Acerca del cáncer de amígdalas
El cáncer de amígdala es un tipo de cáncer de la orofaringe (la parte media de la garganta, detrás de la boca) que empieza en las amígdalas, ubicadas en la parte de atrás de la garganta. Ocurre cuando se forman células cancerosas en las amígdalas. Puede afectar ambas amígdalas, pero por lo general afecta solo una.
El tipo más común es el carcinoma de células escamosas, un cáncer que empieza en la capa externa del tejido. En algunos casos, puede ser un linfoma (cáncer del sistema linfático).
Es importante saber que, aun si a una persona le quitaron las amígdalas, puede quedar algo de tejido donde se puede desarrollar cáncer.
El cáncer de amígdalas puede tener varias causas y factores de riesgo. Veamos por partes:
Causas del cáncer de amígdalas:
- Una de las causas principales es el virus del papiloma humano (VPH), un virus común asociado con el contacto sexual. El cáncer de amígdalas causado por el VPH es un carcinoma de células escamosas (un tipo de cáncer que empieza en la capa superficial).
- Otras causas pueden ser una combinación de factores genéticos, de comportamiento y del ambiente.
Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):
- La edad y el sexo antes se consideraban factores no modificables del cáncer de amígdalas. En el pasado, la mayoría de las personas con este cáncer eran hombres mayores de 50 años. Sin embargo, estudios recientes muestran que la relación con la edad puede variar según el VPH. Los cánceres positivos para VPH tienden a aparecer en personas más jóvenes que tienen la infección y no fuman.
Factores de riesgo modificables (se pueden cambiar o influir):
- Usar productos de tabaco y consumir mucho alcohol. Quienes fuman y además beben mucho alcohol tienen el doble de probabilidades de desarrollar cánceres en la garganta.
- Es importante notar que, en años recientes, más personas jóvenes que no fuman ni beben en exceso están desarrollando cáncer de amígdalas y otros cánceres de la garganta o de la cabeza y el cuello. Esta relación parece estar asociada al VPH.
- Dejar o evitar el tabaco ayuda a bajar el riesgo de cáncer de amígdalas.
- Limitar el consumo de alcohol también reduce el riesgo.
- Además, vacunarse contra el VPH puede proteger contra el cáncer de amígdalas.
Es importante recordar que, aunque algunos síntomas de las piedras en las amígdalas (cálculos amigdalinos) pueden parecerse a los del cáncer de amígdalas, las piedras en las amígdalas no son un factor de riesgo conocido para este cáncer.
En resumen, entender las causas y los factores de riesgo del cáncer de amígdalas puede ayudarle a tomar decisiones informadas sobre su estilo de vida y a adoptar medidas para reducir su riesgo.
El cáncer de amígdalas puede causar síntomas distintos según la etapa y la gravedad. Estos son los síntomas tempranos más comunes:
- Una amígdala más grande que la otra: Es la señal más frecuente. Esta diferencia se puede notar y puede preocupar.
- Dolor de garganta persistente: Si tiene un dolor que dura mucho tiempo, consulte a un especialista.
- Bulto en el cuello: A veces el primer signo es un bulto en un lado del cuello.
- Ronquera o cambio en la voz: Si nota cambios en su voz que no se quitan, vea a un especialista.
- Cansancio: Sentirse muy cansado sin una causa clara puede ser un síntoma.
- Pérdida de peso sin explicación: Si baja de peso sin intentarlo ni cambiar su alimentación o actividad, consulte.
- Dolor de oído: Sobre todo si es de un solo lado. Si el dolor no se quita, hágase revisar.
- Dificultad para tragar o para abrir bien la boca: Esto puede aparecer cuando el cáncer avanza.
- Sangrado por la boca: En etapas avanzadas puede haber sangrado. Si nota sangre que no es por una lesión, busque atención médica.
Tener uno o más de estos síntomas no significa que usted tenga cáncer de amígdalas. Varios problemas no cancerosos pueden causar síntomas parecidos. Sin embargo, si tiene una infección de amígdalas que no mejora con antibióticos o un dolor de oído sin explicación que persiste, consulte a un especialista para una evaluación y un diagnóstico adecuados.
Para diagnosticar el cáncer de amígdala, los médicos pueden hacer varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:
- Antecedentes médicos: El médico le preguntará sobre su historia clínica, los síntomas que tenga y los factores de riesgo conocidos para cáncer de amígdala.
- Exploración física: El médico examinará su boca y garganta y palpará para detectar bultos o algo fuera de lo normal.
- Remisión a un especialista: Si el médico sospecha cáncer de amígdala, puede remitirle a un especialista para una evaluación más completa.
- Pruebas de laboratorio: Se pueden hacer análisis de sangre y orina para buscar cambios que puedan indicar la presencia de cáncer.
- Laringoscopia: En este procedimiento, el médico pasa por la garganta un tubo delgado con luz y cámara para buscar cualquier anormalidad.
- Estudios de imagen: Pueden incluir tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM), tomografía por emisión de positrones (TEP) o radiografías. Estas pruebas ayudan a detectar cambios internos y a ver si el cáncer se ha extendido.
- Biopsia: Es la forma más precisa de diagnosticar el cáncer de amígdala. Durante una biopsia, el médico toma una pequeña muestra de tejido de la amígdala para examinarla al microscopio. Es la única manera de confirmar si hay células cancerosas.
Para determinar la etapa o qué tan avanzado está el cáncer de amígdala, se pueden hacer pruebas adicionales. Estas pueden incluir:
- TC con medio de contraste (un tinte especial): Ayuda a saber el tamaño del tumor y si se ha extendido al cuello.
- RM: Puede dar información más detallada sobre el tumor principal y revisar si hay extensión a los ganglios linfáticos.
- TEP: Puede ayudar a detectar si hay un tumor cuando el cáncer solo se encuentra en un ganglio linfático.
- Ecografía del cuello: Observa los vasos sanguíneos y los ganglios linfáticos del cuello y la glándula tiroides. Puede incluir tomar una pequeña muestra de tejido o del tumor (biopsia) con una aguja.
- Radiografía de tórax: Ayuda a saber si el cáncer se ha extendido a los pulmones.
- En algunos casos, se puede hacer cirugía con laringoscopia para obtener una muestra de biopsia.
Es importante saber que diagnosticar el cáncer de amígdala requiere combinar varios de estos exámenes, pruebas y procedimientos para evaluar con precisión la presencia y la etapa de la enfermedad.
Las metas del tratamiento del cáncer de amígdalas son quitar o destruir las células cancerosas, evitar que el cáncer se propague y conservar su capacidad de hablar, tragar y hacer su vida normal. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan a lograr estas metas:
- Cirugía: En una operación, el cirujano quita las células precancerosas o el tumor. También puede ser necesario quitar las amígdalas y tejido alrededor del tumor para reducir el riesgo de que quede tejido con cáncer. La meta de la cirugía es quitar por completo el cáncer y el tejido afectado.
- Radioterapia: Usa rayos de alta energía para encoger un tumor antes de la cirugía o para matar células cancerosas que queden después. La radioterapia puede frenar el crecimiento de un tumor o destruir las células cancerosas. A menudo se usa junto con otros tratamientos, como la quimioterapia.
- Quimioterapia: Usa medicamentos potentes para matar células cancerosas, retrasar su propagación o encoger un tumor para que sea más fácil de quitar. A veces se usa junto con radioterapia en cánceres de la boca y la garganta. Sin embargo, la quimioterapia también puede dañar células sanas y causar efectos secundarios graves.
- Inmunoterapia: Refuerza el sistema inmunitario (las defensas) para ayudarle a combatir las células cancerosas. Puede combinarse con cirugía, radioterapia o quimioterapia para mejorar su efecto.
Además de estos tratamientos, puede haber otros procedimientos y cambios de salud recomendados en el cáncer de amígdalas:
- Colocación de sonda de alimentación: Si el tamaño del tumor le impide comer suficiente por la boca, se puede colocar una sonda de alimentación durante la cirugía.
- Terapia del habla y deglución: Antes de la radioterapia, usted puede asistir a sesiones donde aprende ejercicios de fortalecimiento y estiramiento para ayudar a mantener su capacidad de tragar durante el tratamiento.
- Cuidado dental: Puede hacerse antes de la radioterapia si es necesario, porque durante la radioterapia es difícil que la boca sane después de un tratamiento dental.
- Medicinas de terapia dirigida: Se pueden usar inhibidores del receptor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR), un tipo de medicina dirigida, como parte del plan de tratamiento.
- Cirugía reconstructiva microquirúrgica: Cuando se han quitado tumores grandes o hueso, se puede hacer este tipo de cirugía para restaurar la apariencia y la función de la garganta.
Cada uno de estos tratamientos y procedimientos ayuda a lograr las metas del tratamiento del cáncer de amígdalas: eliminar células cancerosas, reducir el riesgo de que se propague, conservar funciones importantes como tragar y hablar, y mejorar los resultados generales. Estos tratamientos pueden tener riesgos y efectos secundarios. Es fundamental que usted hable con su profesional de la salud, quien considerará su caso y le dará recomendaciones personalizadas.
La dosis de un medicamento puede verse afectada por muchos factores. Pregunte a su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte a su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.
La evolución natural del cáncer de amígdalas puede variar según la etapa, el tipo y la extensión del cáncer. Sin tratamiento, el cáncer de amígdalas puede propagarse a tejidos y órganos cercanos.
Las complicaciones del cáncer de amígdalas pueden incluir:
- Propagación del cáncer: si no se trata, el cáncer de amígdalas puede extenderse a los ganglios linfáticos cercanos (pequeñas glándulas que ayudan a combatir infecciones) y a otras partes del cuerpo, como los pulmones, el hígado o los huesos.
- Problemas para tragar: el cáncer de amígdalas puede dificultar tragar. Esto puede causar pérdida de peso y desnutrición.
- Cambios en la voz: a medida que el tumor crece, puede afectar las cuerdas vocales y causar cambios en la calidad de la voz o ronquera.
- Dificultad para respirar: en etapas avanzadas, el tumor puede bloquear la vía por donde entra el aire a los pulmones y causar dificultad para respirar.
- Problemas dentales: según la extensión del tratamiento, la cirugía para quitar el tumor puede requerir retirar tejido alrededor, incluso dientes. Esto puede afectar su capacidad para masticar y hablar bien.
Recuerde que, aunque existen remedios caseros y medicamentos de venta libre para varios problemas de salud, lo mejor es consultar con un profesional de la salud antes de usarlos para el cáncer de amígdalas o sus complicaciones. Esa persona podrá darle indicaciones adecuadas según su situación.