Acerca del cáncer de la nasofaringe
El cáncer de nasofaringe es una enfermedad en la que células malignas (cancerosas) crecen en los tejidos de la nasofaringe. La nasofaringe es la parte alta de la garganta, detrás de la nariz. Es un tubo hueco de unos 12.7 cm de largo. Empieza detrás de la nariz y termina en la parte superior de la tráquea y el esófago. Los orificios de la nariz llevan a la nasofaringe, y hay aberturas a cada lado que comunican con los oídos.
El cáncer de nasofaringe suele comenzar en las células escamosas (células planas) que recubren la nasofaringe. El origen étnico y la exposición al virus de Epstein-Barr pueden afectar el riesgo de tener este cáncer. Los signos pueden incluir dificultad para respirar, hablar u oír.
Se usan pruebas que examinan la nariz, la garganta y los órganos cercanos para diagnosticar el cáncer de nasofaringe y saber qué tan avanzado está. El pronóstico (lo que se puede esperar) y las opciones de tratamiento pueden verse afectados por ciertos factores.
El cáncer nasofaríngeo está influido por factores de riesgo no modificables y modificables.
Factores no modificables (factores que una persona no puede cambiar ni controlar):
- Edad: puede ocurrir a cualquier edad; sin embargo, se diagnostica con más frecuencia entre los 30 y 50 años.
- Sexo: es más común en hombres que en mujeres.
- Antecedentes familiares: tener familiares con cáncer nasofaríngeo u otros cánceres relacionados puede aumentar el riesgo.
- Origen geográfico: las personas que viven en el Sudeste Asiático, el sur de China y el norte de África tienen un riesgo más alto.
Factores modificables (factores que una persona podría cambiar o controlar):
- Fumar cigarrillos, puros o pipa.
- Consumo excesivo de alcohol.
- Tener infección por el virus de Epstein-Barr (VEB): el VEB es un virus muy contagioso que se transmite por la saliva u otros líquidos corporales.
- Hábitos alimentarios: comer con frecuencia carnes y pescados curados con sal.
- Exposición a polvo y humo: la exposición a riesgos laborales o a contaminantes también puede influir.
Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos y recomendaciones personalizadas sobre su situación.
Los síntomas del cáncer de la nasofaringe (parte alta de la garganta, detrás de la nariz) incluyen:
- Dificultad para hablar
- Sangrados de nariz frecuentes
- Dolores de cabeza
- Un bulto en la nariz o en el cuello
- Problemas para respirar
- Escuchar zumbidos en los oídos (tinnitus)
- Dolor de garganta que no se quita
A medida que el cáncer de la nasofaringe avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:
- Dificultad para tragar
- Cambios en la voz o ronquera
- Entumecimiento o dolor en la cara
- Visión doble
- Pérdida de peso
- Ganglios linfáticos del cuello hinchados
Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Si presenta alguno de estos síntomas o le preocupa el cáncer de la nasofaringe, consulte con su médico para obtener un diagnóstico preciso y opciones de tratamiento adecuadas.
Para diagnosticar el cáncer nasofaríngeo, a menudo se realizan los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico e historial médico: incluye revisar si hay señales de enfermedad, como ganglios linfáticos del cuello hinchados, y preguntar sobre sus hábitos de salud y enfermedades pasadas.
- Examen neurológico: una serie de preguntas y pruebas para revisar cómo funcionan el cerebro, la médula espinal y los nervios. Revisa el estado mental, la coordinación, la forma de caminar y la función de los músculos.
- Estudios por imágenes: pueden incluir radiografía de tórax; tomografía por emisión de positrones (PET) y tomografía computarizada (TC) juntas (PET‑TC, combinación de PET y TC); y tomografía computarizada (TC, también llamada TAC). Estas pruebas obtienen imágenes detalladas del cuerpo para buscar tumores o características anormales.
- Muestras de sangre: se puede pedir un hemograma completo o una prueba de química sanguínea para evaluar su salud general y buscar señales de afecciones que puedan estar causando sus síntomas.
Es importante hablar con su médico sobre estos exámenes, pruebas y procedimientos, ya que puede darle orientación personalizada según su situación.
El objetivo principal del tratamiento del cáncer de la nasofaringe (parte alta de la garganta, detrás de la nariz) es eliminar el cáncer o controlarlo lo más posible.
Opciones de tratamiento:
- Cirugía: En algunos casos, se recomienda cirugía para quitar el tumor o los ganglios linfáticos afectados. Esto es más común en cáncer en etapa inicial.
- Radioterapia: Usa rayos de alta energía para matar células cancerosas y encoger tumores. La radioterapia con haz externo, que viene de una máquina fuera del cuerpo, se usa con frecuencia para el cáncer de nasofaringe.
- Quimioterapia: Usa medicamentos para matar células cancerosas o detener su crecimiento. A menudo se usa junto con la radioterapia para aumentar la eficacia.
- Terapia dirigida: Este tipo de medicamento apunta a partes específicas de las células del cáncer que ayudan a su crecimiento. Puede ayudar a detener o frenar el crecimiento de las células cancerosas.
- Estudios clínicos: Participar en estudios clínicos puede ser una opción para probar tratamientos nuevos y contribuir a la investigación médica.
Cambios en sus hábitos de salud que pueden recomendarse:
- Dejar de fumar: Dejar el cigarrillo puede mejorar los resultados del tratamiento y reducir el riesgo de complicaciones.
- Limitar el consumo de alcohol.
Otros tratamientos que pueden recomendarse:
- Ejercicios de rehabilitación: Estos ejercicios pueden ayudar a mejorar su función física y su calidad de vida durante y después del tratamiento.
Cada tratamiento busca eliminar o controlar el cáncer al apuntar a las células cancerosas para matarlas, encoger los tumores o evitar que crezcan. Sin embargo, es importante que usted consulte con un profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados sobre los tratamientos específicos y sus posibles beneficios.