Acerca del cáncer de recto

Descripción general

El cáncer de recto es un tipo de cáncer que empieza en el recto, la parte final del intestino grueso. Es un cáncer colorrectal (del colon y del recto).

Puede causar varios síntomas, como heces con sangre, dolor en el vientre y estreñimiento. Es más común en personas mayores y en quienes tienen antecedentes familiares de cáncer de recto. Otros factores de riesgo incluyen fumar tabaco, beber alcohol y tener obesidad.

Las pruebas de detección periódicas pueden ayudar a encontrar el cáncer de recto en etapas tempranas, cuando el tratamiento funciona mejor. El pronóstico para el cáncer de recto localizado (cuando no se ha extendido a otras partes del cuerpo) suele ser bueno.

Las opciones de tratamiento pueden incluir cirugía, radioterapia (tratamiento con radiación) y quimioterapia (medicinas contra el cáncer). Es importante que usted consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento personalizado.

Causas y factores de riesgo

El cáncer de recto se desarrolla por una combinación de factores biológicos y factores de riesgo. Por lo general, empieza en crecimientos anormales llamados pólipos en el recto. Con el tiempo, estos pólipos pueden volverse cancerosos y crecer hacia los tejidos cercanos.

Los cambios en los genes (mutaciones) influyen en el desarrollo del cáncer de recto, en especial cambios en genes que ayudan a reparar el ADN (material genético) y a frenar el crecimiento de tumores.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):

  • La edad: el riesgo aumenta después de los 40 años y sube mucho después de los 50 años.
  • El sexo: los hombres tienen más probabilidad que las mujeres de presentar cáncer de recto.
  • La predisposición genética: tener familiares con cáncer colorrectal u otros cánceres relacionados aumenta el riesgo.
  • La inflamación crónica del recto (como en la enfermedad intestinal inflamatoria) también puede contribuir.

Factores de riesgo modificables (sí se pueden cambiar):

  • Fumar aumenta el riesgo. Se calcula que causa el 8,4% de los diagnósticos y muertes por cáncer colorrectal en hombres.
  • Dietas con poca fruta y verdura y con mucha carne procesada y carne roja se han asociado con un mayor riesgo.
  • Poca actividad física y enfermedades crónicas, como la diabetes, la presión arterial alta y la enfermedad de las arterias del corazón, también pueden contribuir.

Tenga en cuenta que estas son descripciones generales y cada persona es diferente. Siempre es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Síntomas

Los síntomas comunes del cáncer de recto incluyen:

  • Sangrado por el recto
  • Cambios en la forma de evacuar
  • Sentir que el intestino no se vacía por completo

A medida que el cáncer de recto avanza, pueden aparecer otros síntomas comunes, como:

  • Debilidad y cansancio sin causa aparente
  • Dolor al evacuar
  • Diarrea o estreñimiento
  • Sangre o moco en las heces
  • Pérdida de peso sin intentarlo y cambios en el apetito
  • Molestias frecuentes en el abdomen, gases, cólicos o dolor

Es importante saber que estos síntomas también pueden deberse a otros problemas. Por eso, es esencial consultar a un médico para un diagnóstico correcto. Si presenta síntomas que le preocupan o tiene dudas, lo mejor es buscar orientación médica.

Diagnóstico

Para diagnosticar el cáncer de recto, los médicos suelen hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:

  • Antecedentes médicos personales y familiares: El médico le preguntará sobre su salud y la de su familia para conocer posibles factores de riesgo.
  • Examen físico: Ayuda al médico a detectar cambios o bultos en el área del recto.
  • Examen rectal con el dedo (tacto rectal): El médico introduce un dedo con guante en el recto para palpar si hay bultos.
  • Colonoscopia: Permite al médico ver por dentro el recto y el colon para buscar pólipos u otros crecimientos anormales.
  • Biopsia: Durante la colonoscopia, el médico puede tomar una muestra de tejido (biopsia) para analizar si hay cáncer.

Para determinar la etapa (estadio) o la gravedad del cáncer de recto, se pueden hacer más pruebas:

  • Pruebas de imagen: Pueden incluir tomografía computarizada (TC), resonancia magnética (RM), tomografía por emisión de positrones (TEP) o ecografía endorrectal. Estas pruebas ayudan a saber si el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo.
  • Pruebas de marcadores tumorales: Se pueden medir en la sangre ciertas sustancias que el cuerpo produce por el cáncer, como el antígeno carcinoembrionario (ACE).

Recuerde: estos son procedimientos generales, y el enfoque diagnóstico puede variar según su situación. Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento del cáncer de recto son mejorar la supervivencia, evitar que el cáncer reaparezca en la misma zona y preservar la función intestinal, la función sexual y la función urinaria. Para lograrlo, se usan varias opciones de tratamiento. A continuación se explican los tipos de tratamiento y cómo funcionan:

Medicamentos:

  • Quimioterapia: medicamentos que matan las células cancerosas o frenan su crecimiento.
  • Terapia dirigida: medicamentos que atacan moléculas específicas en las células cancerosas para frenar su crecimiento.

Terapias:

  • Radioterapia: se usa radiación de alta energía para matar células cancerosas o encoger tumores.
  • Terapia neoadyuvante: quimioterapia o radioterapia antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor y aumentar las posibilidades de una cirugía exitosa.
  • Terapia adyuvante: quimioterapia o radioterapia después de la cirugía para eliminar cualquier célula cancerosa que quede.

Procedimientos terapéuticos:

  • Cirugía: el tratamiento principal del cáncer de recto consiste en extraer el tumor y los ganglios linfáticos cercanos. Se pueden usar diferentes técnicas, como la escisión total del mesorrecto (ETM).
  • Extracción endoscópica: los tumores en etapa inicial pueden retirarse con procedimientos endoscópicos mínimamente invasivos.

Cambios en los hábitos de salud:

  • Cambios en la alimentación: una dieta saludable rica en frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras puede apoyar su salud general durante el tratamiento.
  • Actividad física: hacer ejercicio con regularidad puede ayudar a mejorar su fuerza física y su bienestar general.

Es importante saber que los planes de tratamiento varían según la etapa y las características del cáncer. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis en su situación. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para más detalles sobre efectos secundarios.