Sobre la polimialgia reumática
La polimialgia reumática (PR) es una enfermedad inflamatoria que causa dolor y rigidez en los músculos y las articulaciones, sobre todo en los hombros, el cuello y las caderas. Se ve sobre todo en personas mayores de 50 años; las mujeres se afectan más que los hombres. Se desconoce la causa exacta. Se cree que hay una respuesta anormal del sistema de defensas (sistema inmunitario) que produce inflamación en la capa que recubre las articulaciones y en los tejidos cercanos.
La PR puede estar asociada a otra enfermedad llamada arteritis de células gigantes (ACG), que es inflamación de los vasos sanguíneos de la cabeza y el cuello. Los síntomas de la PR suelen ser peores por la mañana e incluyen dolor, rigidez, cansancio y síntomas parecidos a la gripe. Si no se trata, la PR puede causar problemas serios para hacer sus actividades diarias.
El tratamiento suele incluir dosis bajas a moderadas de medicamentos llamados corticoides para bajar la inflamación y controlar los síntomas. Es importante que consulte con un profesional de la salud para obtener un diagnóstico correcto y el tratamiento adecuado.
No se conoce la causa exacta de la polimialgia reumática (PMR). Se cree que es un trastorno inflamatorio. Produce inflamación en las articulaciones, los tendones y las bursas (sacos llenos de líquido que están cerca de las articulaciones).
Factores de riesgo que no se pueden modificar, es decir, que no se pueden controlar para reducir el riesgo de presentar la enfermedad, incluyen:
- Edad: la PMR suele afectar a personas mayores de 50 años y es más común en mayores de 65.
- Sexo: las mujeres tienen más probabilidad que los hombres de presentar PMR.
- Origen étnico: las personas de ascendencia del norte de Europa y escandinava tienen un mayor riesgo de presentar PMR.
- Factores genéticos: algunas variaciones en los genes pueden aumentar el riesgo de presentar PMR. Sin embargo, estos vínculos genéticos no han sido consistentes en diferentes poblaciones.
Factores de riesgo que sí se pueden modificar, es decir, que se pueden controlar para reducir el riesgo de presentar la enfermedad, incluyen:
- Factores ambientales: ciertos desencadenantes del ambiente, como algunas infecciones virales, podrían influir en el desarrollo de la PMR. Sin embargo, no se han establecido vínculos específicos de forma concluyente.
Es importante saber que estos factores de riesgo no garantizan que usted vaya a tener PMR, y personas sin estos factores también pueden desarrollarla. Si le preocupa su riesgo de PMR, lo mejor es hablar con su profesional de la salud para recibir consejos personalizados.
Los síntomas tempranos más comunes de la polimialgia reumática (PMR) incluyen:
- Dolor y rigidez en los hombros, la parte superior de los brazos, el cuello, la zona baja de la espalda, las caderas y los muslos.
- El dolor y la rigidez suelen ser peores por la mañana.
A medida que la PMR avanza o es más grave, pueden aparecer otros síntomas comunes:
- Cansancio
- Fiebre baja
- Hinchazón en las articulaciones
- Dificultad para caminar
- Pérdida de peso
En algunos casos, la PMR también puede estar asociada con una inflamación de las arterias llamada arteritis de células gigantes (ACG), que se caracteriza por síntomas como:
- Dolores de cabeza y sensibilidad en el cuero cabelludo
- Dolor en la mandíbula, especialmente al masticar
- Problemas de la vista, como visión doble o pérdida de la vista
Es importante saber que los síntomas de la PMR pueden variar de una persona a otra. Si usted presenta alguno de estos síntomas o tiene inquietudes sobre su salud, lo mejor es consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico correcto y tratamiento adecuado.
Para diagnosticar la polimialgia reumática (PMR), los profesionales de la salud suelen realizar los siguientes exámenes, pruebas y procedimientos:
- Examen físico: El profesional buscará signos de PMR, como dolor y rigidez en las articulaciones, sobre todo en los hombros, el cuello y las caderas.
- Historia clínica: Le preguntarán sobre su historia médica y familiar para conocer sus síntomas y diagnósticos previos.
- Análisis de laboratorio: Se pueden recomendar análisis para revisar la inflamación y posibles alteraciones en la sangre. Estos pueden incluir:
- Velocidad de sedimentación globular (VSG): mide la inflamación en el cuerpo. Una VSG alta puede indicar PMR u otras enfermedades inflamatorias.
- Proteína C reactiva (PCR): otro análisis de sangre que detecta inflamación. La PCR alta es común en la PMR.
- Otros análisis ayudan a descartar otras afecciones y a detectar anemia, que a veces ocurre con la PMR.
- Estudios de imagen: El indicador más común de PMR es la bursitis subdeltoidea/subacromial bilateral, que es la inflamación de las bolsas llenas de líquido a ambos lados del hombro. Las pruebas de imagen comunes para evaluar la inflamación y descartar otras afecciones incluyen:
- Ecografía: usa ondas de sonido para crear imágenes detalladas de los tejidos blandos y ayuda a distinguir la PMR de otras afecciones.
- Radiografía: muestra huesos y articulaciones para evaluar si hay daño o alteraciones.
- Resonancia magnética (RM): produce imágenes detalladas de las articulaciones del hombro y los tejidos cercanos. Es útil para identificar bursitis y otros cambios por inflamación.
Para determinar la etapa o la gravedad de la PMR, se pueden incluir exámenes, pruebas y procedimientos adicionales:
- Exámenes físicos de seguimiento: Son importantes para vigilar cambios en los síntomas y evaluar la progresión de la enfermedad y el daño en las articulaciones.
- Repetición de análisis de laboratorio: Medir la VSG y la PCR de forma periódica puede ayudar a estimar el nivel de inflamación en el cuerpo.
Es importante consultar con su profesional de la salud para recibir recomendaciones personalizadas sobre los exámenes, pruebas y procedimientos para diagnosticar y vigilar la PMR.
Los objetivos principales del tratamiento de la polimialgia reumática (PMR) son aliviar los síntomas y mejorar su calidad de vida. Estos son los tipos de tratamiento y cómo ayudan:
- Medicamentos:
- Corticoesteroides: Son medicinas antiinflamatorias y el tratamiento principal para la PMR. Reducen la inflamación, alivian el dolor y mejoran la rigidez. Por lo general se recetan en dosis bajas a moderadas, por vía oral. La dosis se reduce poco a poco cuando los síntomas mejoran.
- Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (FARME): Actúan sobre la inflamación a nivel celular. Se pueden usar junto con corticoesteroides, sobre todo si usted tiene efectos secundarios por los corticoesteroides o para controlar brotes.
- Terapias:
- Fisioterapia: Ayuda a mejorar la fuerza, la flexibilidad y la movilidad. Reduce el dolor y la rigidez de la PMR.
- Terapia ocupacional: Se enfoca en adaptar las actividades diarias para disminuir la carga sobre las articulaciones y los músculos afectados.
- Cuidados personales y cambios de hábitos:
- Alimentación equilibrada: Coma frutas, verduras, proteínas con poca grasa y granos integrales. Los alimentos ricos en grasas omega-3, como pescado, frutos secos y semillas, también pueden bajar la inflamación.
- Ejercicio regular: Las actividades de bajo impacto, como caminar, nadar o hacer estiramientos, ayudan a mantener la flexibilidad, reducir la rigidez y mejorar la movilidad. Los ejercicios de fortalecimiento apoyan la función muscular sin sobreesfuerzo.
- Control del peso: Mantener un peso saludable reduce la carga sobre músculos y articulaciones y puede aliviar los síntomas.
- Deje de fumar: Fumar empeora la inflamación y puede afectar la eficacia de los tratamientos. Dejar de fumar mejora su salud y el control de los síntomas.
- Limite el alcohol: Beber menos alcohol ayuda a evitar interacciones negativas con los medicamentos, como los corticoesteroides, usados con frecuencia en la PMR.
- Manejo del estrés: Prácticas como yoga, meditación o respiración profunda ayudan a manejar el estrés. Esto puede reducir la inflamación y el dolor.
- Sueño adecuado: Dormir lo suficiente ayuda al cuerpo a sanar y a manejar mejor el dolor y la rigidez. Tener una rutina de sueño fija apoya la recuperación.
- Seguimiento médico:
- Monitoreo de la salud: Hágase análisis de sangre regulares para medir la inflamación. Si hace falta, también estudios de imagen para evaluar si hay daño en las articulaciones. Esto ayuda a mantener la PMR bajo control.
- Evaluaciones físicas: Acuda a chequeos regulares con su profesional de salud para evaluar el dolor, la rigidez y su capacidad para hacer actividades. Estas evaluaciones guían los ajustes del tratamiento.
- Pruebas adicionales: Si los síntomas no mejoran con medicamentos y cambios en el estilo de vida, pueden hacerle más pruebas para buscar otras enfermedades reumáticas.
La dosis de los medicamentos y el plan de tratamiento pueden variar según su situación. Consulte a su profesional de salud para recibir consejos personalizados.