Acerca del cáncer de colon y recto en niños
El cáncer colorrectal es una enfermedad en la que células malignas (cancerosas) se forman en los tejidos del colon o del recto. El colon es parte del sistema digestivo, que extrae y procesa los nutrientes de los alimentos y ayuda a sacar los desechos del cuerpo.
En la niñez, el cáncer colorrectal es poco común en comparación con los adultos. Puede aparecer en distintas partes del colon o del recto y causar varios signos y síntomas, como dolor abdominal, estreñimiento y diarrea. Algunos síndromes hereditarios (problemas genéticos que se transmiten en la familia) pueden aumentar el riesgo de cáncer colorrectal en la niñez.
Para el diagnóstico, por lo general se hacen pruebas que examinan el colon y el recto. El pronóstico (posibilidades de recuperación) puede verse afectado por varios factores. Detectarlo y tratarlo a tiempo es importante para lograr mejores resultados.
Si a usted le preocupa el cáncer colorrectal en la niñez, consulte a un profesional de la salud para una evaluación y orientación adecuadas.
El cáncer colorrectal es común en personas adultas mayores, pero es raro en la niñez. Por lo general, empieza por pólipos (crecimientos de tejido) en el colon que, con el tiempo, se vuelven cancerosos. No todos los pólipos del colon se vuelven cancerosos. Los factores de riesgo en niños incluyen:
Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):
- Factores genéticos: Mutaciones heredadas en genes como MLH1 y MSH2 pueden aumentar el riesgo de cáncer colorrectal en niños.
- Enfermedades hereditarias: Algunas, como la poliposis adenomatosa familiar (FAP) y el cáncer colorrectal hereditario no polipósico (HNPCC), pueden predisponer a los niños al cáncer colorrectal.
Factores de riesgo modificables (se pueden cambiar):
- Alimentación: Seguir una dieta con muchos alimentos procesados y carnes rojas, y con pocas frutas y verduras, puede aumentar el riesgo de cáncer colorrectal.
- Estilo de vida sedentario: La falta de actividad física y pasar mucho tiempo sentado se asocian con un mayor riesgo de cáncer colorrectal.
- Obesidad: Tener sobrepeso u obesidad en la niñez puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal más adelante en la vida.
Es importante saber que estos factores de riesgo se basan en estudios en personas adultas, porque el cáncer colorrectal es extremadamente raro en la niñez. Si le preocupa la salud de su hijo o su hija, lo mejor es consultar con un pediatra o con un especialista para recibir orientación personalizada.
Los síntomas del cáncer colorrectal (del colon y del recto) en niñas y niños incluyen:
- Dolor o cólicos en el abdomen (barriga)
- Cambios en cómo va al baño que duran más de unos días (como diarrea o estreñimiento)
- Náuseas y vómitos
- Pérdida de apetito
- Cansancio o debilidad
- Sangre en las heces
- Anemia (cansancio, mareo, latidos del corazón rápidos o irregulares, falta de aire, piel pálida)
- Heces delgadas, como cintas
- Pérdida de peso sin intentarlo o fuera de lo común
Es importante saber que estos síntomas también pueden deberse a otros problemas. Si su hijo o su hija presenta alguno de estos síntomas, lo mejor es consultar con su médico para una evaluación y diagnóstico adecuados.
Para diagnosticar el cáncer colorrectal en niños, se suelen realizar los siguientes exámenes y pruebas:
- Examen físico y antecedentes de salud: El médico revisa el cuerpo en busca de señales de enfermedad y pregunta sobre los hábitos de salud del niño y sus enfermedades pasadas.
- Análisis de una muestra de heces (popó): Se hacen pruebas para buscar sangre en las heces.
- Análisis de sangre: Se analiza una muestra de sangre para buscar señales de cáncer u otros problemas que podrían causar los síntomas.
- Colonoscopia: Este procedimiento consiste en introducir por el recto y el colon un instrumento delgado en forma de tubo con una cámara, llamado colonoscopio, para buscar pólipos, áreas anormales o cáncer. También se puede usar para sacar muestras de tejido (biopsias) para estudiarlas.
- Enema de bario: Se toman varias radiografías del intestino grueso después de poner en el recto un líquido que contiene bario. Esto ayuda a ver posibles problemas en el colon y el recto.
Se pueden hacer exámenes y pruebas adicionales para saber si otra afección causa los síntomas o para determinar qué tan avanzado está el cáncer colorrectal. Estos pueden incluir:
- Radiografía de tórax: Esta imagen muestra los órganos y huesos dentro del pecho para ver si hay señales de que el cáncer se ha extendido.
- Tomografía por emisión de positrones (PET): Se inyecta una pequeña cantidad de glucosa radiactiva en una vena y un escáner produce imágenes que muestran áreas con mayor consumo de glucosa. Esto ayuda a identificar células cancerosas en el cuerpo.
- Resonancia magnética (RM): Este estudio usa un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas del pecho, el abdomen y la pelvis. Ayuda a evaluar qué tanto se ha extendido el cáncer.
Es importante que estos estudios se realicen bajo supervisión médica, ya que la interpretación puede variar según cada caso.
Las metas del tratamiento del cáncer colorrectal en niños dependen de la etapa del cáncer.
En el cáncer colorrectal de etapa temprana, la meta es curar el cáncer al quitar el tumor del colon o del recto y destruir los tumores en otras partes del cuerpo. Los tipos de tratamiento recomendados incluyen:
- Cirugía: La meta principal es quitar el tumor si no se ha extendido. Quitar por completo el tumor con cirugía es importante para el pronóstico (las posibilidades de curarse), pero no siempre es posible.
- Radioterapia: Puede usarse para tumores en el recto o en la parte baja del colon, a menudo junto con quimioterapia. La radioterapia usa rayos de alta energía para matar células cancerosas.
- Quimioterapia: Usa medicinas para matar células cancerosas en todo el cuerpo. La combinación de varios medicamentos ha ayudado a que más niños vivan por más tiempo.
- Inmunoterapia: Los inhibidores de puntos de control inmunitario (medicinas que ayudan al sistema de defensa del cuerpo a atacar el cáncer), como ipilimumab y nivolumab, pueden estimular el sistema inmunitario para luchar contra las células cancerosas.
- Terapia dirigida: En algunos casos, un ensayo clínico (estudio de investigación) puede buscar cambios específicos en los genes del tumor y usar terapias dirigidas según esos cambios.
Las recomendaciones de tratamiento pueden variar según la etapa del cáncer colorrectal. Por eso, es muy importante consultar con un profesional de la salud que se especialice en el tratamiento del cáncer colorrectal en niños para determinar el plan de tratamiento personalizado más adecuado.