Sobre la metástasis en los huesos
La metástasis ósea es cuando células del cáncer se extienden desde el lugar donde empezó hasta los huesos. También se llama enfermedad ósea metastásica o cáncer óseo secundario, porque el cáncer no empezó en los huesos. Suele ocurrir en personas con cáncer avanzado o que ya tuvieron un cáncer antes.
Aunque es difícil curar las metástasis óseas, hay tratamientos para controlar los síntomas y prolongar la vida. Aún se estudia el proceso exacto de cómo las células del cáncer llegan a los huesos. En general, algunas células se desprenden del tumor principal (donde empezó el cáncer) y viajan por la sangre hasta los huesos. La metástasis ósea puede causar dolor, fracturas y otros problemas, y afectar la calidad de vida.
Las causas de las metástasis en los huesos (cuando el cáncer se extiende a otra parte del cuerpo) pueden incluir:
- Factores que vienen del tumor: Las células del tumor liberan sustancias que favorecen las metástasis en los huesos, como factores de crecimiento (señales que hacen que las células crezcan), citoquinas y quimiocinas (proteínas que usan las células para comunicarse). Estas sustancias estimulan el crecimiento y la supervivencia de las células cancerosas en el hueso.
- Factores que vienen del entorno del hueso (microambiente óseo): El hueso tiene distintos tipos de células, como osteoblastos (forman hueso) y osteoclastos (desgastan hueso). La interacción entre las células del tumor y estas células del hueso puede causar destrucción ósea y liberar factores de crecimiento que siguen apoyando el crecimiento del tumor.
Factores de riesgo no modificables (factores que una persona no puede cambiar ni controlar) para metástasis en los huesos:
- Tipo de cáncer primario: Algunos cánceres tienen más tendencia a irse a los huesos, como los de mama, pulmón, próstata y riñón.
- Edad: La edad avanzada se asocia con más riesgo de metástasis en los huesos.
- Mala salud ósea: Osteoporosis o fracturas previas.
Factores de riesgo modificables (factores que una persona puede quizá cambiar o controlar) para metástasis en los huesos:
- Fumar.
- Consumo excesivo de alcohol.
Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que usted tendrá metástasis en los huesos. Cada persona es diferente. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la metástasis ósea (cuando el cáncer se ha extendido a los huesos) incluyen:
- Dolor de huesos: Es el síntoma más común. Puede ir de molestias leves a dolor intenso, punzante o quemante. Puede sentirse como un tirón o una torcedura muscular. Con el tiempo puede volverse constante.
- Fracturas: La metástasis ósea puede debilitar el hueso y aumentar el riesgo de fracturas. Pueden ocurrir tras una caída o lesión, pero también durante actividades cotidianas. Si ocurre una fractura, puede sentir un dolor repentino e intenso.
- Hipercalcemia (niveles altos de calcio en la sangre): La metástasis ósea puede causar hipercalcemia. Esto puede provocar estreñimiento, mucha sed, falta de apetito o confusión.
A medida que la metástasis ósea avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas:
- Hinchazón en la zona afectada
- Pérdida de peso sin intentarlo
- Cansancio
- Dificultad para respirar o falta de aire
- Problemas de los nervios, como hormigueo, debilidad o adormecimiento en las piernas o los brazos, si un tumor en el hueso presiona la médula espinal (el conjunto de nervios dentro de la columna)
- Problemas para controlar la orina o las heces si hay tumores en la columna vertebral
- Parálisis si hay presión sobre la médula espinal
Recuerde que estos síntomas pueden variar según qué tanto se haya extendido el cáncer y qué huesos estén afectados. Es importante hablar de cualquier síntoma con su profesional de salud para una evaluación y manejo adecuados.
Para diagnosticar metástasis ósea, los profesionales de la salud suelen hacer estos exámenes, pruebas y procedimientos:
- Historia clínica y examen físico: Le harán preguntas sobre su salud y le harán un examen físico para buscar señales de hinchazón o dolor en los huesos.
- Análisis de sangre: Sirven para ver cómo funciona la médula ósea (la parte dentro del hueso que produce la sangre) y medir el calcio en la sangre. Niveles altos de calcio y de fosfatasa alcalina (FA) pueden indicar metástasis ósea.
- Pruebas de imagen: Se usan para detectar metástasis ósea y ver qué tan extendida está. Pueden incluir radiografías, gammagrafía ósea, tomografía computarizada (TC) y resonancia magnética (RM). Estas pruebas ayudan a ver si hay cambios o áreas anormales en los huesos.
Para saber qué tan avanzada o grave es la metástasis ósea, se pueden hacer más exámenes, pruebas y procedimientos:
- Biopsia: Consiste en tomar una pequeña muestra de tejido del área del hueso que podría tener cáncer. Luego se envía a un patólogo (médico especialista) para confirmar si hay células cancerosas.
- Mamografía: Si se sospecha que el cáncer de mama es el origen de la metástasis ósea, se puede hacer una mamografía para revisar el tejido mamario y buscar cambios.
- Ecografía transrectal: Si se sospecha que la metástasis ósea está relacionada con cáncer de próstata, se puede usar una ecografía transrectal para revisar la próstata y buscar señales de cáncer.
Es importante que estos exámenes, pruebas y procedimientos los realicen profesionales de la salud, quienes pueden interpretarlos con precisión y dar un diagnóstico según su situación.
Los objetivos del tratamiento de las metástasis óseas son controlar el cáncer, reducir los síntomas y mejorar su calidad de vida. Estas son las opciones de tratamiento y cómo funcionan:
Medicamentos:
- Medicamentos para fortalecer los huesos: pueden bajar el riesgo de fracturas, aliviar el dolor y reducir la necesidad de otros tratamientos.
- Terapia hormonal: se usa para tumores que dependen de hormonas, como los de mama y próstata. Bloquea las señales que les dicen a las células del cáncer que crezcan.
- Quimioterapia: medicamentos que recorren todo el cuerpo para controlar la propagación de las células del cáncer.
- Terapia dirigida: actúa sobre partes específicas que ayudan al cáncer a crecer, para frenar el tumor.
- Medicamentos para el dolor: antiinflamatorios no esteroideos (AINE) u otros analgésicos pueden ayudar a controlar el dolor.
Procedimientos:
- Radioterapia: ayuda a aliviar el dolor, bajar el riesgo de que el cáncer vuelva en esa zona (recurrencia local) y prevenir fracturas.
- Cirugía: busca aliviar el dolor y recuperar la función. Se puede usar un reemplazo con prótesis o una fijación interna con tornillos o barras (clavos), según su situación.
- Inmunoterapia: refuerza el sistema inmunitario del cuerpo para combatir las células del cáncer.
Otros tratamientos:
- Medicina complementaria o integral: se puede usar junto con los tratamientos convencionales para aliviar síntomas y mejorar su bienestar.
Es importante saber que las opciones de tratamiento pueden variar según cada persona. Consulte con un profesional de la salud para recibir consejos personalizados. La dosis de los medicamentos puede cambiar por muchos factores. Hable con su profesional de la salud sobre la dosis en su caso. Pueden presentarse otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.