Diagnóstico del cáncer de la nasofaringe
El cáncer nasofaríngeo es una enfermedad en la que se forman células malignas (cancerosas) en los tejidos de la parte alta de la garganta, detrás de la nariz. Para diagnosticarlo, se hacen varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estas pruebas confirman si hay cáncer y dan información sobre su tipo, gravedad y etapa.
Los especialistas que participan en el diagnóstico pueden incluir a otorrinolaringólogos (médicos de oído, nariz y garganta), oncólogos, radiólogos y patólogos.
Exámenes, pruebas y procedimientos para diagnosticar el cáncer nasofaríngeo:
- Examen físico e historia clínica: Se revisa el cuerpo para ver señales generales de salud y encontrar anomalías. El médico puede examinar la nariz, la garganta y el cuello para buscar ganglios inflamados u otros signos inusuales.
- Examen neurológico: Evalúa el funcionamiento del cerebro, la coordinación, la forma de caminar, la fuerza de los músculos, los sentidos y los reflejos. Ayuda a saber si el cáncer afectó el cerebro o la médula espinal.
- Pruebas de imagen para ver la nasofaringe y zonas cercanas:
- TC (tomografía computarizada): Usa varias radiografías tomadas desde distintos ángulos para crear imágenes detalladas del cuerpo.
- RM (resonancia magnética): Usa imanes y ondas de radio para producir imágenes detalladas de los tejidos blandos.
- PET-TC (tomografía por emisión de positrones combinada con TC): Combina PET y TC para mostrar con más detalle áreas con mayor actividad metabólica.
- Biopsia: El diagnóstico definitivo se hace con una biopsia. Se toma una pequeña muestra de tejido de la nasofaringe y se examina al microscopio. La biopsia confirma si hay células cancerosas.
Para determinar el tipo, la gravedad o la etapa del cáncer nasofaríngeo, se pueden hacer más estudios:
- Estadificación: La “estadificación” es saber hasta dónde se ha extendido el cáncer. Esto guía las decisiones de tratamiento. Se reúne información de las pruebas anteriores para ver si el cáncer se ha extendido más allá de la nasofaringe.
- Evaluación de los ganglios linfáticos: Se revisan los ganglios del cuello con examen físico o con imágenes para saber si el cáncer llegó a esas zonas.
- Prueba del material genómico del virus de Epstein-Barr (VEB): En algunos casos con adenopatía cervical (ganglios del cuello inflamados) sin un tumor evidente, la prueba del VEB con reacción en cadena de la polimerasa (PCR) puede indicar que el tumor principal está en la nasofaringe.
Los especialistas trabajan en equipo para interpretar bien los resultados y dar un diagnóstico preciso. Incluyen a otorrinolaringólogos que hacen exámenes físicos y biopsias endoscópicas (con un tubo delgado con cámara), radiólogos que interpretan las imágenes, patólogos que analizan las biopsias, oncólogos que se especializan en tratar el cáncer y otros profesionales de la salud.
La detección temprana es clave para mejorar los resultados en el cáncer nasofaríngeo. Si tiene inquietudes o síntomas relacionados con este cáncer o con otra condición de salud, consulte a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y recomendaciones de tratamiento.