Acerca del cáncer de cuello uterino
El cáncer de cuello del útero empieza en las células del cuello del útero, que es la parte baja y estrecha del útero. Suele desarrollarse poco a poco. Empieza con cambios en el tejido del cuello del útero. Si no se trata, estas células anormales pueden volverse cancerosas. Pueden crecer hacia dentro del cuello del útero y a las zonas cercanas.
Con frecuencia lo causa el virus del papiloma humano (VPH). También pueden influir factores como la genética, los hábitos de vida, la higiene y las relaciones sexuales con varias parejas. Es uno de los cánceres más comunes que afectan a las mujeres en todo el mundo.
Los síntomas pueden incluir sangrado vaginal anormal, molestia vaginal, flujo con mal olor y dolor al orinar. La detección temprana con pruebas de detección de rutina del cuello del útero es clave para dar tratamiento a tiempo.
El cáncer de cuello uterino se debe sobre todo a una infección persistente por ciertos tipos del virus del papiloma humano (VPH). Con el tiempo, cambios precancerosos en las células del cuello del útero pueden avanzar y convertirse en cáncer si no se tratan.
Los factores de riesgo no modificables son los que no se pueden cambiar. Los factores de riesgo no modificables para el cáncer de cuello uterino incluyen:
- Mujeres entre 30 y 50 años
- Antecedentes familiares
- Ciertas variaciones genéticas
- Exposición materna al dietilestilbestrol (DES), un medicamento
Los factores de riesgo modificables son los que se pueden cambiar o influir. Los factores de riesgo modificables para el cáncer de cuello uterino incluyen:
- Infección por VPH: el factor de riesgo más importante; se puede prevenir con la vacuna y con prácticas sexuales seguras.
- Fumar, incluso respirar humo ajeno
- Sistema inmunitario débil: afecciones como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y el sida, y el tratamiento inmunosupresor (que baja las defensas), aumentan la probabilidad de infección por VPH y de cáncer de cuello uterino.
- Uso prolongado de pastillas anticonceptivas
Recuerde: es importante consultar a su profesional de salud para recibir orientación personalizada.
Los primeros síntomas del cáncer de cuello uterino a menudo no se notan. Sin embargo, a medida que el cáncer crece y se extiende a los tejidos cercanos, pueden aparecer los siguientes síntomas:
- Sangrado vaginal anormal, como manchado entre periodos, sangrado después de tener relaciones sexuales, sangrado después de un examen pélvico, o periodos menstruales más largos o más abundantes de lo habitual.
- Sangrado después de la menopausia.
Síntomas adicionales pueden incluir:
- Dolor durante las relaciones sexuales.
- Secreción vaginal (flujo) anormal.
- Dificultad para orinar o para evacuar el intestino.
- Hinchazón de las piernas.
- Dolor en la pelvis o la espalda sin causa aparente.
Es importante saber que estos síntomas también pueden deberse a otros problemas de salud. Si presenta cualquiera de estos síntomas, es fundamental consultar con un profesional de la salud para una evaluación y un diagnóstico adecuados.
Para diagnosticar el cáncer de cuello uterino, los médicos suelen realizar los siguientes exámenes y procedimientos:
- Prueba de Papanicolaou (Pap): en esta prueba se recolectan células del cuello uterino para buscar cambios anormales y la presencia del virus del papiloma humano (VPH).
- Colposcopia: durante este procedimiento se introduce un dispositivo en la vagina para ver el cuello uterino. Se puede aplicar una solución de vinagre para resaltar áreas anormales. Un colposcopio, que es un instrumento con aumento y luz brillante, permite examinar el cuello uterino con más detalle.
- Biopsia: se extrae una muestra de tejido del cuello uterino para examinarla al microscopio y buscar señales de cáncer.
Para saber si el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo, se pueden hacer exámenes y pruebas adicionales:
- Pruebas de imagen: se pueden usar tomografías computarizadas (TC), radiografías, resonancias magnéticas (RM) y tomografías por emisión de positrones combinadas con TC (PET-TC) para evaluar la extensión del cáncer.
- Proctoscopia: este procedimiento usa un tubo con luz para revisar el recto.
- Cistoscopia: se introduce un tubo con luz en la vejiga a través de la uretra para examinar su interior.
Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados e información sobre los exámenes o pruebas específicos para su situación.
Los objetivos del tratamiento del cáncer de cuello uterino dependen de varios factores, como el tamaño del tumor, qué tanto se ha extendido y sus preferencias. Los objetivos pueden incluir:
- Curar el cáncer
- Controlar su crecimiento y su propagación
- Aliviar los síntomas
Las opciones de tratamiento para el cáncer de cuello uterino incluyen:
- Cirugía: se pueden recomendar distintos procedimientos según la etapa del cáncer. Estos pueden incluir:
- Extraer un cono de tejido del cuello del útero (conización)
- Extraer el útero (histerectomía)
- Extraer el útero, el cuello del útero y los tejidos cercanos (histerectomía radical)
- Extraer varios órganos en la pelvis (exenteración pélvica)
- Radioterapia: usa rayos X de alta energía u otras fuentes de radiación para destruir células cancerosas o reducir tumores. Se puede aplicar desde fuera del cuerpo (externa) o dentro del cuerpo (interna o braquiterapia).
- Quimioterapia: se usan medicamentos para destruir células cancerosas en todo el cuerpo. Puede darse sola o junto con radioterapia.
- Inmunoterapia: se están estudiando nuevas inmunoterapias para tratar este cáncer. Estas terapias refuerzan la actividad de las células de defensa contra las células cancerosas y podrían mejorar la supervivencia.
- Cambios en los hábitos de salud: mantener un estilo de vida saludable, con ejercicio regular, alimentación equilibrada y no fumar, puede apoyar su bienestar durante y después del tratamiento.
Es importante saber que las recomendaciones específicas dependen de su situación y debe hablarlas con un profesional de la salud. Las dosis de los medicamentos pueden variar según su caso y pueden presentarse otros efectos secundarios.