Acerca de la leucemia mieloide aguda (LMA)
La leucemia mieloide aguda (LMA) es un tipo de cáncer que afecta la médula ósea y la sangre. Las causas de la LMA todavía no se conocen, pero los científicos creen que se debe a cambios anormales en genes (instrucciones dentro de las células) que controlan la producción y el crecimiento de las células de la sangre.
Factores de riesgo no modificables (cosas que una persona no puede cambiar o controlar):
- Edad: la LMA es más común en personas adultas, especialmente en mayores de 60 años.
- Trastornos genéticos: ciertas afecciones genéticas como el síndrome de Down y la anemia de Fanconi pueden aumentar el riesgo de presentar LMA.
- Ser hombre.
Factores de riesgo modificables (cosas que una persona puede cambiar o controlar):
- Fumar.
- Exposición a sustancias químicas.
- Exposición a radiación.
- Haber recibido quimioterapia en el pasado.
Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que usted tendrá LMA, y muchas personas con LMA no tienen factores de riesgo conocidos. Si le preocupa su riesgo de LMA, lo mejor es consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la leucemia mieloide aguda (LMA) pueden incluir:
- Cansancio
- Pérdida de peso sin causa aparente
- Fiebre
- Sudores nocturnos
- Falta de apetito
A medida que la LMA avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas. Estos incluyen:
- Infecciones frecuentes, como de las vías respiratorias, del aparato digestivo y de la piel
- Anemia grave (poca cantidad de glóbulos rojos)
- Dolores de cabeza
- Irritabilidad
- Entumecimiento y hormigueo en las manos y los pies
- Debilidad
- Palidez
- Mareo y sensación de desmayo
- Sangrado y moretones más intensos
- Manchas rojas planas en la piel (petequias)
- Erupciones en la piel
- Abdomen hinchado
- Dolor de huesos o articulaciones
- Ganglios linfáticos inflamados
Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Si tiene síntomas que le preocupan o preguntas, consulte a su profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la leucemia mieloide aguda (LMA), se suelen realizar estos exámenes y pruebas:
- Examen físico: El profesional de la salud buscará señales de un problema, como dolor, hinchazón o bultos (masas) en el cuerpo.
- Análisis de sangre: Se hace un hemograma completo para contar glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas y medir la hemoglobina en la sangre.
- Biopsia de médula ósea: Se toma una pequeña muestra de médula del hueso de la cadera o del hueso del pecho (esternón) para revisar si hay células anormales.
- Análisis citogenético: Esta prueba busca cambios en los cromosomas de las células de leucemia. Esto ayuda a conocer el subtipo y el pronóstico (lo que se puede esperar de la enfermedad) de la LMA.
Para determinar qué tan grave es la LMA, pueden hacerse pruebas adicionales:
- Punción lumbar: Consiste en extraer una pequeña cantidad de líquido que rodea el cerebro y la médula espinal (líquido cefalorraquídeo) de la parte baja de la espalda para ver si hay células de leucemia en el sistema nervioso central.
- Estudios de imagen: Se pueden hacer radiografías, resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) para buscar señales de leucemia en otras partes del cuerpo.
- Citometría de flujo: Esta prueba usa anticuerpos para identificar proteínas específicas en las células de leucemia. Ayuda a clasificar el subtipo y a decidir el tratamiento.
- Pruebas genéticas: Ciertos cambios o mutaciones genéticas pueden afectar el pronóstico y las decisiones de tratamiento. Estas pruebas ayudan a identificar esos cambios.
Recuerde hablar con su profesional de la salud sobre estas pruebas y procedimientos para recibir orientación y recomendaciones personalizadas.
Las metas del tratamiento para la leucemia mieloide aguda (LMA) son reducir los síntomas y ayudarle a vivir más tiempo. El tratamiento para la LMA incluye:
- Medicamentos:
- Quimioterapia: Es el tratamiento principal para la LMA. Busca matar las células cancerosas y evitar que crezcan.
- Terapias dirigidas: Estos medicamentos atacan partes o señales específicas que las células de la LMA usan para crecer. Esto hace que las células mueran.
- Terapia biológica o inmunoterapia: Usa sustancias que estimulan el sistema inmunitario (las defensas del cuerpo) para reconocer y destruir las células cancerosas.
- Corticosteroides: Estos medicamentos ayudan a bajar la inflamación y a calmar el sistema inmunitario.
- Trasplante de células madre: En este procedimiento, se trasplantan células madre sanas a su cuerpo para reemplazar la médula ósea dañada o destruida. La médula ósea es el tejido dentro de los huesos donde se forman las células de la sangre.
- Cambios en los hábitos de salud:
- Mantener un estilo de vida saludable: Comer una dieta equilibrada, hacer ejercicio con regularidad y descansar lo suficiente puede apoyar su salud durante el tratamiento.
- Seguir las indicaciones médicas: Es importante cumplir el plan de tratamiento, ir a las citas de control y comunicar cualquier inquietud al equipo de salud.
Estos tratamientos trabajan juntos para atacar las células cancerosas, frenar su crecimiento y mejorar las probabilidades de lograr la remisión (cuando no hay señales de cáncer o son muy pocas). Sin embargo, es esencial consultar con profesionales de la salud para recibir consejos personalizados, ya que las dosis de los medicamentos pueden variar según su situación. Además, cada opción de tratamiento puede tener efectos secundarios específicos que debe comentar con un profesional de la salud.
Las dosis de los medicamentos pueden verse afectadas por muchos factores. Consulte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.