Información sobre la ruptura del tendón de Aquiles
La ruptura del tendón de Aquiles puede tener varias causas. Algunos factores no se pueden cambiar. Otros sí, y usted puede tomar medidas para reducir su impacto. A continuación, se explican ambos tipos de factores de riesgo:
Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar). Incluyen:
- Edad: la ruptura del tendón de Aquiles es más común en personas de mediana edad que practican deportes de vez en cuando.
- Sexo: aunque no se sabe la razón exacta, los hombres tienen un riesgo mayor que las mujeres.
- Afecciones genéticas y sistémicas: ciertas afecciones genéticas y sistémicas (problemas de salud que afectan todo el cuerpo) pueden aumentar el riesgo. Sin embargo, la causa y la relación exactas no se conocen bien.
Factores de riesgo modificables (sí se pueden cambiar). Incluyen:
- Actividad deportiva: participar en deportes con aceleraciones y desaceleraciones bruscas, saltos o carreras aumenta el riesgo. Entrenar en clima frío y jugar en superficies sintéticas (como césped artificial) también puede aumentar el riesgo.
- Pie desalineado y mala técnica al correr: pueden ejercer más tensión sobre el tendón de Aquiles y aumentar el riesgo de ruptura.
- Calzado inadecuado: usar calzado inadecuado al hacer actividad física puede aumentar el riesgo. Es importante usar zapatos con buen apoyo y amortiguación.
- Debilidad en la flexión plantar: la debilidad de los músculos que hacen la flexión plantar (apuntar los dedos del pie hacia abajo) puede afectar la fuerza y la estabilidad del tendón de Aquiles.
- Obesidad: tener sobrepeso u obesidad ejerce más carga sobre los tendones, incluido el tendón de Aquiles, y aumenta el riesgo de ruptura.
- Diferencia en la longitud de las piernas: tener una diferencia notable en el largo de las piernas puede afectar su forma de caminar y poner tensión desigual en los tendones, incluido el tendón de Aquiles.
Es importante saber que, aunque estos factores pueden aumentar el riesgo de ruptura del tendón de Aquiles, no significa que vaya a ocurrir. Tomar medidas sobre los factores que sí se pueden cambiar, como usar calzado adecuado y mantener un peso saludable, puede ayudar a reducir la probabilidad de una lesión del tendón de Aquiles.
La ruptura del tendón de Aquiles es una lesión seria. Puede causar varios síntomas. Los síntomas cambian según la gravedad y el avance de la ruptura. A continuación, vea los síntomas más comunes al inicio y otros síntomas que pueden aparecer después o en casos más graves:
Síntomas tempranos:
- Dolor agudo y repentino en la parte posterior de la pantorrilla
- Un sonido fuerte, como un chasquido, en el momento de la lesión
- Sensación de que le dieron una patada en la parte de atrás de la pierna
- Hinchazón en la parte posterior de la pantorrilla y/o del talón
- Moretones y/o cambio de color en la parte posterior de la pantorrilla y/o del talón
- Dificultad para subir escaleras, caminar en una pendiente o caminar en general
- Dificultad para ponerse de puntillas
- Dolor al tocar en la parte posterior de la pierna (debajo de la rodilla)
A medida que la gravedad y el avance de la ruptura aumentan, pueden aparecer otros síntomas comunes:
- Cambios en el color de la piel: En casos más graves, puede haber cambio de color en la piel en la parte posterior de la pantorrilla y/o del talón.
- Problemas para flexionar los dedos del pie: A medida que la ruptura avanza o se hace más grave, puede tener dificultad para flexionar los dedos, sobre todo hacia abajo.
- Movimiento limitado: La ruptura del tendón de Aquiles puede limitar el movimiento al levantar el pie hacia la espinilla.
- Dificultad para caminar: A medida que la lesión avanza, caminar se vuelve más difícil y puede causar más dolor y molestia.
Es importante saber que, si sospecha que tiene una ruptura del tendón de Aquiles, debe buscar atención médica para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados. Sin el tratamiento apropiado, hay más riesgo de volver a lesionarse y de que la curación sea incompleta. Con atención médica rápida, sin embargo, es posible recuperarse por completo de una ruptura del tendón de Aquiles.
Para diagnosticar una ruptura del tendón de Aquiles, los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: Primero le revisarán el tobillo y los músculos de la pantorrilla. Verán si hay limitaciones para moverlos y cómo responden el tobillo y la pantorrilla a la presión.
- Prueba de Thompson: Consiste en apretar la pantorrilla para ver si el pie apunta hacia abajo. Si el pie no apunta hacia abajo, puede indicar una ruptura del tendón de Aquiles.
- Pruebas de Matles y de Simmonds-Thompson: Son variaciones de la prueba para detectar la ruptura del tendón de Aquiles. También se conocen como pruebas de “apretar” la pantorrilla y el tobillo. Durante el examen, se observa cómo se mueve el pie.
Además, pueden pedir otros estudios para saber qué tan grave es la ruptura:
- Resonancia magnética (RM): Usa imanes potentes y ondas de radio para crear imágenes detalladas de las partes internas del cuerpo. Ayuda a determinar la gravedad de una ruptura del tendón de Aquiles.
- Ultrasonido (ecografía): Usa ondas de sonido para crear imágenes del interior del cuerpo. Sirve para medir la longitud del tendón e identificar separaciones o rupturas.
Estos exámenes y procedimientos adicionales dan información útil sobre el grado o la gravedad de la ruptura del tendón de Aquiles. Con esa información, los profesionales de la salud pueden planear un tratamiento adecuado para sus pacientes.
Los objetivos principales del tratamiento de la ruptura del tendón de Aquiles son sanar el tendón de forma permanente y volver pronto a sus actividades normales. Para lograrlo, hay varias opciones y estrategias. A continuación, un resumen de los enfoques:
- Reparación quirúrgica:
- Los estudios han mostrado que el tratamiento quirúrgico puede tener una menor tasa de nueva ruptura que el tratamiento no quirúrgico.
- La reparación del tendón se ha relacionado con mayor fuerza para apuntar los dedos del pie hacia abajo (flexión plantar) y mejor desempeño en actividades funcionales y deportivas.
- La cirugía mínimamente invasiva o percutánea (a través de la piel) busca reducir problemas de la herida. Sin embargo, aún pueden ocurrir problemas de la herida.
- Las complicaciones posibles incluyen adherencias superficiales, donde la piel se pega a los tejidos de abajo, y adherencias profundas, que ocurren dentro del tendón y pueden causar dolor.
- Tratamiento no quirúrgico:
- Consiste en usar un yeso o una bota o férula para mantener el tobillo quieto (inmovilizado) y permitir que el tendón sane por sí solo.
- Los estudios han mostrado que el tratamiento no quirúrgico puede tener tasas más altas de nueva ruptura, rigidez del tobillo y debilidad del tendón, comparado con la cirugía.
- Complicaciones como problemas de la piel, lesión del nervio sural (nervio en la parte baja de la pierna que da sensibilidad al borde externo del pie y del tobillo) y heridas causadas por yesos se han visto tanto con manejo quirúrgico como no quirúrgico. Sin embargo, estas complicaciones no parecen afectar los puntajes de resultados que reportan los pacientes a los 12 meses después de la reparación.
En los últimos años, el tratamiento no quirúrgico ha ganado interés por las limitaciones y complicaciones de la cirugía. Busca manejar la diástasis (separación) entre los extremos rotos del tendón. Aunque antes se asociaba con más complicaciones, nuevos programas de rehabilitación funcional con apoyo temprano protegido del peso y movimiento controlado temprano usando una férula (órtesis) han dado resultados satisfactorios comparables a la cirugía.
- Tratamiento tardío:
- Cuando hay retraso en el diagnóstico o en el tratamiento de la ruptura del tendón de Aquiles, por lo general se recomienda la reparación quirúrgica.
- Tratamiento tardío se refiere a casos en que no se logra la aposición (unión) de los extremos del tendón dentro de las dos semanas después de la lesión.
- La reparación quirúrgica ayuda a alinear los extremos separados del tendón y/o reconstruir un segmento faltante para reducir las separaciones y disminuir la disfunción del tendón de Aquiles.
- Roturas crónicas:
- Las roturas crónicas pueden causar dolor crónico, cojera, debilidad o falta de la capacidad de ponerse de puntillas, y un impacto importante en la vida diaria.
- Por lo general se recomienda el manejo quirúrgico para restaurar y mantener la longitud y la tensión del tendón de Aquiles.
- Sin embargo, cerrar la separación entre los extremos rotos puede ser difícil porque los extremos pueden retraerse y ser reemplazados por tejido cicatricial fibroso, que es menos flexible y más débil que el tejido sano.
- Según el caso, se pueden usar técnicas como dar nueva forma al tendón (plastia en V-Y), transferir un tendón de otra parte del cuerpo, reconstruir el tendón con tejido del propio paciente (autoinjerto) o de un donante (aloinjerto), y reforzar la reparación con materiales sintéticos y biológicos (refuerzo con matriz).
El efecto del tratamiento en la evolución natural de la ruptura del tendón de Aquiles puede variar según la edad, el tamaño de la rotura, la condición del músculo y la salud general. La edad avanzada, roturas grandes, atrofia muscular severa, enfermedades metabólicas sistémicas y fumar se han asociado con falla o mala curación del tendón.
Es posible que le receten medicamentos para aliviar el dolor durante la recuperación. Es muy importante consultar con un profesional de la salud sobre las opciones y las dosis.
Además, cambios en su salud y hábitos, como seguir un programa de fisioterapia, ajustar sus niveles de actividad y hacer estiramientos y ejercicios de fortalecimiento adecuados, pueden apoyar la curación y prevenir lesiones futuras.
Recuerde: las decisiones de tratamiento deben tomarse junto con un profesional de la salud que evalúe su situación y le dé recomendaciones personalizadas.
La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis para su caso. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los efectos secundarios.