y reemplazan a las células sanas de la sangre en la médula ósea (el tejido dentro de los huesos donde se forman las células de la sangre). Esto puede causar cansancio, infecciones frecuentes y moretones o sangrados fáciles.
Las leucemias crónicas, en cambio, suelen avanzar más lentamente con el tiempo. Las células cancerosas se acumulan en la médula ósea y, poco a poco, interfieren con la producción de células de la sangre normales.
La leucemia también puede causar varias complicaciones. Algunas complicaciones generales incluyen:
- Infecciones: La leucemia debilita el sistema inmunitario (las defensas del cuerpo), y la persona se vuelve más propensa a infecciones.
- Anemia: La leucemia puede bajar los glóbulos rojos (células que llevan oxígeno). Esto causa cansancio, debilidad y falta de aire.
- Sangrado y moretones: Al bajar las plaquetas (células que ayudan a coagular la sangre), aparecen moretones y sangrados con facilidad.
- Daño a órganos: En algunos casos, las células de la leucemia pueden entrar en órganos como el hígado, el bazo o los ganglios linfáticos. Esto puede causar aumento de tamaño o problemas para que funcionen bien.
- Afectación del sistema nervioso central (cerebro y médula espinal): En ciertos tipos de leucemia, las células pueden llegar al sistema nervioso central y causar síntomas del sistema nervioso.
Es importante saber que los planes de tratamiento se adaptan a cada persona según el tipo específico de leucemia y su salud general. Consulte siempre con un profesional de la salud para recibir orientación y consejos personalizados sobre las opciones de tratamiento para la leucemia.