Terapia dirigida para el cáncer
La terapia dirigida es un tipo de tratamiento contra el cáncer que se enfoca en ciertas proteínas o genes de las células cancerosas. Usa medicamentos para atacar estas proteínas o genes y así ayuda a detener el crecimiento o la propagación del cáncer. También se llama medicina de precisión porque está diseñada para tratar las características específicas del cáncer de cada persona.
Proceso paso a paso de cómo funciona la terapia dirigida:
- Prueba de biomarcadores: Antes de empezar, el médico pide pruebas para saber qué genes, proteínas u otros factores están involucrados en su cáncer. Esto se llama prueba de biomarcadores. Los resultados ayudan al médico a decidir si la terapia dirigida es una buena opción.
- Selección del medicamento: Con los resultados, el médico elige la mejor combinación de medicamentos para su cáncer. Estos medicamentos están hechos para atacar de forma específica los biomarcadores (genes o proteínas) que se identificaron y destruir las células cancerosas.
- Cómo se administran: La terapia dirigida puede darse por vía intravenosa (IV), a través de una vena, o por vía oral, en pastillas. Depende del medicamento y de su condición.
Es importante saber que no todas las personas pueden recibir terapias dirigidas. La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) ha aprobado estos tratamientos solo para personas que tienen ciertos cambios específicos en sus genes o proteínas. Por eso es importante hablar con su médico para ver si la terapia dirigida es adecuada para usted.
La recuperación y el seguimiento después de la terapia dirigida pueden variar según su plan de tratamiento. Instrucciones generales:
- Siga las indicaciones de su médico: Cumpla todas las instrucciones de su equipo de atención médica sobre cómo tomar su medicamento, con qué frecuencia y qué medidas de seguridad seguir.
- Esté atento a efectos secundarios: Como todo tratamiento, la terapia dirigida puede causar efectos secundarios. Los más comunes incluyen diarrea, problemas del hígado, cambios en la piel, problemas de coagulación de la sangre y presión arterial alta. Avísele a su médico si nota síntomas nuevos o que empeoran.
- Las células cancerosas pueden cambiar: Con el tiempo, las células cancerosas pueden dejar de responder a la terapia dirigida (esto se llama resistencia). Si ocurre, su médico puede necesitar buscar otro tratamiento.
- Controles regulares: Su equipo programará citas de seguimiento para revisar cómo funciona el tratamiento. Estas visitas pueden incluir exámenes físicos, análisis de sangre, pruebas de imagen u otras pruebas según se necesiten.
Aunque pueden ocurrir complicaciones con la terapia dirigida, por lo general son menos graves que con la quimioterapia tradicional. Aun así, es importante estar alerta y seguir los consejos de su médico para mantenerse seguro. Si tiene efectos secundarios graves o le preocupa cómo se siente después del tratamiento, comuníquese de inmediato con su médico. Ellos pueden ayudarle a manejar los problemas y guiarle en su recuperación.
La dosis que usted necesita puede cambiar por muchas razones. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir otros efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer más sobre los efectos secundarios.