Diagnóstico del tumor de la médula espinal
Un tumor de la médula espinal es un crecimiento anormal que aparece en la médula espinal o cerca de ella. Puede interrumpir la comunicación entre el cerebro y los nervios del cuerpo. Esto afecta funciones normales del cuerpo. Los tumores de la médula espinal pueden ser primarios (empiezan en la médula espinal) o secundarios (se extienden a la médula desde otra parte del cuerpo). Los tumores pueden ser benignos (no cancerosos) o malignos (cancerosos).
Los especialistas que pueden participar en el diagnóstico incluyen neurólogos, oncólogos (médicos que tratan el cáncer) y neurooncólogos (médicos que tratan tumores del cerebro y la médula espinal). Para hacer el diagnóstico, los médicos usan exámenes, pruebas y procedimientos. Esto confirma el diagnóstico y ayuda a saber el tipo, la gravedad y la etapa del tumor. Como parte del proceso, se puede hacer lo siguiente:
- Historia clínica y examen físico: Su médico revisará su historia clínica y le preguntará sobre sus síntomas. También hará un examen físico, incluido un examen neurológico (para revisar el sistema nervioso). Este examen revisa el movimiento de los ojos, los reflejos, la audición, la sensibilidad, la fuerza, el equilibrio y la coordinación.
- Radiografías: Se pueden recomendar radiografías de la columna para saber dónde está el tumor en la médula espinal.
- Tomografía computarizada (TC): La TC usa rayos X y una computadora para crear imágenes en cortes de los tejidos y las estructuras del cuerpo. Puede mostrar dónde está el tumor en la médula espinal y detectar problemas asociados, como hinchazón o sangrado. A veces se inyecta un tinte (medio de contraste) en una vena antes del estudio para mejorar la visibilidad.
- Resonancia magnética (RM): La RM usa un imán potente, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas de la médula espinal. Da una imagen clara del tumor y ayuda a saber su tamaño, ubicación y características. La RM se considera la prueba principal para diagnosticar tumores del cerebro y la médula espinal porque ofrece mayor resolución y más detalle anatómico que la TC.
- Biopsia o extracción de tejido: Si en estudios como la TC o la RM se encuentra un tumor, los médicos pueden recomendar cirugía para obtener tejido para una biopsia o para quitarlo. Una biopsia es analizar una pequeña muestra de tejido al microscopio para saber el tipo de tumor.
- Pruebas genéticas: Las pruebas genéticas en muestras de tejido o sangre pueden ayudar a diagnosticar tumores específicos de la médula espinal. Identifican mutaciones (cambios en los genes) o alteraciones que contribuyen al desarrollo o avance del tumor.
Según los primeros hallazgos o factores individuales, se pueden hacer otros exámenes, pruebas o procedimientos. La información reunida durante el diagnóstico ayuda al equipo de atención médica a planear opciones de tratamiento adaptadas a las necesidades de cada persona. Recuerde consultar a su médico para recibir consejos personalizados sobre su situación específica.