Acerca del cordoma
Cordoma (también llamado sarcoma notocordal) es un tipo raro de tumor canceroso del hueso. Se forma a partir de células de la notocorda, una estructura que está presente en el embrión y ayuda a formar la columna vertebral. Los cordomas pueden aparecer en cualquier parte de la columna, desde la base del cráneo hasta el cóccix. Crecen despacio y poco a poco se extienden al hueso y a los tejidos blandos cercanos.
Aproximadamente la mitad de los cordomas aparecen en la parte baja de la columna (sacro), alrededor de un tercio en la base del cráneo, y los casos restantes en otras partes de la espalda baja o de la columna.
Los síntomas dependen de dónde esté el tumor. Un cordoma en la base de la columna puede causar problemas para controlar la vejiga (orinar) y el intestino (evacuar). Un cordoma en la base del cráneo puede causar visión doble y dolor de cabeza.
La causa del cordoma se desconoce en muchos casos. Sin embargo, estudios recientes han mostrado que cambios en un gen llamado T se han asociado con cordomas en algunas familias.
Aunque no se conocen por completo las causas del cordoma (un tipo raro de tumor), los investigadores han identificado algunos factores que podrían contribuir a su aparición.
Los factores de riesgo de los condromas incluyen:
- Edad: el cordoma afecta sobre todo a adultos de mediana edad y adultos mayores. Suele aparecer después de los 40 años.
- Predisposición genética: aproximadamente el 80% de las personas con cordoma tienen una variación genética (un cambio en un gen, parte del ADN) en un gen que ayuda a formar la columna vertebral. Sin embargo, muchas personas en la población general también tienen esta variación y no desarrollan cordoma.
Los síntomas del cordoma (un tipo de tumor que nace en los huesos de la columna y la base del cráneo) pueden variar según el lugar y el tamaño del tumor. En general, el cordoma se asocia con entumecimiento, debilidad o dolor a lo largo de la espalda, los brazos y las piernas.
Síntomas del cordoma en la base del cráneo o cerca de ella:
- Problemas de la vista, como visión doble o visión borrosa
- Dolores de cabeza
- Entumecimiento y dolor en la cara
- Dificultad para tragar
- Con más avance: debilidad o caída de un lado de la cara por parálisis del nervio facial
Síntomas del cordoma en el cóccix o cerca de él:
- Entumecimiento u hormigueo en las piernas
- Debilidad en las piernas
- Un bulto cerca del cóccix
- Dolor en la parte baja de la espalda o dolor en el cóccix
- Problemas de la vejiga o del intestino
- Dificultad para caminar
- Disfunción eréctil
En algunos casos, el cordoma puede diseminarse (hacer metástasis) a otras partes del cuerpo, como los ganglios linfáticos, los pulmones, el hígado u otros huesos. Esto puede causar dolor en muchas zonas, cansancio, falta de energía y debilidad.
Para diagnosticar el cordoma, los profesionales de la salud pueden hacer varios exámenes, pruebas y procedimientos. Estos incluyen:
- Examen físico e historial de salud: El profesional de la salud examinará el cuerpo en busca de señales de un problema, como dolor, hinchazón o bultos. También le preguntará sobre sus hábitos de salud y sus enfermedades y tratamientos anteriores.
- Resonancia magnética (RM): Esta prueba usa un imán, ondas de radio y una computadora para crear imágenes detalladas del cuerpo, incluida la columna. Ayuda a ver la ubicación del tumor de cordoma y si ha invadido tejidos cercanos.
- Tomografía computarizada (TC): Esta prueba crea imágenes detalladas del interior del cuerpo, como el cerebro y la columna, desde distintos ángulos. Puede dar más información sobre si un tumor se ha extendido. El médico también puede recomendar hacer imágenes de otras áreas, como la pelvis, el pecho y el abdomen, para revisar si hay diseminación.
- Biopsia: Si la RM y la TC muestran señales de cordoma, un médico puede hacer una biopsia para confirmar el diagnóstico. Consiste en extraer una pequeña muestra del tumor y examinarla al microscopio.
- Estudio de los huesos (gammagrafía ósea): Esta prueba busca células que se dividen con rapidez, como las células cancerosas, en el hueso. Puede ayudar a saber si el cordoma se ha extendido.
La información reunida ayudará a determinar la etapa del cordoma. Esto se basa en si las células cancerosas se han extendido dentro de la columna o a otras partes del cuerpo. La etapa puede usarse para planificar el tratamiento.
Es importante darle seguimiento a su profesional de la salud si algún síntoma empeora o cambia después de un examen físico o de otras pruebas. Ellos le guiarán durante el proceso de diagnóstico y le darán la atención adecuada según su situación.
Los objetivos del tratamiento del cordoma son extirpar por completo el tumor cuando sea posible, controlar que no vuelva a crecer en el mismo lugar y ayudar a la persona a vivir más tiempo. Las opciones de tratamiento incluyen:
- Cirugía: La cirugía es la base del tratamiento del cordoma. La meta es quitar el tumor por completo sin dañar las estructuras cercanas. La extracción completa en una sola pieza, llamada resección en bloque, ofrece la mejor posibilidad de control local y de vivir más tiempo. Los márgenes quirúrgicos (los bordes de tejido sano que se quitan alrededor del tumor) son un factor importante para predecir el resultado.
- Radioterapia: La radioterapia usa haces de alta energía para destruir células cancerosas y encoger tumores. Puede usarse antes de la cirugía para reducir el tamaño del tumor o después de la cirugía para destruir células cancerosas que queden. Un tipo de radioterapia que puede usarse para el cordoma es la terapia con protones.
- Terapia dirigida: Los cordomas suelen no responder bien a la quimioterapia tradicional. Las terapias dirigidas son tratamientos más nuevos que se están investigando. Estos tratamientos atacan moléculas o procesos específicos que el cáncer usa para crecer y avanzar. Se necesitan más estudios para saber qué tan bien funcionan en el cordoma.
- Inmunoterapia: La inmunoterapia ayuda al sistema inmunitario (las defensas del cuerpo) a reconocer y atacar las células cancerosas. Se está investigando su uso en el cordoma.
- Cambios en el estilo de vida: Algunos cambios también pueden apoyar el tratamiento y el bienestar general. Incluyen mantener una alimentación saludable, hacer actividad física regular según lo que tolere, manejar el estrés y dormir lo suficiente con un sueño reparador.
Es importante saber que no existe un solo tratamiento que funcione para todas las personas con cordoma. La elección del tratamiento depende de factores como la salud general de la persona, la ubicación del tumor y la etapa de la enfermedad. Un enfoque integral, con un equipo de profesionales de la salud, es clave para crear un plan de tratamiento individualizado que logre los mejores resultados posibles para las personas con cordoma.
Los cordomas son tumores que al principio crecen lento, pero pueden ser agresivos en la zona donde están. Pueden volver a aparecer en el mismo lugar, aun después de un tratamiento que fue bien. Alrededor de 30% a 40% de los cordomas con el tiempo se esparcen a otras partes del cuerpo. A eso se le llama metástasis (cuando el cáncer se va a otras áreas). Sin embargo, esto no significa que el cordoma no tenga tratamiento.
Posibles complicaciones del cordoma:
- Fuga de líquido cefalorraquídeo: es cuando se escapa el líquido que rodea el cerebro y la médula espinal. A veces esto puede causar infecciones.
- Infección dentro del cráneo: los cordomas en la base del cráneo a veces pueden causar infecciones dentro de la cabeza.
- Problemas en los nervios craneales: los cordomas cerca de la base del cráneo pueden afectar los nervios que salen del cerebro y causar déficits en esos nervios.
- Problemas para respirar: en algunos casos, los cordomas pueden causar dificultad para respirar.
- Lesión de la arteria carótida: en raras ocasiones, los cordomas pueden dañar la arteria carótida, que lleva sangre a la cabeza y al cuello.
Es fundamental que las personas con cordoma trabajen de cerca con su equipo de atención médica para decidir el plan de tratamiento más adecuado para su situación. Como con cualquier problema de salud o tratamiento, siempre consulte a un profesional de la salud para recibir consejos y orientación según sus necesidades. A menudo se necesitan pruebas de control regulares para vigilar si hay señales de que el cordoma vuelve o se esparce.