Acerca del cáncer de colon y recto
El cáncer colorrectal es un tipo de cáncer que aparece en el colon o el recto (o en ambos).
Se caracteriza por el crecimiento descontrolado de células anormales en estas zonas.
El colon y el recto forman el intestino grueso. Su función es llevar los desechos desde el intestino delgado y eliminarlos por el ano.
Los tumores colorrectales a menudo comienzan como pequeños crecimientos llamados pólipos en la parte interna del intestino grueso.
Aunque la mayoría de los pólipos no se vuelven cancerosos, ciertos pólipos, llamados adenomas, tienen más probabilidad de convertirse en cáncer.
El cáncer colorrectal es el tercer tipo de cáncer más común (que no es de la piel) tanto en hombres como en mujeres, y es la segunda causa de muerte por cáncer en Estados Unidos.
La detección temprana por medio de exámenes de detección puede mejorar las probabilidades de sobrevivir a este cáncer.
Aún no se entienden por completo las causas del cáncer colorrectal. Sin embargo, se han investigado varias hipótesis. Entre ellas están los cambios genéticos y epigenéticos (cambios que afectan cómo se encienden o apagan los genes), que pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal.
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar ni controlar. Entre ellos están:
- Edad: la probabilidad de diagnóstico de cáncer colorrectal aumenta después de los 40 años y sube mucho más después de los 50.
- Factores hereditarios: alrededor del 5 a 10% de los cánceres colorrectales se deben a factores genéticos. Mutaciones en genes que participan en los procesos de reparación del ADN (material genético), como los genes MLH1 y MSH2, pueden ser responsables del cáncer colorrectal hereditario no polipósico (HNPCC).
- Antecedentes familiares: tener un familiar cercano con cáncer colorrectal aumenta el riesgo.
Los factores de riesgo modificables son los que sí se pueden influir o cambiar. Entre ellos están:
- Alimentación y estilo de vida: malos hábitos de alimentación, como una dieta tipo occidental con mucha carne procesada y poca fruta y verdura, pueden contribuir al desarrollo del cáncer colorrectal.
- Inactividad física: la falta de ejercicio regular se asocia con un mayor riesgo.
- Obesidad: tener sobrepeso u obesidad aumenta el riesgo.
- Tabaquismo: fumar cigarrillos es un factor de riesgo modificable para el cáncer colorrectal.
- Consumo de alcohol: el consumo elevado de alcohol se asocia con un mayor riesgo.
Es importante saber que estos factores de riesgo pueden interactuar entre sí y con factores genéticos para influir en el desarrollo del cáncer colorrectal. Siempre se recomienda consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre cómo reducir su riesgo.
Los síntomas iniciales más comunes del cáncer colorrectal incluyen:
- Sangrado por el recto
- Cambios en la forma de evacuar que duran más de unos días, como diarrea o estreñimiento
- Heces delgadas, en forma de cinta
- Sangre en las heces, ya sea visible o que causa un cambio de color a negro o marrón oscuro
A medida que el cáncer colorrectal avanza o llega a etapas más tardías, pueden aparecer los siguientes síntomas:
- Calambres, dolor o molestias persistentes en el abdomen y la pelvis
- Náuseas y vómitos
- Sensación de no vaciar el intestino aun después de evacuar
- Cansancio y debilidad
- Pérdida de peso sin intentarlo o fuera de lo común
Es importante saber que algunas personas no tienen síntomas en las etapas iniciales del cáncer colorrectal. Si nota alguno de estos síntomas o le preocupan cambios en su cuerpo, lo mejor es hablar con un médico. El médico puede hacer pruebas para saber la causa y, si hace falta, derivarle a un oncólogo (especialista en cáncer) para una evaluación más detallada.
Para diagnosticar el cáncer colorrectal, se suelen hacer los siguientes exámenes y pruebas:
- Colonoscopia: Se introduce un tubo delgado y flexible con una cámara por el recto hasta el colon para buscar pólipos (pequeños crecimientos) o crecimientos cancerosos. Durante este procedimiento, se pueden tomar biopsias (pequeñas muestras de tejido) para analizarlas.
- Prueba de ADN en heces: Se analiza una muestra de heces para detectar sangre y/o cambios en el ADN (material genético) que pueden ser señales de cáncer.
- Biopsia: Se toma una pequeña muestra de tejido del revestimiento del colon durante una colonoscopia u otros procedimientos para ver si contiene células cancerosas.
- Enema de bario: Se toman rayos X de la parte baja del tubo digestivo (colon y recto) después de introducir en el recto un líquido con bario. Esta prueba puede ayudar a identificar problemas.
Exámenes y pruebas adicionales para saber la etapa o gravedad del cáncer colorrectal pueden incluir:
- Tomografía computarizada (TC): Este estudio de imágenes muestra con detalle el interior del cuerpo para ver si el cáncer se ha extendido a ganglios linfáticos cercanos u otros órganos.
- Ultrasonido (ecografía): Puede ayudar a saber si el cáncer se ha extendido al hígado y también puede guiar biopsias.
- Tomografía por emisión de positrones (TEP): Esta prueba de imágenes puede mostrar si hay señales de cáncer en otras partes del cuerpo.
Es importante saber que los exámenes y las pruebas pueden variar según su situación. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir orientación personal.
Los objetivos del tratamiento del cáncer colorrectal son los siguientes:
- Curar: En el cáncer colorrectal en etapa temprana, el objetivo es curar el cáncer al extirpar el tejido con cáncer en el colon o el recto y destruir tumores en otras partes del cuerpo.
- Cuidados paliativos: Si no es posible curar, el objetivo es mejorar su calidad de vida y su comodidad. Los cuidados paliativos buscan reducir el tamaño de los tumores y frenar su crecimiento, para aliviar síntomas como el dolor.
Los tratamientos recomendados para el cáncer colorrectal incluyen:
- Cirugía: La cirugía es el tratamiento principal cuando el cáncer colorrectal está limitado al colon. Busca extirpar el tejido con cáncer, incluidos los tumores y los ganglios linfáticos afectados, y evitar que el cáncer se propague. La cirugía puede ser abierta o laparoscópica. A veces se usan dispositivos robóticos durante el procedimiento.
- Quimioterapia: La quimioterapia usa medicamentos para matar las células cancerosas o detener su crecimiento. Puede usarse antes de la cirugía (quimioterapia neoadyuvante, para reducir los tumores), después de la cirugía (quimioterapia adyuvante, para eliminar células cancerosas que quedan) o en casos avanzados para controlar el crecimiento del tumor y mejorar los síntomas.
- Radioterapia: La radioterapia usa rayos X de alta energía u otros tipos de radiación para matar las células cancerosas o detener su crecimiento. Puede usarse antes de la cirugía para reducir los tumores o después de la cirugía para destruir cualquier célula cancerosa restante.
- Cambios en los hábitos de salud: Hacer ciertos cambios en el estilo de vida también puede ayudar en el tratamiento del cáncer colorrectal. Incluye seguir una alimentación saludable rica en frutas, verduras, granos integrales y proteínas magras; mantener un peso saludable; hacer ejercicio con regularidad; dejar de fumar; y limitar el consumo de alcohol.
Es importante saber que los tipos específicos de medicamentos y terapias pueden variar según cada caso. Siempre consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados sobre las opciones de tratamiento.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación.
Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.