Sobre los cánceres de hueso

Descripción general

El cáncer de hueso es poco común. Sucede cuando las células del hueso crecen sin control.

Puede ser primario, cuando empieza en el hueso, o secundario, cuando un cáncer de otra parte del cuerpo se extiende a los huesos.

El cáncer de hueso primario también se llama sarcoma óseo (un tipo de cáncer que empieza en el hueso). Algunos tipos son el osteosarcoma y el sarcoma de Ewing.

El cáncer de hueso secundario es más común que el primario.

En los huesos también pueden aparecer tumores benignos. Estos no son cáncer.

Tipos

El cáncer de hueso es un grupo de enfermedades que afectan los huesos y las células que los forman. Hay varios tipos de cáncer de hueso, entre ellos:

Cáncer de hueso primario: Este tipo comienza en las propias células del hueso. Algunos ejemplos son:

  • Osteosarcoma: Es el tipo más común. Suele afectar a células jóvenes que forman el hueso y se ve con frecuencia en personas de 10 a 30 años.
  • Sarcoma de Ewing: Es el segundo tipo más común. Se encuentra con mayor frecuencia en personas menores de 30 años. Puede desarrollarse tanto en los huesos como en los tejidos blandos.
  • Condrosarcoma: Comienza en el cartílago, que es un tejido flexible en los extremos de los huesos.

Cáncer de hueso secundario (metástasis ósea): Ocurre cuando un cáncer de otra parte del cuerpo se extiende a los huesos. Es más común que el cáncer de hueso primario. Algunos ejemplos son:

  • Cáncer de mama que se ha extendido a los huesos
  • Cáncer de pulmón que ha hecho metástasis en los huesos
  • Cáncer de próstata que se ha extendido a los huesos

Es importante saber que no todos los tumores en los huesos son cancerosos. También pueden presentarse tumores benignos (no cancerosos) en los huesos, como los osteomas, los osteoblastomas y los osteocondromas.

Causas y factores de riesgo

Las causas exactas del cáncer de hueso aún no se conocen bien. Un posible motivo son cambios en el ADN (el material genético) de las células del hueso que las vuelven cancerosas. Estos cambios pueden heredarse o aparecer durante la vida. Los expertos creen que las mutaciones genéticas adquiridas dentro de las células del hueso son la causa principal del cáncer de hueso primario.

Los factores de riesgo incluyen:

  • Factores genéticos: Algunas afecciones heredadas, como el retinoblastoma (un cáncer raro del ojo en la niñez) y el síndrome de Li-Fraumeni (un trastorno hereditario que aumenta varios tipos de cáncer), pueden aumentar el riesgo de tener cáncer de hueso.
  • Antecedentes familiares: Tener un familiar cercano con cáncer de hueso puede aumentar un poco el riesgo.
  • Edad: Algunos tipos de cáncer de hueso son más frecuentes en ciertos grupos de edad, aunque puede afectar a personas de todas las edades.
  • Radioterapia previa: Las personas que recibieron radioterapia (tratamiento con radiación) por otro tipo de cáncer pueden tener un mayor riesgo de presentar cáncer de hueso más adelante.
  • Ciertas afecciones benignas de los huesos: Afecciones como la enfermedad de Paget de los huesos y la exostosis múltiple hereditaria (crecimientos óseos que se heredan) pueden aumentar el riesgo de tipos específicos de cáncer de hueso.
  • Exposición a radiación: Estar expuesto a radiación, ya sea por tratamientos médicos o por factores del ambiente, puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de hueso.
  • Antecedente de trasplante de médula ósea: Quienes han tenido un trasplante de médula ósea pueden tener un mayor riesgo de desarrollar cáncer de hueso.
  • Enfermedades inflamatorias a largo plazo: Las personas con afecciones inflamatorias crónicas, como la enfermedad de Paget, podrían tener un riesgo ligeramente mayor de desarrollar cáncer de hueso más adelante.

Es importante saber que tener uno o más de estos factores de riesgo no significa que usted vaya a desarrollar cáncer de hueso. Solo quiere decir que sus probabilidades pueden ser más altas que las de quienes no comparten esos factores. Además, en la mayoría de los casos de cáncer de hueso no se identifica ningún factor de riesgo conocido.

Síntomas

Los síntomas más comunes del cáncer de hueso incluyen:

  • Dolor: El cáncer de hueso suele causar dolor donde crece el tumor. Al principio, el dolor puede aparecer solo a veces. Puede empeorar cuando usted usa ese hueso, como al levantar algo si el tumor está en el brazo. Con el tiempo, el dolor puede volverse más constante.
  • Huesos rotos: El cáncer de hueso puede debilitar los huesos y hacerlos más propensos a romperse. A veces, se rompen sin razón aparente.
  • Hinchazón: Algunos cánceres hacen que el tejido alrededor del hueso se hinche. Esto puede causar un bulto o una zona hinchada visible.
  • Debilidad: Los cánceres que afectan la columna pueden presionar los nervios de la columna y causar debilidad u hormigueo.
  • Cansancio: Como otros cánceres, el cáncer de hueso puede causar cansancio sin explicación.
  • Pérdida de peso: A veces, el cáncer provoca una pérdida de peso repentina y no intencional.
  • Fiebre y anemia (recuento bajo de células sanguíneas)
  • Más hinchazón o un bulto más grande
  • Dificultad para moverse o cojera

Es importante saber que estos síntomas también pueden deberse a otros problemas y no siempre indican cáncer de hueso. Si tiene síntomas nuevos o que no se van, es buena idea consultar con un médico para obtener un diagnóstico correcto.

Diagnóstico

Para diagnosticar el cáncer de hueso, los médicos suelen usar una combinación de exámenes, pruebas y procedimientos. Estos ayudan a confirmar si hay cáncer y a determinar su tipo y etapa. Pruebas más comunes:

  • Radiografías: suelen ser la primera prueba. Dan imágenes detalladas de los huesos. Pueden mostrar la ubicación, el tamaño y la forma de un tumor en el hueso.
  • Resonancia magnética (RM) y tomografía computarizada (TC): estas pruebas de imagen dan más información sobre el hueso afectado y el tumor. Ayudan a determinar el tamaño, la ubicación y la etapa del tumor.
  • Biopsia: es un procedimiento que confirma el diagnóstico de cáncer de hueso y determina su tipo. Se extrae una muestra del hueso para examinarla en el laboratorio. Esto ayuda a identificar células cancerosas y aporta información sobre qué tan agresivo es el cáncer.

Además, hay otras pruebas y procedimientos que pueden ayudar a determinar el tipo de cáncer de hueso:

  • Análisis de sangre: ciertos tipos de cáncer de hueso pueden causar niveles altos de enzimas (proteínas) en la sangre, como la fosfatasa alcalina y la lactato deshidrogenasa. Los análisis de sangre pueden identificar estos niveles altos, que pueden sugerir cánceres avanzados.
  • Gammagrafía ósea: en esta prueba se inyecta una pequeña cantidad de material radiactivo en una vena. Este material se acumula en los huesos y un escáner puede detectarlo. Ayuda a encontrar áreas de actividad ósea anormal que pueden indicar crecimiento canceroso.
  • Tomografía por emisión de positrones (TEP): se inyecta una pequeña cantidad de glucosa radiactiva en una vena. Las células cancerosas suelen usar más glucosa que las células normales, por lo que un escáner puede detectar su presencia en el cuerpo.

Al combinar estos exámenes, pruebas y procedimientos, los médicos pueden diagnosticar el cáncer de hueso y determinar su tipo y etapa. Es importante saber que el proceso diagnóstico de cada persona puede variar según su situación.

Opciones de tratamiento

Los objetivos generales del tratamiento para los cánceres de hueso son quitar o destruir el tumor canceroso, controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Las opciones específicas cambian según el tipo, tamaño, lugar y etapa del cáncer, y también según la edad y la salud general de la persona.

A continuación, los tipos de medicamentos, procedimientos y cambios de estilo de vida recomendados para los cánceres de hueso:

Cirugía:

  • El equipo de cirugía puede usar técnicas especiales para quitar las células cancerosas causando el menor daño posible a las células sanas cercanas. Según el lugar y el tamaño del tumor, la cirugía puede incluir amputar la extremidad afectada o reconstruirla con injertos de hueso o implantes artificiales (prótesis).

Radioterapia:

  • La radioterapia usa radiación de alta energía para destruir células cancerosas. Se dirigen rayos o partículas al tumor para matar esas células. Como se necesitan dosis altas para tratar el cáncer de hueso, esto puede dañar tejidos cercanos. Por eso, la radioterapia no suele ser el tratamiento principal para la mayoría de los cánceres de hueso.

Quimioterapia:

  • La quimioterapia usa medicamentos para matar células cancerosas. Los medicamentos se administran por una vena (intravenosa) para tratar el cáncer. Suele ser una parte importante del tratamiento del sarcoma de Ewing y del osteosarcoma. En otros tipos de cáncer de hueso, estos medicamentos suelen ser menos eficaces.

Terapia dirigida:

  • La terapia dirigida usa medicamentos que atacan proteínas específicas en la superficie de las células cancerosas. Estos medicamentos interfieren con moléculas que permiten que las células cancerosas crezcan y se propaguen. El personal médico puede recomendar terapia dirigida sola o combinada con otros tratamientos.

Medicamentos para el dolor:

  • El médico o la médica puede recomendar medicamentos para aliviar el dolor, como antiinflamatorios no esteroides (AINE) u opioides, para ayudar a controlar el dolor relacionado con el cáncer de hueso.

Criocirugía:

  • La criocirugía usa nitrógeno líquido para congelar y destruir células cancerosas. Es una opción cuando la cirugía tradicional no es posible. Se aplica nitrógeno líquido directamente al tumor para congelar y matar las células cancerosas.

Es importante saber que estas opciones se pueden usar solas o en combinación, según la situación de cada persona. El equipo de salud elegirá el tratamiento según factores como el tipo y la etapa del cáncer de hueso, el tamaño y el lugar del tumor, la edad y la salud general.

Evolución o complicaciones

La evolución natural de los cánceres de hueso puede variar según el tipo específico. En general, si no se tratan, pueden avanzar y propagarse con el tiempo. Pueden invadir tejidos y órganos cercanos. Esto causa complicaciones y un pronóstico menos favorable.

Las complicaciones también dependen del tipo y la etapa del cáncer. Algunas complicaciones comunes son:

  • Fracturas: Los cánceres de hueso pueden debilitar los huesos afectados y hacerlos más propensos a fracturas o roturas.
  • Dolor: Pueden causar dolor persistente e intenso en la zona afectada. Este dolor puede limitar mucho y afectar la calidad de vida.
  • Movilidad limitada: A medida que crecen y se propagan, pueden limitar el movimiento en la zona afectada.
  • Metástasis: En algunos casos, el cáncer de hueso puede extenderse a otras partes del cuerpo, como los pulmones o el hígado. A esto se le llama metástasis y complica más el tratamiento y el pronóstico.
  • Hipercalcemia: Ciertos tipos de cáncer de hueso pueden liberar calcio a la sangre, lo que causa hipercalcemia (calcio alto en la sangre). Esto puede causar cansancio, náuseas, confusión y mucha sed.

El impacto del tratamiento para los cánceres de hueso varía según el tipo y la etapa del cáncer, y según factores individuales. Es fundamental que las personas con cáncer de hueso trabajen de cerca con su equipo de atención médica para definir el plan de tratamiento más adecuado para su situación. Las decisiones sobre tratamiento siempre deben tomarse en consulta con un profesional de la salud que tenga acceso al historial médico completo de la persona y entienda sus necesidades y preferencias.