Acerca de la polimiositis
La polimiositis es un tipo de enfermedad muscular. Produce inflamación crónica (de largo plazo) y debilidad en los músculos esqueléticos, que son los que nos permiten movernos.
Forma parte de un grupo de enfermedades musculares raras llamadas miopatías inflamatorias (enfermedades del músculo con inflamación). La enfermedad puede afectar ambos lados del cuerpo. Por lo general empieza en los músculos de la parte superior de los brazos y de los muslos.
Si no se trata, la polimiositis puede causar dificultades para moverse. También puede asociarse con síntomas como dolor, artritis (inflamación de las articulaciones), falta de aire, arritmias cardíacas (latidos irregulares) e insuficiencia cardíaca congestiva.
La causa exacta se desconoce, pero tiene similitudes con las enfermedades autoinmunes. El diagnóstico se basa en un examen clínico que puede incluir análisis de laboratorio, estudios de imagen, electromiografía (estudio de la actividad eléctrica del músculo) y una biopsia muscular.
Aunque no hay cura, existen tratamientos para controlar la inflamación y aliviar los síntomas.
Se desconoce la causa exacta de la polimiositis (una enfermedad que inflama los músculos y causa debilidad), pero hay factores que pueden contribuir a que se desarrolle. Algunas posibles causas de fondo de la polimiositis incluyen:
- Problemas del sistema inmunitario (las defensas del cuerpo)
- Infecciones por virus
- Trastornos del tejido conectivo (tejidos que sostienen órganos y músculos)
-
-
Los factores de riesgo no modificables de la polimiositis, es decir, factores que no se pueden controlar para reducir el riesgo de tener esta afección, incluyen:
- Sexo: la polimiositis es más común en las mujeres.
- Etnicidad: es más frecuente en personas afroamericanas.
Hay poca información sobre los factores de riesgo modificables de la polimiositis, que por lo general son factores que se pueden controlar para reducir el riesgo de tener la afección.
- Sin embargo, mantener un estilo de vida saludable y controlar cualquier afección de base puede ayudar a reducir el riesgo de presentar complicaciones.
Es importante saber que, aunque estos factores pueden contribuir al desarrollo de la polimiositis, no significa que usted tendrá la enfermedad. Si le preocupan su riesgo o sus síntomas, lo mejor es consultar con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.
Los síntomas tempranos más comunes de la polimiositis (inflamación de los músculos que causa debilidad) incluyen:
- Debilidad, dolor o dolor al tocar los músculos del abdomen, cuello, hombros, espalda, brazos superiores, caderas y muslos
- Cambios en sus movimientos
A medida que la afección avanza o se vuelve más grave, otros síntomas comunes que pueden aparecer incluyen:
- Debilidad en músculos alejados del tronco, como las pantorrillas y los antebrazos
- Dificultad para: subir escaleras, levantar objetos, alcanzar cosas en alto, ponerse de pie, levantar la cabeza cuando está acostada o acostado, tragar
- Problemas en los pulmones y dificultad para respirar
- Tos seca que dura mucho tiempo
- Cansancio
- Artritis (dolor e inflamación en las articulaciones)
- Mayor riesgo de cáncer
Es importante saber que estos síntomas pueden variar de una persona a otra. Si usted presenta alguno de estos síntomas o sospecha que puede tener polimiositis, consulte con un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.
Para diagnosticar la polimiositis, suelen hacerse los siguientes exámenes y pruebas:
- Examen físico: El profesional de salud buscará señales de un problema, como dolor, hinchazón o bultos en el cuerpo.
- Análisis de sangre: Pueden incluir medir anticuerpos específicos de la inflamación del músculo y la creatina quinasa (CK) en la sangre. Niveles altos de estas sustancias pueden indicar enfermedades inflamatorias como la polimiositis.
- Prueba de electromiografía (EMG): Evalúa cómo funcionan los músculos y los nervios que los controlan. Se introduce una aguja fina en el músculo y se registra la actividad eléctrica durante las contracciones.
- Pruebas de imagen: Una resonancia magnética o un ultrasonido (ecografía) pueden ayudar a detectar inflamación del músculo y evaluar el grado de daño.
Para saber qué tan avanzada o grave es la polimiositis, pueden hacerse pruebas adicionales:
- Repetir análisis de sangre: Vigilar con el tiempo los niveles de anticuerpos y de CK puede mostrar cómo progresa la enfermedad.
- Biopsia de músculo: Se toma una pequeña muestra de tejido muscular para examinarla al microscopio y buscar señales de inflamación o daño típico de la polimiositis.
- Pruebas de función pulmonar: Evalúan cómo funcionan los pulmones, ya que los músculos para respirar pueden afectarse en casos avanzados.
- Evaluación del corazón: Como a veces el corazón puede verse afectado, puede recomendarse un electrocardiograma (ECG) o un ecocardiograma.
Recuerde: es importante consultar con su profesional de salud para recibir consejos personalizados y para hablar sobre qué exámenes y pruebas son adecuados para su situación.
Los objetivos del tratamiento para la Polimiositis son controlar la inflamación, aliviar los síntomas y mejorar la fuerza y la función de los músculos. Estas son las opciones recomendadas y cómo ayudan a lograrlo:
- Medicamentos:
- Corticosteroides (medicamentos antiinflamatorios): ayudan a bajar la inflamación de los músculos y a manejar los síntomas. Por lo general se toman por la boca en dosis bajas a moderadas.
- Inmunoglobulina intravenosa (IgIV): usa anticuerpos sanos para neutralizar los anticuerpos que dañan los músculos. Puede usarse cuando los síntomas han avanzado.
- Inmunosupresores: reducen la actividad del sistema inmunitario (las defensas) para controlar la inflamación. Se usan como tratamiento a largo plazo.
- Terapias y procedimientos:
- Fisioterapia (terapia física): ayuda a fortalecer los músculos y mejorar la movilidad.
- Terapia ocupacional: se enfoca en mejorar las actividades diarias y la independencia.
- Terapia del habla y del lenguaje: atiende dificultades para hablar o trastornos asociados con la Polimiositis.
- Terapia con calor: aplicar calor puede relajar los músculos y disminuir el dolor.
- Autocuidado y cambios en su salud:
- Ejercicio: hacer ejercicio regular, como caminar, puede reducir los síntomas, mejorar el músculo y su bienestar general. Consulte a un fisioterapeuta para saber qué ejercicios son adecuados para usted.
- Descanso: descansar lo suficiente es importante para manejar el cansancio y ayudar a la recuperación.
Es esencial consultar con su médico para definir el plan de tratamiento más adecuado según su situación. La dosis de los medicamentos puede variar por muchos factores, así que siempre verifique con su profesional de salud. Pueden ocurrir otros efectos secundarios; por eso, es importante hablarlos con su médico o leer la información que viene con su medicamento.