Acerca de la leucemia linfocítica aguda (LLA)

Descripción general

La leucemia linfoblástica aguda (LLA) es un tipo de cáncer que afecta la médula ósea, la parte esponjosa dentro de los huesos donde se producen las células de la sangre. La LLA hace que crezcan células linfoides inmaduras (un tipo de glóbulos blancos). En la LLA, estas células inmaduras se acumulan en la médula ósea y reemplazan las células sanas de la sangre. La enfermedad puede originarse en células linfoides que dan lugar a células B, células T o ambas (tipos de glóbulos blancos).

Es más común en la niñez; representa aproximadamente el 25% de los cánceres infantiles y el 80% de todas las leucemias en niños. Sin embargo, también puede afectar a adultos, aunque es menos común. Los síntomas pueden incluir moretones o sangrado fácil, debilidad, fiebre y dolor.

El tratamiento suele incluir quimioterapia. Su objetivo es destruir las células de leucemia y lograr la remisión (cuando no se detecta la enfermedad). Un diagnóstico temprano es muy importante para tener mejores resultados del tratamiento, en especial en adultos, que pueden no responder tan bien al tratamiento como los niños.

Causas y factores de riesgo

La leucemia linfoblástica aguda (LLA) es un tipo de cáncer que afecta la médula ósea y la sangre. Las causas incluyen cambios en los cromosomas y en los genes que provocan la producción anormal de células linfoides (un tipo de glóbulo blanco) inmaduras. Las causas exactas de estos cambios genéticos aún se están estudiando.

Factores de riesgo no modificables (que usted no puede cambiar):

  • Edad: la LLA es más común en niñas y niños, con un pico entre los 2 y 5 años. Sin embargo, también puede presentarse en personas adultas.
  • Trastornos genéticos: algunas condiciones, como el síndrome de Down y el síndrome de Li-Fraumeni, pueden aumentar el riesgo de presentar LLA.
  • Antecedentes familiares: tener un familiar con leucemia puede aumentar el riesgo de LLA.

Factores de riesgo modificables (que usted podría cambiar):

  • Exposición a ciertos químicos: la exposición prolongada a sustancias como el benceno o los pesticidas puede aumentar el riesgo.
  • Exposición a radiación: niveles altos de radiación ionizante, por ejemplo, por tratamientos previos contra el cáncer o accidentes nucleares, pueden aumentar el riesgo.
  • Infecciones: algunos estudios sugieren que ciertas infecciones por virus podrían influir en el desarrollo de la LLA.

Es importante saber que estos factores de riesgo modificables aún se están estudiando y se necesita más investigación para confirmar un vínculo claro. Si le preocupa su riesgo de LLA, hable con su profesional de salud, quien puede darle consejos personalizados según su situación.

Síntomas

Síntomas comunes de la leucemia linfoblástica aguda (LLA):

  • Palidez
  • Cansancio
  • Falta de aire
  • Sangrado o moretones inusuales y frecuentes
  • Fiebre
  • Sudores nocturnos
  • Pérdida del apetito
  • Infecciones repetidas
  • Pérdida de peso sin causa aparente
  • Debilidad
  • Mareo
  • Sensación de desmayo
  • Sangrado de la nariz fuerte o frecuente
  • Sangrado de encías o sangrado menstrual abundante
  • Dolor de huesos o de articulaciones

A medida que la LLA avanza, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Inflamación del abdomen por acumulación de células cancerosas en el hígado y el bazo.
  • Ganglios linfáticos inflamados, que se sienten como bultos bajo la piel en las axilas, el cuello o la ingle.
  • Otros síntomas si la leucemia se extiende a otras áreas, como los pulmones o el cerebro.

Es importante saber que estos síntomas también pueden deberse a otras afecciones. Por eso, consulte a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso.

Diagnóstico

Para diagnosticar la leucemia linfoblástica aguda (LLA), comúnmente se realizan estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico e historia clínica: El profesional de la salud le hará un examen completo y le preguntará sobre su historia médica, incluyendo síntomas o señales de enfermedad.
  • Hemograma completo con diferencial: Se toma una muestra de sangre para contar los tipos y la cantidad de glóbulos blancos, glóbulos rojos, plaquetas y medir la hemoglobina dentro de los glóbulos rojos.
  • Inmunofenotipificación: Prueba de laboratorio que usa una muestra de sangre o de médula ósea para diferenciar los tipos de leucemia.
  • Prueba de reacción en cadena de la polimerasa (PCR): Es un análisis de sangre que busca marcadores genéticos específicos relacionados con la LLA para ver qué tan bien funciona el tratamiento. Por lo general, se repite cada 3 meses durante al menos 2 años.
  • Biopsia de ganglio linfático: Se extrae una muestra o todo un ganglio linfático agrandado para saber si la leucemia se ha extendido.

Para determinar la extensión o gravedad de la LLA, pueden indicarse además:

  • Punción lumbar: Si se sospecha que la leucemia se extendió al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal), se toma una pequeña muestra de líquido de la parte baja de la espalda con una aguja.
  • Tomografía computarizada (TC): Esta imagen ayuda a ver si el cáncer se ha extendido a órganos internos.
  • Radiografía de tórax: Puede mostrar señales de ganglios linfáticos inflamados en el pecho.

Pueden realizarse exámenes, pruebas o procedimientos adicionales según los primeros hallazgos y factores individuales. Es importante consultar con profesionales de la salud para acordar un plan de diagnóstico que se ajuste a su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento de la leucemia linfoblástica aguda (LLA) son:

  • Lograr la remisión (cuando la LLA no se detecta).
  • Prevenir la recaída (evitar que la LLA regrese).
  • Mejorar la supervivencia (vivir más tiempo).

A continuación, se describen los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr estos objetivos:

  • Quimioterapia: Es el tratamiento principal para la LLA. Usa medicamentos para matar las células de la leucemia en la sangre y en la médula ósea. Por lo general se da en dos fases: inducción (para lograr la remisión) y tratamiento después de la remisión (para evitar la recaída).
  • Radioterapia: Usa rayos de alta energía para atacar y destruir las células de la leucemia. A menudo se combina con quimioterapia, en especial cuando la LLA se ha extendido al sistema nervioso central (SNC).
  • Trasplante de células madre: También llamado trasplante de médula ósea. Reemplaza la médula ósea dañada o destruida con células madre sanas. Puede usarse en casos de alto riesgo o con recaída para mejorar los resultados del tratamiento.
  • Terapia dirigida: Son medicamentos que atacan partes específicas que ayudan a crecer a las células de la leucemia. Dañan menos a las células normales que la quimioterapia tradicional.
  • Prevención en el sistema nervioso central (SNC): Busca evitar que la leucemia se extienda al SNC. Incluye quimioterapia intratecal (se administra en el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal) y, a veces, radioterapia en la cabeza.

Las recomendaciones de tratamiento pueden variar según su edad, su salud general y las características genéticas. Hable siempre con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud cuál es la dosis adecuada para usted. Pueden presentarse efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los posibles efectos secundarios.