Acerca de la tendinopatía crónica del tendón de Aquiles

Descripción general

La tendinopatía crónica de Aquiles es una enfermedad degenerativa que afecta el tendón de Aquiles, el tendón más grande y fuerte del cuerpo. Se caracteriza por dolor, hinchazón y menor función en la pierna y el tobillo. Es un problema que dura mucho tiempo y necesita tratamiento y rehabilitación prolongados. Es un trastorno común de músculos y huesos. Puede afectar tanto a atletas como a la población en general. Su frecuencia aumenta con la edad y es más común en hombres de 30 a 50 años.

La causa exacta aún no se conoce. Se asocia con factores como uso excesivo del tendón, errores de entrenamiento, algunas enfermedades crónicas (como diabetes y artritis reumatoide) y el uso de ciertos medicamentos.

Las opciones de tratamiento no quirúrgico incluyen: ejercicios de fortalecimiento excéntrico (bajar el talón lentamente), terapia con ondas de choque, medicamentos antiinflamatorios no esteroides (AINE) e inyecciones locales de esteroides (corticoides). Otras terapias, como el plasma rico en plaquetas (PRP), están en estudio y aún no han demostrado ser eficaces.

Causas y factores de riesgo

La tendinopatía crónica de Aquiles (un problema del tendón que dura mucho tiempo) se debe, sobre todo, al uso excesivo del tendón de Aquiles. Esto causa desgaste y cambios en su estructura. Aún no se entiende por completo cómo ocurre, pero se cree que combina tres cosas: sobrecarga por esfuerzo, una respuesta de cicatrización deficiente o lenta, y inflamación.

Factores de riesgo que no se pueden cambiar:

  • Edad: es más común entre 30 y 60 años.
  • Sexo: los hombres la presentan más que las mujeres.
  • Factores genéticos: ciertas variaciones genéticas pueden aumentar el riesgo de desgaste del tendón.

Factores de riesgo que sí se pueden cambiar:

  • Errores de entrenamiento: aumentar en exceso o de forma brusca la intensidad, la duración o la frecuencia del entrenamiento.
  • Calzado inadecuado: usar zapatos que no brindan buen apoyo ni amortiguación.
  • Factores biomecánicos: alteraciones en la forma de pisar, como pies planos o arcos muy altos.
  • Debilidad o desequilibrio muscular: músculos de la pantorrilla débiles o desequilibrios entre distintos grupos musculares.
  • Enfermedades crónicas: afecciones como diabetes, artritis reumatoide o colesterol alto (hipercolesterolemia) pueden afectar la calidad del tendón y aumentar el riesgo.

Estos factores de riesgo pueden variar de una persona a otra. Lo mejor es consultar con un profesional de la salud para evaluar sus factores de riesgo y definir estrategias de manejo adecuadas.

Síntomas

Los primeros síntomas más comunes del problema crónico del tendón de Aquiles incluyen:

  • Dolor en el tendón de Aquiles, que puede estar en un punto o extenderse por todo el tendón
  • Hinchazón y dolor al tocar el área alrededor del tendón de Aquiles
  • Sensación de rigidez o tirantez en el tendón de Aquiles, sobre todo después de periodos de descanso

A medida que el problema avanza o se vuelve más grave, pueden aparecer otros síntomas, como:

  • Más dolor durante y después de la actividad física
  • Movimiento limitado del tobillo
  • Engrosamiento o bultos en el tendón de Aquiles
  • Sensación de crujido o chasquido al mover el tobillo

Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra y pueden cambiar con el tiempo. Si usted presenta alguno de estos síntomas, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para obtener un diagnóstico exacto y el tratamiento adecuado.

Diagnóstico

Para diagnosticar la tendinopatía crónica de Aquiles, se suelen realizar estos exámenes y pruebas:

  • Examen clínico: incluye una entrevista y un examen físico detallados con un profesional de la salud especializado en rehabilitación de tendones. Evaluará sus síntomas y hará pruebas específicas en la zona afectada.
  • Palpación: el profesional palpará la zona para ver si aparece dolor. Consiste en presionar el tendón y los tejidos cercanos para detectar dolor a la presión o hinchazón.
  • Signo del arco doloroso: consiste en mover el tobillo en distintos rangos de movimiento para ver si hay dolor o molestia en ciertos movimientos.
  • Prueba del Royal London Hospital: se usa para valorar la función del tendón de Aquiles al medir la fuerza y la resistencia de los músculos de la pantorrilla.

Exámenes y pruebas adicionales pueden incluir:

  • Estudios de imagen: radiografía simple, ecografía (ultrasonido) y resonancia magnética (RM). Pueden ser necesarios para confirmar la sospecha clínica o para descartar otros problemas de huesos, músculos y articulaciones.
  • Prueba de resistencia con elevación del talón: evalúa su capacidad para hacer elevaciones repetidas del talón y mide la resistencia de los músculos de la pantorrilla.
  • Ángulo de Reposo del Tendón de Aquiles (ATRA): se mide con ecografía y da información sobre la longitud del tendón de Aquiles cuando está relajado.
  • Análisis tridimensional de la marcha: ayuda a evaluar su forma de caminar y la biomecánica, es decir, cómo se mueve su cuerpo. Esto da pistas sobre cómo su manera de caminar puede contribuir a su problema.

Es importante que estas pruebas las realicen profesionales de la salud con experiencia en evaluar y diagnosticar la tendinopatía crónica de Aquiles. Consulte siempre con su profesional de la salud para obtener un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.

Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento de la tendinopatía crónica del tendón de Aquiles son aliviar el dolor, mejorar la función y favorecer la curación. Estas son las opciones de tratamiento más comunes y cómo ayudan a lograr estas metas:

  • Medicamentos: Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) se pueden recetar para reducir el dolor y la inflamación asociados con esta afección. Estos medicamentos actúan bloqueando la producción de ciertas sustancias del cuerpo que causan inflamación.
  • Terapias: A menudo se recomienda la fisioterapia para fortalecer los músculos alrededor del tendón de Aquiles y mejorar la flexibilidad. Esto puede aliviar los síntomas y favorecer la curación. El personal de fisioterapia puede usar técnicas como ejercicios de estiramiento, ejercicios excéntricos (bajar el talón lentamente para fortalecer el tendón) y terapia con ultrasonido para tratar el área afectada.
  • Procedimientos terapéuticos: En algunos casos, se puede usar la terapia de ondas de choque extracorpórea (TOCE). La TOCE envía ondas de sonido de alta energía para estimular la curación y reducir el dolor. Aumenta el flujo de sangre al área afectada y promueve la reparación del tejido.
  • Cuidados personales y cambios en los hábitos de salud: Hacer ciertos cambios en el estilo de vida también puede ayudar en el tratamiento de la tendinopatía crónica del tendón de Aquiles. Estos pueden incluir:
  • Modificar actividades que agraven la afección.
  • Usar calzado adecuado.
  • Usar órtesis para dar soporte (por ejemplo, plantillas).
  • Mantener un peso saludable.

Es importante saber que el plan de tratamiento puede variar según la gravedad de la afección y otros factores. Consulte con un profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.