Acerca del cáncer de esófago

Descripción general

El cáncer de esófago es un cáncer que se desarrolla en el esófago, el tubo que conecta la garganta con el estómago. Ocurre cuando las células del revestimiento del esófago empiezan a crecer de forma anormal y sin control. Hay dos tipos principales:

  • Adenocarcinoma: comienza en células glandulares (células de glándulas). Suele aparecer en la parte baja del esófago. Es más frecuente en personas blancas y puede estar asociado con el esófago de Barrett (un cambio en el revestimiento del esófago por reflujo ácido a largo plazo).
  • Carcinoma de células escamosas: comienza en células escamosas (células planas del revestimiento). Puede presentarse en cualquier parte del esófago, pero se ve con más frecuencia en la zona del cuello y en los dos tercios superiores del esófago. Es más común en personas negras.

El cáncer de esófago también puede presentarse en formas poco frecuentes, como melanoma, linfoma y sarcoma. Detectar y tratar el cáncer temprano es muy importante para tener mejores resultados. Si tiene inquietudes sobre el cáncer de esófago, consulte con un profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.

Causas y factores de riesgo

El cáncer de esófago es una enfermedad compleja con varias causas y factores de riesgo. Ocurre cuando el ADN (material genético) en las células del esófago sufre cambios en los genes (mutaciones). Esto hace que las células crezcan sin control y formen tumores (masas de células). La causa exacta de estos cambios no se conoce, pero varios factores pueden influir.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Edad: El riesgo aumenta con la edad. La mayoría de los casos ocurren en personas mayores de 55 años.
  • Sexo: Los hombres tienen más probabilidad de presentar cáncer de esófago que las mujeres.
  • Etnicidad: Las personas negras y asiáticas tienen mayor riesgo de ciertos tipos de cáncer de esófago.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:

  • Consumo de tabaco: Usar productos de tabaco, como fumar, aumenta mucho el riesgo de cáncer de esófago.
  • Consumo de alcohol: El consumo excesivo de alcohol es otra causa importante de aumento del riesgo.
  • Obesidad: Tener sobrepeso u obesidad se asocia con más riesgo de cáncer de esófago.
  • Enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE): El reflujo ácido crónico puede dañar el revestimiento del esófago y aumentar el riesgo de cáncer.
  • Esófago de Barrett: Es una afección en la que cambian las células que recubren la parte inferior del esófago. Esto aumenta el riesgo de cáncer de esófago.

Es importante saber que, aunque estos factores aumentan el riesgo, no significan que usted tendrá cáncer de esófago. Cambios en el estilo de vida y controles médicos regulares pueden ayudar a reducir el riesgo. Recuerde consultar a su profesional de la salud para recibir consejos y orientación personalizados.

Síntomas

Los síntomas tempranos del cáncer de esófago pueden no ser claros. Cuando aparecen, el más común es la dificultad para tragar (disfagia). Esto puede hacerle sentir que se ahoga o que algo está atascado en la garganta. Otros síntomas tempranos pueden incluir dolor o presión en el pecho, y más acidez o indigestión.

A medida que el cáncer de esófago avanza, pueden aparecer más síntomas. Estos pueden incluir:

  • Cada vez más dificultad para tragar alimentos sólidos y líquidos.
  • Dolor al tragar, sobre todo cuando la comida pasa por el tumor.
  • Pérdida de peso sin querer, por tener menos apetito o porque el cuerpo gasta más energía.
  • Ronquera.
  • Tos crónica o neumonías que se repiten.
  • Sangrado en el esófago que puede causar anemia (nivel bajo de glóbulos rojos).
  • Vómitos.
  • Molestia o dolor en la parte alta del abdomen, el pecho o la espalda.

Recuerde: estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Algunas personas no tienen síntomas hasta que el cáncer está en una etapa avanzada. Si le preocupa el cáncer de esófago o sus síntomas, consulte con su profesional de la salud para un diagnóstico preciso y la atención adecuada.

Diagnóstico

Para diagnosticar el cáncer de esófago, los médicos suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Examen físico: el médico lo revisa a fondo para evaluar sus síntomas y factores de riesgo relacionados con el cáncer de esófago.
  • Endoscopia alta (endoscopia del tubo digestivo superior): este procedimiento permite mirar por dentro el esófago y el estómago con una cámara delgada y flexible.
  • Biopsia: durante una esofagoscopia o una endoscopia alta, el médico puede tomar una muestra de tejido para analizarla en el laboratorio.

Para determinar el estadio o la gravedad del cáncer de esófago, se realizan pruebas adicionales:

  • Tomografía computarizada (TC): esta imagen muestra cortes detallados del cuerpo para ver si el cáncer se ha extendido fuera del esófago.
  • Ultrasonido endoscópico (USE): usa una sonda de ultrasonido unida al endoscopio para ver las capas de la pared del esófago y los ganglios linfáticos cercanos.
  • Tomografía por emisión de positrones (TEP): combinada con una TC, esta prueba consiste en inyectar material radiactivo para ayudar a detectar si el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo.
  • Resonancia magnética (RM): esta imagen es útil para ver tejidos blandos y puede ayudar a saber si el cáncer ha llegado a la médula espinal o al cerebro.

Es importante saber que estos estudios los realizan los médicos para diagnosticar y determinar con precisión el estadio (qué tan avanzado está) del cáncer de esófago.

Opciones de tratamiento

Los objetivos del tratamiento del cáncer de esófago son quitar el tumor y las células cancerosas, evitar que el cáncer se propague y mejorar la calidad de vida de la persona. Estas son las opciones de tratamiento y cómo funcionan:

  • Cirugía: El objetivo principal es quitar el tumor por completo. Puede ser necesario quitar una parte o todo el esófago, y también ganglios linfáticos u otras estructuras cercanas. La cirugía puede curar el cáncer de esófago si se hace en etapas tempranas.
  • Quimioterapia: La quimioterapia usa medicamentos para destruir las células cancerosas. Se puede usar antes o después de la cirugía, o junto con la radioterapia. Detiene el crecimiento y la propagación de las células cancerosas.
  • Radioterapia: La radioterapia usa rayos de alta energía para matar células cancerosas. Puede aplicarse desde fuera del cuerpo (radiación externa) o dentro del cuerpo. La radiación interna puede usar un líquido o un implante. Se puede usar antes o después de la cirugía, y también puede combinarse con quimioterapia.
  • Terapia dirigida: La terapia dirigida usa medicamentos que actúan específicamente sobre las células cancerosas. Interfiere con moléculas específicas que ayudan a las células cancerosas a crecer y sobrevivir.
  • Inmunoterapia: La inmunoterapia ayuda al sistema inmunitario (las defensas del cuerpo) a atacar las células cancerosas. Usa medicamentos que estimulan al sistema inmunitario para reconocer y destruir esas células.
  • Otros tratamientos: Otros tratamientos para el cáncer de esófago incluyen terapia con láser, electrocoagulación y terapia fotodinámica. Estos tratamientos usan distintos métodos para matar células cancerosas.

Es importante saber que las opciones de tratamiento pueden variar según el tipo y la etapa del cáncer de esófago, y según la salud general y los antecedentes médicos de cada persona. Consulte con un profesional de la salud para determinar el plan de tratamiento más adecuado para su situación.