Cómo se diagnostica el sarcoma de Ewing
El sarcoma de Ewing es un cáncer de hueso o de tejido blando que crece rápido. Afecta sobre todo a niños, adolescentes y adultos jóvenes.
Para diagnosticar el sarcoma de Ewing, el equipo usa varios exámenes, pruebas y procedimientos. Con esto confirma la enfermedad, ve qué tan seria es y cuánto se ha extendido. Los especialistas que pueden participar son: oncólogos (médicos del cáncer), cirujanos ortopédicos (médicos de los huesos), radiólogos (médicos que revisan imágenes del cuerpo) y patólogos (médicos que estudian tejido al microscopio).
Estos son los exámenes, pruebas y procedimientos que se usan para diagnosticar el sarcoma de Ewing:
- Examen físico y historial médico: Un médico empezará con un examen físico y repasará su historial médico. Le preguntará sobre sus síntomas, antecedentes familiares y problemas de salud previos.
- Pruebas de imagen: Se usan para ver mejor el tumor y revisar si hay daño en los huesos. Pueden incluir radiografías, Resonancia Magnética (RM), Tomografía Computarizada (TC) y Tomografía por Emisión de Positrones (TEP). Estas pruebas ayudan a ver el tumor y su ubicación.
- Biopsia: Una biopsia es un procedimiento en el que se toma una pequeña muestra de células del tumor para analizarlas. Un patólogo revisa la muestra para confirmar si hay sarcoma de Ewing y distinguirlo de otros cánceres de hueso. Según la ubicación del tumor, la biopsia puede hacerse con una aguja o con cirugía.
- Pruebas de mutaciones genéticas: También se pueden analizar las células de la biopsia para buscar cambios en los genes (mutaciones) relacionados con el sarcoma de Ewing. Encontrar estos cambios ayuda a confirmar el diagnóstico.
Para definir el tipo (clase exacta de cáncer), la gravedad (qué tan serio es) y la etapa (qué tanto se ha extendido) del sarcoma de Ewing, se pueden hacer pruebas adicionales:
- Pruebas para determinar la etapa: Ayudan a saber si el cáncer se ha extendido más allá del lugar donde comenzó. Se usan varias pruebas, como radiografías, RM, TEP, TC y gammagrafía ósea (un estudio que revisa los huesos). La etapa muestra si el cáncer está solo en un área (localizado) o si se ha extendido a otras partes del cuerpo (metastásico).
- Análisis de sangre: Pueden mostrar ciertos marcadores (señales en la sangre) que ayudan a saber si hay sarcoma de Ewing o si se está extendiendo.
- Biopsia de médula ósea: En algunos casos, se toma una pequeña muestra de médula ósea (el tejido blando dentro de los huesos) para ver si el cáncer llegó allí.
Al combinar estos exámenes, pruebas y procedimientos, los médicos pueden diagnosticar el sarcoma de Ewing y definir su tipo y etapa. Esta información es importante para crear un plan de tratamiento que se ajuste a las necesidades de cada persona. Se recomienda consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado.