Acerca de la tendinitis de Aquiles

Descripción general

La tendinitis de Aquiles es la inflamación del tendón que une el músculo de la pantorrilla con el talón. Puede ocurrir cuando usted aumenta la distancia que corre o la intensidad de sus entrenamientos. Si no se trata, la tendinitis de Aquiles puede aumentar el riesgo de que se rompa el tendón de Aquiles. Esto puede requerir cirugía para repararlo.

Síntomas comunes de la tendinitis de Aquiles:

  • Dolor leve y persistente en la parte baja de la pierna, encima del talón.
  • Hinchazón a lo largo del tendón de Aquiles.
  • Movimiento limitado al flexionar el pie hacia la espinilla.
  • Sensación de calor sobre el tendón.
Causas y factores de riesgo

La causa exacta de la tendinitis (inflamación del tendón) de Aquiles no se entiende por completo. Sin embargo, hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de tener esta afección.

Factores de riesgo no modificables (no se pueden cambiar):

  • Edad: la tendinitis de Aquiles es más común entre los 30 y 60 años.
  • Sexo: puede presentarse en mujeres y en hombres, pero es más común en hombres.
  • Factores genéticos: algunos genes pueden influir en la estructura del colágeno (la proteína principal del tendón) y en cómo el tendón se mantiene y se repara (homeostasis). Esto puede aumentar el riesgo.

Factores de riesgo modificables (se pueden influir o cambiar):

  • Uso excesivo: muchas veces se considera una lesión por uso repetido. Puede aparecer por esfuerzos repetidos del tendón, como al correr o saltar.
  • Sobrepeso: tener sobrepeso pone más tensión en el tendón de Aquiles y aumenta el riesgo de tendinitis.
  • Enfermedades crónicas: algunas como la diabetes, la artritis reumatoide o la hipercolesterolemia (colesterol alto) pueden afectar la calidad del tendón y aumentar el riesgo.
  • Medicamentos: el uso de antibióticos del grupo de las fluoroquinolonas o de estatinas se ha asociado con un mayor riesgo de tendinitis de Aquiles.
  • Menor fuerza y flexibilidad: tener músculos de la pantorrilla débiles o menor dorsiflexión del tobillo (capacidad de doblar el pie hacia arriba) aumenta la tensión en el tendón de Aquiles y el riesgo de tendinitis.

Es importante saber que estos factores aumentan el riesgo, pero no significan que una persona vaya a desarrollar la tendinitis. También pueden existir otros factores no mencionados aquí que contribuyan al problema.

Síntomas

Los síntomas tempranos más comunes de la tendinitis (inflamación del tendón) de Aquiles incluyen:

  • Dolor leve en la parte baja de la pierna, arriba del talón
  • Hinchazón a lo largo del tendón de Aquiles
  • Menos movimiento al doblar el pie hacia la espinilla
  • Sensación de calor sobre el tendón

A medida que la tendinitis de Aquiles avanza o empeora, pueden aparecer otros síntomas. Estos pueden incluir:

  • Dolor agudo repentino en la parte de atrás de la pantorrilla que poco a poco se vuelve un dolor continuo
  • Hinchazón en la parte de atrás de la pantorrilla y/o del talón
  • Moretones en la parte de atrás de la pantorrilla y/o del talón
  • Dificultad para subir escaleras, caminar en pendiente o caminar en general
  • Dificultad para ponerse de puntillas
  • Dificultad para impulsarse con el pie lesionado
  • Dolor al tocar en la parte de atrás de la parte baja de la pierna

Es importante saber que los síntomas pueden variar según la gravedad y la naturaleza de la lesión. Si presenta cualquier síntoma relacionado con la tendinitis de Aquiles, busque atención médica para obtener un diagnóstico preciso.

Diagnóstico

Para diagnosticar la tendinitis de Aquiles, los médicos suelen combinar examen físico, pruebas clínicas y estudios de imagen. Estos son procedimientos comunes:

  • Evaluaciones subjetivas:
  • Los médicos le preguntan sobre sus síntomas y revisan su historia clínica.
  • Con frecuencia, las personas reportan dolor de 2 a 6 cm por encima de la inserción del tendón en el calcáneo (hueso del talón).
  • Pruebas clínicas objetivas:
  • Palpación del tendón: Los médicos palpan (tocan) el área para identificar el dolor. Aplican presión sobre el tendón y revisan si hay dolor localizado, engrosamiento o hinchazón.
  • Dolor con actividades que cargan el tendón: Es posible que le pidan hacer actividades específicas, como elevaciones de talón con una sola pierna y saltos, para ver si el tendón duele al cargarlo.
  • Signo del arco doloroso: En esta prueba se mueve el tobillo a través de diferentes posiciones para ver si aparece dolor en un punto específico del movimiento.
  • Prueba del Royal London Hospital: Esta prueba se usa para valorar la tendinopatía de Aquiles (problema del tendón de Aquiles). Evalúa el dolor y la resistencia mientras presionan o mueven su pierna y su pie.
  • Estudios de imagen:
  • Radiografía: El médico puede pedir una radiografía para ayudar con el diagnóstico y descartar otros trastornos musculoesqueléticos.
  • Ecografía: Usa ondas de sonido para crear imágenes en tiempo real del tendón. Ayuda a ver anomalías o inflamación en el tendón de Aquiles.
  • Resonancia magnética (RM): La RM ofrece imágenes detalladas de huesos, ligamentos y tendones. Ayuda a los médicos a evaluar la gravedad de la tendinitis de Aquiles e identificar desgarros o inflamación.

Se pueden usar evaluaciones, pruebas y procedimientos adicionales para determinar la gravedad de la tendinitis de Aquiles:

  • Cuestionario VISA-A:
  • El cuestionario del Victorian Institute of Sport Assessment (VISA-A) se usa con frecuencia para seguir la tendinopatía de Aquiles (problema del tendón).
  • Incluye preguntas sobre dolor, función y actividad deportiva. Se considera una herramienta válida y confiable para medir la gravedad de la tendinopatía de Aquiles o la tendinopatía rotuliana (dolor en el tendón que conecta la rótula con la tibia).
  • Factores psicológicos:
  • Se pueden medir factores psicológicos como la Escala de Catastrofización del Dolor (PCS), la Escala de Tampa para la Kinesiofobia (TSK) y la Escala de Experiencias Dolorosas (PES) para entender su impacto en la tendinopatía de Aquiles.
  • Medidas de calidad de vida global:
  • A menudo se usan herramientas como SF-12, SF-36 y EQ-5D-5L para medir la salud y la calidad de vida en personas con tendinopatía de Aquiles. Estas herramientas evalúan aspectos como el bienestar físico y mental, el dolor y cómo la afección afecta la vida diaria.
Opciones de tratamiento

Las metas del tratamiento para la tendinitis del tendón de Aquiles son aliviar el dolor, bajar la hinchazón y favorecer la curación. La elección del tratamiento depende de qué tan grave sea el problema y de su estilo de vida o trabajo, como ser atleta profesional. Hay varios tipos de tratamientos que pueden ayudar:

  • Reposo: Darle tiempo al tendón para sanar es clave. En casos leves, puede ser bajar la intensidad del ejercicio. En casos graves, puede requerir reposo total por días o semanas.
  • Compresas de hielo: Aplicar hielo sobre el tendón, sobre todo cuando hay dolor o después de hacer ejercicio, puede aliviar el dolor y reducir la inflamación. Aplique el hielo por unos 10 minutos a la vez, con descansos de 20 minutos entre aplicaciones.
  • Elevación: Mantener el pie elevado por encima del nivel del corazón ayuda a bajar la hinchazón del tendón.
  • Medicamentos para el dolor: Los antiinflamatorios no esteroides (AINE), como ibuprofeno, pueden reducir el dolor y la inflamación. Si usted tiene asma, enfermedad de los riñones o del hígado, consulte con su médico antes de tomar AINE.
  • Fisioterapia: Puede recomendarse para fortalecer los músculos alrededor del tendón y mejorar la flexibilidad. Esto disminuye la carga sobre el tendón de Aquiles y favorece la curación.
  • Inyecciones de corticoides (cortisona): En algunos casos se usan para reducir la inflamación del tendón. Sin embargo, estas inyecciones se han asociado con mayor riesgo de rotura del tendón.
  • Cirugía: En casos graves en los que no funcionan los tratamientos no quirúrgicos, puede ser necesaria para reparar o retirar tejido dañado.

El médico puede sugerir una combinación de estas estrategias para lograr las metas del tratamiento de la tendinitis de Aquiles.

La dosis de los medicamentos puede verse afectada por muchos factores. Consulte con su profesional de la salud sobre la dosis adecuada para su situación. Pueden ocurrir efectos secundarios. Consulte con su profesional de la salud o lea la información que viene con su medicamento para conocer los posibles efectos secundarios.

Evolución o complicaciones

La evolución natural de la tendinitis de Aquiles tiene varias etapas:

  • Lesión inicial: La tendinitis de Aquiles comienza con una lesión en las fibras de colágeno del tendón. Este daño puede ocurrir por esfuerzo repetido del tendón (estrés mecánico), inflamación, muerte de células (apoptosis) o crecimiento de demasiados vasos sanguíneos pequeños dentro del tendón.
  • Curación deficiente: Después de la lesión inicial, el cuerpo intenta sanar. Sin embargo, por diversos factores, el tendón puede no sanar bien o fallar en sanar. Aun así, en esta etapa puede no haber síntomas.
  • Aparición de síntomas: Con el tiempo se acumulan microlesiones en el tendón. Al activarse la respuesta natural del cuerpo a la lesión, empiezan los síntomas. Estos incluyen dolor, rigidez, hinchazón y engrosamiento del tendón. La activación de los receptores del dolor (nociceptores) contribuye al dolor que sienten las personas con tendinitis de Aquiles.

Complicaciones que ocurren con frecuencia en la tendinitis de Aquiles:

  • Tendinosis de Aquiles: Si no se trata, la tendinitis puede avanzar a una afección degenerativa llamada tendinosis de Aquiles. En esta afección, la estructura del tendón cambia y se vuelve más propenso a daños graves. La tendinosis se caracteriza por desgaste del tendón a nivel de las células, por lo general sin inflamación.
  • Rotura del tendón: El tendón de Aquiles puede romperse por el efecto de la inflamación crónica y la degeneración en la tendinosis. Esto puede causar dolor intenso y a menudo requiere cirugía para repararlo.

Es importante atender temprano los síntomas de lesiones en la pantorrilla o el talón y de la tendinitis de Aquiles, y tomar medidas para tratarlos antes de que avancen y causen complicaciones más graves. Siempre se recomienda consultar con un profesional de la salud o un médico antes de probar remedios caseros o medicamentos de venta libre para la tendinitis de Aquiles. Ellos pueden darle consejos personalizados según su condición y sus antecedentes médicos.